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viernes, 13 de noviembre de 2009

AUDIOS QUE TRATAN SOBRE LA DOCTRINA DE LA TRINIDAD POR APOLOGISTA SOCINIANO


EL REINO DE DIOS ES UN MENSAJE SIMPLE Y CLARO QUE HA SIDO OSCURECIDO POR LA FILOSOFÍA GRIEGA


Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

Sin duda alguna, el mensaje del reino es muy simple y claro si abrimos nuestros corazones. Y es tan claro que hasta un niño puede entenderlo y participar de él. Jesús dijo que de los niños es el reino de Dios, lo que sugiere que los niños muy bien lo pueden entender sin muchas explicaciones o elucubraciones.

Lo que sucede es que la mayoría de la personas les parece imposible que el reino de Dios sea el gobierno literal de Dios en el mundo a través de Cristo. No les entra en la cabeza que Cristo pueda estar en persona nuevamente entre los hombres, y no sobre los hombres. La Biblia es clara cuando enseña que habrá un justo que gobierne ENTRE (no sobre) los hombres en el temor de Dios, en justicia y en rectitud (Vea 2 Sam. 23:3). Para ellos es una degradación ver al Señor nuevamente como un humano (aunque inmortal) en la tierra, pues se les ha enseñado que él es Dios, y Dios no puede permanecer siendo un humano, por más inmortal que sea. Les parece una herejía imperdonable. Es el pensamiento gnóstico de que la materia (sarx, soma) es intrínsecamente mala y corrupta lo que los lleva a pensar así. Años de pensamiento Griego han opacado la esperanza verdadera del reino de Cristo en la tierra por otra esperanza que se resume como ”la partida al cielo de las almas benditas”.

Es hora de que los cristianos entiendan que habrá una RESTAURACIÓN DE TODAS LAS COSAS (Hechos 3:19-21) y esto implica esta misma tierra que habitamos, a los hombres, y a nuestra flora y fauna.

Restauración es poner las cosas como eran al principio, y no destruir lo que Dios hizo en un comienzo. Si éste fuera el caso, entonces no queda otra cosa que pensar que Dios creó una tierra y una humanidad imperfectas. Sin embargo, las Escrituras nos dicen que todo lo Dios creó era bueno en gran manera, por lo que no se justificaría ninguna destrucción de lo que al principio se hizo, sólo una regeneración o renovación.

La Biblia ciertamente nos habla de “nuevos cielos y una nueva tierra” como también de “un nuevo hombre”, aunque por cierto más en lo espiritual que en lo físico. El hombre es ya un “nuevo hombre” cuando se vuelve a Cristo y “nace de nuevo” por la palabra, aunque padecerá de dolencias y experimentará finalmente la muerte. Esta imperfección debido al pecado será corregida cuando vuelva Jesús y transforme a los suyos en humanos inmortales, hechos a su propia imagen.

Creemos que el reino de Dios no significa una mudanza hacia otro lugar lejano de la tierra, en dirección al cielo, sino una nueva existencia en la tierra, donde el mal y los pecadores hayan dejado de existir, y los hombre vuelvan a vivir en armonía con Dios y su medio ambiente renovado…un verdadero retorno al paraíso terrenal, sin contaminación y sin una flora y fauna degradadas.

El reino de Dios es una propuesta de un mundo ideal, utópico, paradiasíaco, donde la humanidad sentirá los beneficios del reinado de la justicia, donde no habrá finalmente violencia, injusticias, guerras, miserias, taras genéticas, desiertos extremadamente áridos, enfermedades incurables, desempleo, y otros males que aquejan a la humanidad en el presente. Será el reinado del mismo Hijo de Dios y sus santos sobre toda la humanidad por espacio de diez siglos, y luego seguirá el reino eterno del Padre.

Estas son buenas noticias en verdad, y no esa absurda y extraña creencia de una partida al cielo a través de nuestras supuestas “almas inmortales” para estar con Dios y Cristo tocando un arpa o lira dorada por toda una eternidad. Una vida de ocio en el cielo resultaría monótona y absurda, sin duda. Dios trabaja hasta hoy, y ciertamente su Hijo, y Dios puso igualmente al hombre en la tierra para que trabajara en ella, tal como Él trabaja desde los cielos. En el reino de Cristo, los salvos trabajarán, ya no con el sudor de la frente, sino como algo muy natural, sin agotarse y sin frustarse por los fracasos. Será una vida de permanente actividad para todos, pero con felicidad, y sin amarguras. La tierra realmente será restaurada como al principio, antes de la caída de los primeros padres, y los hombres comerán de los frutos que la nueva tierra les prodigará, de sus viñas, de sus campos, es decir, de sus propias cosechas, las cuales, seguramente, no serán destruidas por las plagas y la malas hierbas como sucede hoy. No habrá ya necesidad de insecticidades que puedan provocar el cáncer y la muerte a los hombres. Todo será bendito, pues será un mundo nuevo, regenerado, y restaurado como en el principio, antes de la caída de los primeros padres. Esto no es dificíl de creer, pues nada es imposible para Dios. El dio la tierra a los hombres, y no en vano la creó, sino para ser habitada la diseñó.

El mensaje de Cristo es precisamente éste, que el hombre puede ser restaurado en su habitat original sin las maldiciones que se traducen en el sufrimiento y la muerte de todo ser vivo.

El tema del reino es fundamental en la prédica de Jesús, y es la razón de ser de su venida (Lc. 4:43). El se esmeró en que la gente creyera en este mensaje esperanzador, y que a través de la fe, los hombres puedan entrar nuevamente en ese mundo ideal y maravilloso.

Este nuevo mundo significará la salvación de los hombres, un mundo donde la humanidad tendrá finalmente el don de la inmortalidad, cuando sus cuerpos sean cambiados por su Majestad, el Señor Jesucristo, el Segundo Adán que regresa a gobernar en el paraíso restaurado para convertirse en el ”padre eterno” (es decir, “el padre de la era venidera”) de los salvos. ¿Le cuesta a usted mucho creer en este mensaje? ¡A mí no!

jueves, 12 de noviembre de 2009

EL LENGUAJE DEL REINO EN EL SIGLO II




“Los apóstoles salieron con la seguridad del Espíritu Santo, predicando la buena noticia de que el reino de Dios va a venir” (1 Clem 42:3).

“Los que se han perfeccionado en el amor, según la gracia de Dios tienen un lugar entre los piadosos que se manifiesta en la visita del reino de Cristo” (1 Clem. 50:3).

“La promesa de Cristo es grande y maravillosa y es el descanso de la venida del reino y de la vida eterna” (2 Clem 5:5).

“Si no mantenemos nuestro bautismo puro y sin mácula, con qué confianza vamos a entrar en la casa real [reino] de Dios?” (2 Clem 6:9).

“Vamos a amarnos unos a otros para que todos podamos entrar en el reino de Dios” (2 Clem 9:6).

“Si hacemos justicia delante de Dios, vamos a entrar en su reino y recibir las promesas”, que ni oído oyó ni ojo vio, ni entró en el corazón del hombre” (2 Clem 11:7).

“[Papías] dice que habrá un milenio después de la resurrección de los muertos, cuando el reino de Cristo será establecido en forma material en la tierra” (Eusebio, Historia de la Iglesia 3.39.12).

“Cerinto… dice que después de la resurrección, la casa real de Cristo estará en la tierra” (Gayo de Roma de Historia de la Iglesia de Eusebio 3.28.2).

“Trifón dijo, “Estas y semejantes escrituras, señor, nos obligan a esperar por él, que como Hijo del hombre recibe del Anciano de días el reino eterno”. Justin Diálogo 32. ”Trifón respondió…” que el Cristo vendrá de nuevo con gloria y para recibir el reino eterno de todas las naciones cuando todo reino sea sometido a él está suficientemente demostrado por las escrituras contadas por vosotros “ (Diálogo 39). “Se levantará a todos los hombres de entre los muertos y nombrará a algunos para ser incorruptibles, inmortales, y libres de la pena en el reino eterno e imperecedero…” (Diálogo 117).

“[Los nietos de Judas, el hermano de Jesús según la carne] fue preguntado [por las autoridades] en relación con el Cristo y su reino, su naturaleza, origen y tiempo de aparición, y explicó que no era ni del mundo, ni terrenal, sino celestial y angélico, y sería el fin del mundo, cuando él venga en gloria para juzgar a los vivos y los muertos” (Hegesipo de Eusebio, Historia de la Iglesia 3.20.4).

“Dile a mi pueblo que yo les daré a ellos el reino de Jerusalén … El reino está ya preparado para ustedes: vean!” (4 Esdras 2:10-13).

Cristo ha recibido de su Padre el reino eterno en Israel (Contra las Herejías 3.12.13).

“Aquellos que tienen la idea de otro Dios fuera de él que hizo la promesa a Abraham se encuentran fuera del reino de Dios … blasfemando a Dios, quien introduce a través de Jesucristo a Abraham el reino de los cielos” (Contra las Herejías 4.8.1).

“Abraham creyó en las cosas futuras como si estuvieran ya realizadas, debido a la promesa de Dios; y de igual manera lo hacemos nosotros también, por la promesa de Dios, abrigando por la fe esa herencia en el reino” (Contra las Herejías 4.21.1).

“El primero despertará de su sueño en su segunda venida a todos los [justos], así como el resto, que serán juzgados, y les dará un lugar en su reino” (Contra las Herejías 4.22.2).

Salomón “prefiguró el reino de Cristo.” “Deberíamos temer no sea que… no obtengamos ningún perdón adicional de pecados, sino ser excluidos de su reino” (Contra Herejías 4.27.1,2, citando un “cierto presbitero.”).

“Llevar a los justos en los tiempos del reino, que es el descanso, el séptimo día santificado, y la restauración de la herencia prometida a Abraham [El Reino]“, (Contra las Herejías 5.30.4).

“La bendición predicha, por lo tanto, pertenece incuestionablemente a los tiempos del reino, cuando los justos se enseñorearán después de que resucitan” (Contra Herejías 5.33.3).

“Los justos reinarán en la tierra… y deberán acostumbrarse a compartir la gloria de Dios Padre, y gozarán en el reino de la asociación y la comunión con los santos ángeles” (Contra las Herejías 5.35.1; llama “los tiempos del reino” en 5.35.3).

“Porque en los tiempos del reino del hombre justo, que está sobre la tierra entonces se olvidarán de morir” (Contra las Herejías 5.36.2).

“Juan previó la primera resurrección de los justos y la herencia en el reino de la tierra. … Porque el Señor también enseñó estas cosas, cuando prometió que iba a tener la nueva copa compartida con sus discípulos en el reino… El mismo Dios el Padre… cumple en la resurrección de los justos las promesas para el reino de su Hijo” (Contra las Herejías 5.36.3).

“Porque dos venidas de él son anunciadas: una en la humillación, que ha cumplido, y la otra en la gloria, que se espera se cumpla, cuando él vendrá a dar el reino a los que creen en él y que guardan todas las cosas que Él ha mandado…” (Salmo Clemente, Reconocimientos 1,69).

Apologista del Siglo XXI

“Cristo mandó a su iglesia a predicar el evangelio del reino a todas las naciones y entonces vendrá el fin. Por lo tanto, él no volverá a la tierra hasta que este mandato no lo haya cumplido cabalmente su iglesia fiel” (Apologista Sociniano, “Proclamando el Reino”, Apología MDL, inciso IV, cuarteto viii)

miércoles, 11 de noviembre de 2009

CÓMO DEFINIÓ SAN PABLO A DIOS?



Algunas de las propuestas más transparentes y sencillas del Nuevo Testamento se han convertido en complejas y confusas, debido a las tradiciones y credos bíblicos. Jesús y Pablo fueron Judíos que suscribieron el hermoso y simple credo de Israel, así:
“Escucha, oh Israel, el Señor nuestro Dios, Jehová uno es … A ti te fue mostrado, para que supieses que Jehová es Dios, y no hay otro fuera de él. (Deut. 6:4; 4: 35).
Jesús citó y confirmó el credo de Israel, cuando declaró:
“El primer mandamiento es éste: Escucha, oh Israel, el Señor, tu Dios, Jehová uno es” (Marcos 12:28 y sig.).
Pablo, como líder y apóstol cristiano, confirmó su entendimiento judío de quién es Dios con estas palabras:
“…y que no hay más que un Dios. Pues aunque haya algunos que se llamen dioses, sea en el cielo, o en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores), para nosotros (los cristianos), sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre…(1 Cor. 8:4-6).
Pablo ofrece aquí la definición perfecta del monoteísmo, la creencia en un solo Dios. “Hay un solo Dios, el Padre…” “El Padre”, como dicen los gramáticos, se encuentra en aposición a un solo Dios: “Hay un solo Dios, el Padre, y que solo Dios es el Padre…” La combinación de las palabras de Pablo en 1 Corintios 8:4 y 6 tenemos esta información de vital importancia:
“No hay Dios, sino uno … hay un solo Dios, el Padre.”
Pablo entonces reconoció a Jesús, el Cristo, como el Señor, estrechamente asociado con el único Dios, el Padre, pero diferenciado de él. Los lectores deben prestar mucha atención a lo que Pablo quiso decir por “Señor” como título de Jesús, el Mesías. El Salmo 110:1 es la clave para el título de “Señor” que se aplica constantemente a Jesús.
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martes, 10 de noviembre de 2009

JUAN, ¿POR QUÉ ESCRIBISTE TU EVANGELIO?

Foto:Karl-Joseph Kuschel

Por Charles Hunting
Si Juan había tenido la intención de introducir un ser divino preexistente en la persona de Jesús, el Mesías, ¿por qué, se pregunta el teólogo alemán Karl-Josef Kuschel [1], ¿no comenzar el prólogo de la siguiente manera?
“En el principio era el Hijo y el Hijo estaba con Dios y el Hijo era Dios.”
Ciertamente, la piedra angular de la visión tradicional de la Trinidad estaría en un terreno mucho más firme, si el Hijo ha sido una figura del pasado eterno. Pero lo que Juan, de hecho escribió, es lo siguiente:
“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios y el Verbo era Dios.”
Escuche la respuesta del profesor Kuschel a su pregunta inicial: “La respuesta es que el autor no está evidentemente interesado en reflexionar más detenidamente sobre las relaciones entre Dios y el Hijo en la preexistencia.” Él señala que la palabra “Hijo” es mencionada por primera vez en el versículo catorce del prólogo. El Hijo de Juan comienza en la historia, no en la eternidad. Kuschel observa que después de Juan 1:14 Juan habla en el Evangelio sólo del Hijo, y no de la palabra preexistente. Es esta palabra que (no “quien”) se convirtió en un ser humano. Esto es así en el ámbito de la corta historia de Pablo sobre Jesús en 1 Timoteo 3:16:
“Y por la confesión frecuente es el gran misterio de la piedad:El que fue revelado en la carne,Fue justificado en el Espíritu,Visto por los ángeles,Proclamado entre las naciones,Creído en el mundo,Tomado en la gloria. “
Juan y Pablo reconocen a Jesús como el que fue primero revelado como el Hijo humano de Dios. Jesús es en lo que la palabra se convirtió. Pero una palabra no comienza como una persona. Es un pensamiento, una idea, una promesa, una expresión; que transmite significado. (Nunca en la totalidad de sus miles de apariciones en el Antiguo Testamento el vocablo “palabra” significa una persona.) En su prólogo, Juan reflexiona sobre el significado cósmico de Jesús. Jesús, como el Mesías, nacido en la familia de David, fue el punto de partida de todo lo que Dios planeó para el cumplimiento de su actividad creadora. El Rey de Dios designado para gobernar a las naciones y salvar al mundo fue la razón y el motivo de la creación del Génesis. La palabra de la promesa estaba en un principio en la mente de Dios. Que pertenecía a Dios, un solo ser único en todo el universo – era su palabra traída en la plenitud del tiempo para el cumplimiento en el Mesías. “Todas las cosas fueron hechas originalmente a través de ella [la palabra]” (Juan 1:3).
¿Por qué Juan escribe su evangelio? Es de recordar esta verdad cristiana fundamental que ya estaba bajo ataque en el primer siglo. La actividad auto expresiva de Dios como tomó la forma como el Hijo humano de Dios, Jesús el Mesías designado para hablar la última palabra de Dios para el mundo. Juan escribió para repetir esta verdad, una verdad que los escépticos estaban intentando distorsionar por medio de negar el estatus de Jesús como el Hijo humano de Dios.
Juan dedica su Evangelio entero para el singular propósito de restablecer la verdadera identidad de Jesús. Observe cuidadosamente la declaración de propósito específico de Juan: “Pero estas cosas se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre” (Juan 20:31).
Esta es la revelación del misterio de la piedad conocida igualmente por Pedro: “¿Quién decís que soy yo?” “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo” (Mateo 16:16). Jesús felicitó a Pedro por su visión perspicaz, revelado por “mi Padre que está en los cielos.” No se hizo mención de un Hijo eterno preexistente en la respuesta de Pedro. La cristología de los gigantes del cristianismo original insiste en la creencia de que Jesús era el Cristo e Hijo de Dios. Y para ser “Hijo de Dios” en la Biblia es una reclamación de que no se es Dios, sino el agente especial de Dios, y el Comisario.Notas:
[1] ¿Nacido antes de todos los tiempos? El debate sobre el origen de Cristo, Crossroad, 1992.

domingo, 8 de noviembre de 2009

JAIMITO NERD ARREMETE CONTRA LA POSTURA TRINITARIA DE SU PADRE, REFUTÁNDOLE UN TEXTO BÍBLICO SUPUESTAMENTE CONTUNDENTE A FAVOR DE LA TRINIDAD


Ahora sí Jaimito tendrá problemas con este texto citado frecuentemente por mis colegas trinitarios…pist, pist, Jaimito, ven acá un minuto, por favor, que quiero mostrarte un texto contundente que prueba la Trinidad… Ya voy enseguida (…otra vez mi viejito me viene con sus pasajitos “trinotercos”)…a ver, papi, ¿cuál es esta vez tu nuevo texto que me convencerá de la Trinidad?…bueno, Jaimito, ¿estás preparado para la sorpresa?…claro que sí, papi, por eso te traje un colchón de dos plazas en caso te caigas al suelo…¿qué cosa, Jaimito?¿Qué insinúas con el colchón ése?… Nada papi, es que te veo tan cansado que de repente querrás tomarte un descanso después de la conversación….Umm, no creo, hijito…bueno, pues, vamos al pasaje, papi…okey, Jaimito. Fíjate lo que dice Génesis 1:1: “En el principio Dios (Elohim) creó los cielos y la tierra.” Pues bien, Elohim es el plural Eloah, es decir, significa “Dioses”. De modo que el pasaje dice en realidad que dioses crearon los cielos y la tierra. Esto significa, Jaimito, que el Dios Creador es es Dios Uniplural. De allí la Trinidad. Tres Personas divinas distintas en un solo Dios…¿Qué te parece Jaimito la prueba de un Dios Trino en la creación?…bueno, papi, me parece una broma pesada…¿cómo que broma pesada, Jaimito?…Pues sí, ya que si bien es cierto que Elohim es plural, no tenemos por qué concluir que hay una Trinidad. Nota que Génesis 1:1 dice: “En el principio Dios CREÓ los cielos y la tierra”…Si debemos cambiar Dios por Dioses, entonces el pasaje debería decir: “En el principio Dioses creó los cielos y la tierra” y esta nueva locución presentaría una muy mala construcción gramatical, pues debería decir “crearon” y no “creó”, ¿no te parece, papi?…bueno, esteeeeeee, sí, tienes razón, Jaimito…Ahora fíjate en esto, papi…¿en qué, Jaimito?…Bueno, papi, mira lo que dice Exodo 22:20: “El que ofreciere sacrificio a dioses (elohim) excepto solamente a Jehová, será muerto”. ¿Estaba acaso Jehová ordenando a su pueblo a no ofrecer sacrificios a “dioses uniplurales” del paganismo, pero obviando a los dioses paganos únicos y simples, debido a que Él no usó el vocablo singular Eloah, sino el plural “elohim”?…Pues, pues,…¡la verdad que no sé qué responderte, Jaimito!…¿me vas a decir, papi, que sí podemos ofrecer sacrificios a dioses paganos que no son uniplurales en su naturaleza?…No, claro que no, Jaimito…no debemos ofrecer sacrificios a ningún dios paganoperfecto, papi…ahora fíjate que en Jueces 11:24 se le llama al dios pagano Quemos como “elohim·”…es decir, dioses. ¿Pero acaso Quemos era un dios Trino, binitario, o múltiple, papi?… Que yo sepa, no Jaimito, Quemos era un único dios…así es papi…ahora fíjate en Jueces 6:31, que dice: “Y Joás respondió a todos los que estaban junto a él: ¿Contenderéis vosotros por Baal? ¿Defenderéis su causa? Cualquiera que contienda por él, que muera esta mañana. Si es un dios (elohim), contienda por sí mismo con el que derribó su altar”…aquí dice que Baal era “elohim”…¿concluirás que Baal era un dios Trino o un dios uniplural?...Pues, esteeeee, no Jaimito…bien dicho, papi. Y ahora veamos otro ejemplo en 1 Sam. 5:7: Y viendo esto los de Asdod, dijeron: No quede con nosotros el arca del Dios de Israel, porque su mano es dura sobre nosotros y sobre nuestro dios (elohim) Dagón…ahora te pregunto, papi, ¿era el dios-pez pagano Dagón un dios Trino o unipluralpues claro que no, hijito…Bien dicho, papi…y como esto es verdad…también es verdad que el Dios que creó todo, es un Dios único y no uniplural…Patapum…¡caracoles, se desmayó mi padre… felizmente puse el colchón en el suelo para que no se rompa el cráneo…que avispado soy yo, Jaimito Nerd, el unitario… zzzzzzzzz…zzzzzzz¡despierta papi, despierta!…¡¡¡Llamen 911, por favor!!!

MARTÍN LUTERO Y EL SUPERSESIONISMO

martin_lutero

Por Michael J. Vlach, Ph.D.


Los puntos de vista de Martín Lutero relativos a los Judíos y el judaísmo han sido objeto de mucho debate. Según Hans J. Hillerbrand, “Hay un acuerdo académico de que en sus principios Lutero habló positivamente y reflexivamente acerca de los Judíos.” [1] Lutero (1483-1546) oró por los Judíos, y pidió para que los traten amablemente. [2] Él dijo: “Debemos, por consiguiente, no tratar a los Judíos con un espíritu no amable, porque hay futuros cristianos entre ellos, y ellos se están convirtiendo cada día.” [3] Lutero creyó también acerca de una distinción especial para los Judíos en el plan de Dios: “Además, ellos solos, y no nosotros, los gentiles, tienen esta promesa de que siempre habrá cristianos entre la simiente de Abraham, que reconocerán a la simiente bendita.” [4]

Con su obra de 1523, “Que Jesucristo nació un Judío”, Lutero se mostró optimista de que muchos Judíos se convertirán al cristianismo. Su esperanza era que “muchos de ellos se convertirán en auténticos cristianos y volverán de nuevo a la fe de sus padres, los profetas y patriarcas.” [5] Hans Küng señala que con el amanecer de la Reforma, Lutero creía que “una última nueva era había amanecido para los Judíos también. “[6]

La actitud de Lutero hacia los Judíos, sin embargo, cambió radicalmente en sus últimos años. Como Hillerbrand escribe: “Desde el final de la década de 1530 en adelante. . . un tono diferente se puede discernir en los escritos de Lutero. Hay menos optimismo sobre la posibilidad de conversión de los judíos. “[7] Este optimismo decreciente sobre la conversión de los judíos pueden haber estimulado gran parte de la dura retórica de Lutero hacia los Judíos [8].

Las declaraciones más fuertes de Lutero contra los Judíos se encuentran en su tratado de 1543, “En cuanto a la Judíos y sus mentiras.” Se refirió a los Judíos como pueblo “miserable y maldito.” [9], la intolerancia de Lutero hacia los Judíos es también evidente en la siguiente declaración: “¿Qué debemos hacer los cristianos con este pueblo rechazado y condenado, los Judíos? Dado que viven entre nosotros, no nos atrevemos a tolerar su conducta, ahora que somos conscientes de sus mentiras, injurias y blasfemias. “[10]

Además de su retórica antisemita, Lutero también hizo declaraciones en consonancia con un reemplazo punitivo hacia Israel. Consideraba que la destrucción de Jerusalén y el Templo en el año 70 como prueba del rechazo permanente de Dios hacia los Judíos: “Escucha, Judío, ¿eres consciente de que Jerusalén y su soberanía, junto con su templo y el sacerdocio, han sido destruidos por más de 1.460 años?”. . . Esta obra de la ira es una prueba de que los Judíos, seguramente rechazados por Dios, ya no son su pueblo, ni tampoco es por más tiempo su Dios. [11] En referencia a la promesa de los descendientes de Abraham de que serán una “gran nación”, Lutero dijo, “Por tanto, los Judíos han perdido esta promesa, no importa lo mucho que se jacten de su padre Abraham. . . . Ya no son el pueblo de Dios. “[12] Lutero también argumentó que las designaciones de” Israel” y “Judío” había sufrido una transformación. Los verdaderos israelitas, según él, eran los que ahora aceptan el nuevo pacto:

Los Judíos hacen un punto del nombre de Israel y afirman que sólo ellos son Israel y nosotros somos gentiles. Ahora bien, esto es cierto la medida en lo que se refiere a la primera parte de la profecía y al antiguo pacto de Moisés. . . . Pero de acuerdo con la segunda parte de la profecía y el nuevo pacto, los Judíos ya no son Israel, porque todas las cosas deben ser nuevas, e Israel debe ser nuevo. Aquellos solos son el verdadero Israel que han aceptado el nuevo pacto, que fue establecido y comenzado en Jerusalén [13].

Lutero también dijo: “Así pues, todas las naciones que son cristianas son los verdaderos israelitas y los nuevos Judios, nacidos de Cristo, el Judío más noble.” [14] Al resumir las opiniones supersesionistas posteriores de Lutero con respecto a Israel y los Judios, Hillerbrand declara, “No hay más promesa para Israel. Dios está en silencio. Israel experimenta el silencio de Dios, que es su ira. . . . En sus últimos escritos, Lutero parece haber abandonado la idea de la permanencia de la elección de Israel. “[15]

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[1] Hans J. Hillerbrand, “Martín Lutero y los Judíos”, en Judíos y Cristianos, 129. [2] Véase Martin Lutero, “Que Jesucristo nació un Judío”, LW, 45:199-229, WA, 11:314-36.

[3] Lutero, “El Magnificat”, LW, 21:354-55, WA, 7:600. Véase Mark U. Edwards, Jr., “Contra los Judios”, en los documentos esenciales sobre el judaísmo y el cristianismo en conflicto: De la Antigüedad tardía a la Reforma, ed. Jeremy Cohen (Nueva York: New York University Press, 1991), 352.

[4] LW, 21:355, WA, 7:600-01.

[5] LW, 45:200, WA, 11:315.

[6] Hans Küng, el judaísmo, 181.

[7] Hillerbrand, “Martín Lutero y los Judíos”, 130.

[8] Hillerbrand también dice: “Yo creo que hay un cambio en el tiempo de Lutero. Y el cambio tiene que ver, en primer lugar, con una clara disminución de su interés o el optimismo sobre la conversión de los judíos. “Ibid., 147. Véase también Bernhard Lohse, la teología de Martín Lutero: Su Desarrollo histórico y sistemático, trad. Roy A. Harrisville (Minneapolis: Fortress, 1999), 342.

[9] LW, 47:137, WA, 53:417.

[10] LW, 47:268, WA, 53:522.

[11] LW, 47:138-39, WA, 53:418.

[12] LW, 3:113; WA, 42:629.

[13] LW, 35:287-88, WA, PP 11 ¹: 400.

[14] LW, 35:288, WA, PP 11 ¹: 400.

[15] Hillerbrand, “Martín Lutero y los Judíos”, 136.

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