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sábado, 24 de octubre de 2009

¿VIO ISAÍAS LA GLORIA DE JESÚS? ¿ES JESÚS YAHWEH? (JUAN 12:42)


Pero a pesar de que había hecho tantas señales delante de ellos, no creían en él; para que se cumpliese la palabra del profeta Isaías, que dijo: [Yahweh], ¿quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y a quién se ha revelado el brazo del Señor [Yahweh]? Por esto no podían creer, porque también dijo Isaías: Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón; Para que no vean con los ojos, y entiendan con el corazón, Y se conviertan y yo los sane. Isaías dijo esto cuando vio su gloria, y habló acerca de él (Juan 12:37-41).

El Santo Nombre suministrados por nosotros está entre corchetes.

“Estas cosas” que Juan habla arriba se refieren a dos capítulos diferentes de Isaías citado por Juan: Isaías 6 e Isaías 53. Así, el tiempo que se habla cuando Isaías vio la gloria de Yahvé en Jesús abarca todo el tiempo registrado por lo menos desde Isaías capítulo 6 a Isaías capítulo 53.

Según muchos, hay evidencia “clara” de que Jesús es Yahweh en las declaraciones de Juan como están registradas en Juan 12:37-41. En realidad si la intención de Juan era mostrar que Jesús es Yahweh, ciertamente lo hizo de una manera muy vaga y oscura. Sin embargo, no hay ninguna indicación de que esta era la intención de Juan. Su intención era mostrar cómo el Señor le había profetizado a través de Isaías sobre la ceguera de Israel en su conjunto, respecto al brazo del Señor. El “brazo de Yahvé” representa el poder de Yahvé y su gobierno. – Salmo 10:15, Ezequiel 30:21, Jeremías 48:25.

Como se ha señalado, Juan cita a partir de dos diferentes capítulos de Isaías: los capítulos 6 y 53. El versículo 40 es derivado indirectamente de Isaías 6:10. Juan se refiere a esto para mostrar por qué los Judios no pueden creer en Jesús – por el cual el brazo del Señor se ha hecho saber. Es porque el Señor ha ocultado la verdad de ellos. El versículo 41, a continuación, se remite a Isaías 6:10 [no Isaías 53:1], en el contexto de lo que Isaías había visto la gloria de Yahvé. En Isaías 6:8, es Isaías, que dice: “Aquí estoy, mándame!”, Cuando se le preguntó a Adonai quién iría para decirle al pueblo sobre “nosotros”. – Es decir, Adonai y todos los de la gloria del templo visto por Isaías.

Hay algunas diferencias de opinión en cuanto a si Adonai (o, Adonay) en Isaías 6:1,8 se refiere a Jesús o Yahweh. Por el momento, vamos a suponer que se refieren a Yahweh. Así que Isaías dice que va a hablar de Yahweh a la gente, lo que correspondería a la última observación de Juan en Juan 12:41, “y él [Yahweh] hablaba de él [Jesús].” Después de que Yahweh le permite a Isaías saber que la gente oirá, pero no entenderá, y en efecto, dice que él [Yahweh] los ha cegado, etc, que es el verso que se hace referencia indirectamente en Juan 12:40. En vista de ello, podría haber sido que Juan se refería al Dios de Jesús, Yahweh, mencionado en Juan 12:38, así como en el que hizo la ceguera en Juan 12:40. Así, “su gloria” mencionada en Juan 12:42 sería la gloria de Yahweh que Isaías vio, y no la gloria de Jesús en absoluto.

Podríamos agregar que muchas personas sí creyeron en Jesús, como dice Juan en Juan 12:42. Sin embargo, el presente mundo malo no es el tiempo cuando Jesús y sus santos son revelados a todos – sólo unos pocos creen. Su revelar al mundo será en la próxima era (Romanos 8:19-22, Apocalipsis 20:1-3, Isaías 2:2-4, 11:9; 25:7). Así, en esta época actual, el mundo sigue cegado por los engaños de Satanás. – 2 Corintios 4:4, Apocalipsis 12:9.

Sin embargo, es posible que Juan sí quisiera decir que Isaías había visto la gloria de Jesús. Desde este punto de vista tenemos que observar en la escena de Isaías. El verso no tiene el tetragrama hebreo Yahweh, sino “el Señor” sentado en el trono. Algunas traducciones ponen Yahweh aquí, pero el Gran Rollo de Isaías (El Rollo del Mar Muerto) no tiene aquí * Señor, sino más bien, Adonai (o Adoni). Los escribas que añadieron los puntos vocales para tratar de distinguir Adonai y Adoni lo hicieron tantos siglos después de que Jesús estuvo en la tierra. Ellos añadieron la letra vocal en cada lugar donde se cree que el texto se refiere a Yahweh, pero su trabajo no es infalible, por lo que es posible que su adición del punto vocal en Isaías 6:1 es en realidad un error de su parte. Por lo tanto, podemos concluir que Isaías se refería en realidad a “mi Señor”, en relación con la venida del Mesías, como lo hizo David en el Salmo 110:1. Ahora se declara que “Nadie ha visto a Dios en ningún momento. El Hijo unigénito, que está en el seno del Padre, Él ha dado a conocer. “(Juan 1:18, Versión New King James). Entonces debemos entender que Isaías vio la gloria de Dios” en el rostro de Jesucristo” que es “el resplandor de la gloria del Padre y la imagen de su persona. “(2 Corintios 4:6). En Isaías 6:8 también es Adonai (o Adoni, mi Señor, el Señor Jesús) que da el mensaje y pronuncia la sentencia. Por lo tanto, creemos que Adonai como aparece en el texto masorético de Isaías 6:1,8 en realidad debería ser adoni, refiriéndose al Señor de Isaías (como David se refiere a “mi Señor” en el Salmo 110:1), es decir, Jesús.

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El Gran Rollo de Isaías admite que la palabra traducida como “Señor” en Isaías 6:1,8 no es el Yahweh, sino que fue originalmente Adonai (Señor Altísimo), o Adoni (mi Señor).


El Espíritu Santo nos revela a través de las Escrituras que Jesús recibe su herencia y dominio (poder) de Yahweh. Su poder y autoridad que le es dado por su Dios, su Ser Supremo. Jesús no es Yahweh [su Dios y Padre] que le da este dominio, toda autoridad y potencia (con la excepción evidente del mismo Dios – 1 Corintios 15:27), pero el ejercicio de este poder y la autoridad de Jesús es todo para la alabanza de Yahweh, el Dios y Padre del Señor Jesús. Los escritores de la Biblia nunca afirmaron que Jesús es la última “fuente” de su propio poder. – Salmo 2:6-8; 45:7; 110:1,2, Isaías 9:6,7, 11:2; 42:1, 61:1-3, Jeremías 23:5; Daniel 7:13,14 , Mateo 12:28, 28:28, Lucas 1:32; 4:14,18, 5:17, Juan 3:34; 5:19,27,30; 10:18,36-38, Hechos 2:22 , 10:38, Romanos 1:1-4, 1 Corintios 15:27, 2 Corintios 13:4; Colosenses 1:15-16, 2:10, Efesios 1:17-22, Filipenses 2:9-11, Hebreos 1:2,4,6,9, 1 Pedro 3:22.

Además, Jesús refleja la gloria de Dios, por lo que la gloria de Yahweh se veía en Jesús como el representante de Yahweh. Mientras Jesús realizaba sus milagros, la gloria de Yahweh se veía en Jesús. (Mateo 9:8; Mateo 15:31, Marcos 2:12, Lucas 5:26, 7:16, 13:13, 23:47, Juan 11:40, 13:31,32) Todos se postrarán a Jesús para la gloria de Dios. (Filipenses 2:11) Es la gloria de Yahweh que se revela a través de Jesús y la Iglesia durante el gobierno del Milenio. – Salmo 2:6, Isaías 11:9; 9:6,7, 60:2, Juan 11:40, 13:31, Apocalipsis 21:10,11.

En cualquier caso, la referencia en Juan 21:41 ciertamente no se identifica a Jesús como Yahweh, como es enseñado por muchos creyentes en la Trinidad, así como algunos otros que quieren creer que Jesús es Yahweh.


(Traducido del inglés)

¿SER O NO SER RICO?—¡HE AQUÍ LA CUESTIÓN!


Por Ingº Mario A Olcese

¿Puede un cristiano decidirse hacerse rico? ¿Es pecado que un cristiano sea rico en este mundo?¿Desea Dios que todos sus hijos sean ricos en esta vida? Estas son preguntas muy interesantes, sin duda.

Hay cristianos que tienen muchas riquezas, pero la gran mayoría de los creyentes tienen muy poco o nada. ¿Es que Dios hace diferencias entre sus hijos? ¿Son algunos más capaces que otros para hacer riquezas? ¿Por qué no todos los fieles son bendecidos de igual manera?

Sin duda alguna el dinero es necesario para vivir, ¿pero es la abundancia de riquezas una señal de bendición de Dios? La respuesta, aunque parezca inaudita, es NO. Dios a través de Salomón nos habla de que desistamos de hacernos ricos, porque el amor y la acumulación de dinero trae aflicción de la carne y una serie de peligros y tentaciones que nos pueden conducir a la perdición (Prov. 23:4,5). Si esto es verdad, y no lo dudamos, ¿podríamos pensar por un instante que Dios desea que seamos muy ricos en esta vida sabiendo los riesgos que correríamos por serlo?.

Cristianos talentosos y ricos

Algunos cristianos se hacen ricos porque nacieron con una “visión” especial para los negocios. Estos hermanos tal vez no se propusieron hacerse ricos, pero supieron aprovechar las oportunidades para hacer dinero y lo lograron con mucho éxito y esfuerzo (Ecl. 9:11). Estos son buenos cristianos, y aunque son muy ricos, no tienen su amor y su corazón puestos en sus riquezas, sino en el Señor. Ellos muestran un equilibrio en sus vidas, y no dejan que sus posesiones materiales los separen del Señor (Sal. 62:10). Pero otros creyentes ricos caen en una trampa y en un lazo de los cuales no pueden zafarse fácilmente. Estos están actualmente soportando innumerables aflicciones y tribulaciones por haber hecho del dinero su dios (1 Tim.6:9-11).

Los creyentes sabios, que por sus propios medios lícitos se han hecho ricos, usan sus riquezas para compartirlas con aquellos que tienen muy poco. En realidad Dios ha dado a algunos la ocasión de hacer dinero para que luego lo puedan distribuir entre los menos afortunados. El Señor quiere que los ricos sean buenos administradores de sus riquezas, y que ayuden a los más necesitados, construyendo hospitales, asilos, comedores, colegios, universidades, etc (1 Tim. 6:17,18). Y es que finalmente esas riquezas fueron obtenidas, no para que ellos se queden con ellas, y las guarden en las bóvedas frías de los bancos, sino para compartirlas solidariamente también con otros hermanos en la fe e incluso, con los incrédulos. Recordemos que el amor que debe caracterizar a la iglesia verdadera se demuestra con hechos y no tan sólo con palabras vacías (1 Juan 3:18).

Jesús dio importancia a la solidaridad, y de eso no quepa la menor duda. Al joven rico Jesús le dijo que diera su fortuna a los pobres, y Saqueo fue alabado porque daba la mitad de sus ingresos a los pobres. El Señor desea que los pobres sean ricos, pero ricos en fe, pues si el Señor hubiese deseado que todos los creyentes fueran ricos en dinero ahora, sin duda lo serían (Santiago 2:5). Pero lo cierto es que el dinero en abundancia es un peligro y no es para todos. Los que creen que por hacerse cristianos serán bendecidos con mucho dinero y comodidades en este siglo, están muy equivocados. Las Escrituras no nos prometen nada en absoluto de que si nos hacemos cristianos saldremos por arte de magia de la pobreza y nos convertiremos en príncipes con grandes mansiones y lujosos automóviles.

Lo sorprendente de todo esto es que hay muchos “evangelistas” que nos aseguran que podemos salir de la pobreza material hoy y ser verdaderamente ricos, si sólo somos generosos con nuestros fondos par con ellos. Ellos ven la pobreza como una maldición, cuando en realidad la extrema pobreza y la extrema riqueza son una ofensa a Dios. Ningún extremo es saludable, sin embargo, la promesa del Señor es que no nos dejará en esa extrema miseria que viven muchos hombres hoy porque están alejados de Dios por el pecado. Sus vicios y sus decisiones equivocadas los vuelven más pobres, pero una vez que retoman el camino de la luz por el evangelio, estas personas ven como sus vidas temporales mejoran, y sus exiguos ingresos parecen ser más grandes. Ya no gastarán más en cerveza, cigarrillos, drogas, mujeres, y otros vicios más que los han empobrecido hasta la miseria.

Por mi parte yo quiero ser un sabio y piadoso administrador de mis posesiones en la tierra, sean éstas abundantes o escasas. Yo quiero dar sin esperar nada a cambio. Cuando le doy a alguien, yo no quiero estar motivado por el deseo de que Dios me bendiga. Quiero dar porque amo a mis semejantes y porque quiero usar el dinero del Señor como Él lo haría. Quiero dar con alegría y con entusiasmo, no en la obligación o mero sentido del deber. Deseo compartir con aquellos que no tienen lo suficiente para vivir, primero a los de la fe y después a los incrédulos.Debemos dar, no sólo porque Dios espera eso de sus buenos hijos, sino porque sentimos verdadera compasión por los necesitados. La solidaridad y la generosidad sin un sentimiento de amor y empatía por el necesitado, no tiene mucho valor…tal vez ninguno.




DECISIONES Y CONSECUENCIAS




Por el Hermano Pablo

¿Su nombre? María Isabel Flores. ¿Su edad? Treinta años. ¿Su ciudad? México, D.F. ¿La fecha del suceso? Un viernes en la noche, del mes de septiembre. María Isabel Flores, llena de hondas amarguras por decepciones de amor, y perdido todo el deseo de vivir, determinó que ese viernes se eliminaría de la tierra de los vivientes.Lo había pensado bien. Lo haría de una manera fácil, barata, silenciosa e indolora. «Moriré yo sola —había indicado—, tranquila, sin molestar a nadie y sin que nadie me llore.» Y en la noche escogida, en el momento preciso, abrió la llave del gas y se acostó a dormir. Pero como a las cuatro de la mañana, por alguna razón inexplicable, hubo una horrible explosión. El vapor letal estalló espontáneamente y la conflagración que se produjo fue pavorosa.La mujer semi-desnuda, junto con otros muchos inquilinos, salió corriendo a la calle.

Allí tuvo que contemplar las consecuencias de su decisión. Nadie murió, pero veintidós apartamentos quedaron en ruinas, y cien personas, sin hogar. De ahí que a María Isabel la echaran en la cárcel, desde donde comenzaría a gestionar su proceso jurídico.Podemos tomar ciertas decisiones, pero una vez que las llevamos a cabo, no tenemos ningún control sobre sus consecuencias.

No hay nada en este mundo, absolutamente nada, que podamos hacer que no tenga consecuencias. Esa es una ley ineludible. El código universal de Dios lo establece en estos términos: «Cada uno cosecha lo que siembra» (Gálatas 6:7).Es muy interesante y a la vez irónico que aun cuando no creamos que hay una ley moral absoluta que rige en este mundo, y aun cuando no aceptemos la existencia de Dios, el creador de esa ley, de todos modos seguimos sufriendo las consecuencias de la infracción de esas leyes que decimos que no existen.

¿Cuándo hemos de abrir los ojos y de salir de nuestro cascarón de orgullo, egoísmo y arrogancia para reconocer que sí hay un Dios que tarde o temprano nos pedirá cuentas de todo lo que hayamos hecho?Sí hay un Dios, y su amor y su compasión son incomparables. Es más, así como la infracción de sus leyes morales trae consecuencias destructivas, también la obediencia a ellas trae consecuencias gratas. No batallemos más contra nuestra conciencia. Descubramos la libertad que nos trae el someternos a Dios.

Digamos con todo nuestro ser: «Señor, entra hoy en mi corazón y sé Tú mi dueño.» Ese acto solemne, realizado con toda sinceridad, nos traerá la paz que tanto necesitamos. Clamemos a Dios hoy mismo.

viernes, 23 de octubre de 2009

EL REINO QUE VIENE


Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

Nada hay en la Biblia que señale, aluda, insinúe o diga que “acabaremos morando para siempre” en el sacro y glorioso cielo del Señor. La promesa de Dios hecha a Abraham posee un cumplimiento concreto para el futuro, en esta misma tierra que será sanada totalmente de los efectos deletéreos provocados por la entrada del pecado en ella, desde un principio de su creación. La Biblia no detalla que nuestra última habitación será en la “Invisible Eternidad”, donde Dios reina con poder acompañado de sus incalculables miríadas de ángeles sirvientes.

La iglesia de Alejandría, empapada siempre de paganismo religioso y filosófico griego, fue declarada triunfante en el concilio de Nicea auspiciado por Constantino en los albores de la era común y en el que se formalizó legalmente el dogma luxado de la supuesta divinidad de Cristo; dogma que terminó siendo admitido mortalmente dentro del protestantismo y del catolicismo romano de todos los tiempos. Pero no sólo esto: También la iglesia de Alejandría se adjudicó otra victoria rotunda, y fue con la fatídica doctrina de la inmortalidad del alma que emanó como un fantasma negruzco y horrible por una mala interpretación de ciertos textos bíblicos, bajo las sombra del platonismo griego. Su maligna influencia ha quedado bien asentada en la mayor parte de las “iglesias cristianas” del mundo entero. En el Antiguo Testamento se relata como Dios escogió a Abraham para hacer un pacto con él. En este pacto, el Señor le promete al «padre de la fe» multiplicar su descendencia para convertirla en una grande nación, la de Israel; y la coloca en la tierra de Canaán. Con este acontecimiento ya cumplido, la nación de Israel se convierte, por llamarlo así, en una “rampa” o “puente” para que «todas las familia de la tierra sean bendecidas por Dios» (Gn. 12:3), que es el cumplimiento de la promesa del Reino celestial en el mundo, en la teocracia terrena y futura (Sal. 2: Mt. 5:5; 25:34; Ap. 20:4, 6). Para este efecto, el Cristo obediente sufriría el castigo y vituperio para llevarnos hasta allá gloriosamente (Is. cap. 53).

Es importante comentar que si «aguardamos» la consumación literal de «la esperanza bienaventurada» en el mundo, que es la «manifestación» visible de Cristo en su retorno, en su Parusía, según Tito 2:13, ningún alma inmortal podría estar “aguardándola” (o “esperándola”) en el tercer cielo del Padre y Dios. O la aguardamos arriba o aquí abajo. La Biblia no menciona en sus vitales y preciosas páginas que Dios haya prometido heredar la eterna y célica habitación a sus fieles y santos seguidores. Mucho error hay en esto. Esta infame versión de la limitada mente humana, no deja de ser algo tan extraño y contradictorio, ferozmente ambiguo y absurdo con respecto al verdadero contexto de Tito 2:13 y de otros textos bíblicos más (Estúdiese con seriedad 1 Ts. 4:13-18). Los apóstoles del Señor, después del ascenso visible de Cristo al cielo, el día en que abandonó la tierra corporalmente, los ángeles que estaban junto a ellos les indicaron que de la manera que le vieron partir, de esa misma manera regresaría al mundo sin lugar a dudas (Hech. 1:9).

No es razonable suponer o pensar que los apóstoles de Jesucristo pudieran estar consientes en el cielo como “almas inmortales” mirando a Dios en su sublime trono y a Cristo a la diestra de su Padre, debido que los ángeles les habían anunciado que lo verían viniendo “tal como se fue”. Cuando Cristo regrese por segunda vez al mundo perdido «todo ojo le verá» (Ap. 1:7), incluso lo mirarán descender sus apóstoles quienes en estos precisos instantes de la actualidad «duermen en el polvo de la tierra» (Dn. 12:1), «esperando», en el matiz poético de la palabra, el ser despertados del sueño de la muerte para recibir, como el profeta Daniel, «su heredad al fin de los días» (Dn.12:13). Tantos creyentes como descreídos que han muertos, «aguardan» la resurrección para recibir, unos, la corona de vida en el Reino de Cristo, y otros, su merecido castigo en el Lago de Fuego (Jn. cap. 5).

De los tantos que hay, escogí estos hermosos versos bíblicos para mostrar la literalidad terrenal del futuro Reino de Dios. Empecemos, pues:

«Lo que vio Isaías hijo de Amoz acerca de Judá y de Jerusalén. Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones. Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová. Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra. Venid, oh casa de Jacob, y caminaremos a la luz de Jehová» (Is.2:2-5).

«En los últimos días» en el primer texto, es una locución que señala comúnmente la «era mesiánica». Ésta clausurará en su devenir «los tiempos de los gentiles», para finalizar con los sistemas inicuos del mundo caído (Lc. 21:24), cuando Cristo destruya sus enemigos, reyes, príncipes, capitanes y vasallos, en el Armagedón (Ap. 16:14). En esta era de Paz y de «conocimiento universal de Dios» (Hab. 2:14), de nuevo orden mundial, será manifestada una época incomparable de bendición, de amor, de bondad y de justicia a través de la persona de Jesucristo que regirá las naciones de la tierra con carácter célico, con «vara de hierro» (Sal. 2:8; Ap. 2:26-27). Este es el Reino teocrático prometido en antaño al rey David por el Señor, cuando le fue declarado que «su casa, trono y reino serían afirmados para siempre» (2 S. 7:16). Le corresponderá a Cristo, el hijo de David, «sentarse en su trono de gloria» para regir el mundo renovado con armonía y autoridad davídica (Mt. 25:31):

«Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto» (Is. 9:7).

En Is 2:2, «el monte de la casa de Jehová», es una referencia al «Monte de Sion», a Jerusalén. No indica tan sólo un lugar ubicado geográficamente, sino también el punto principal de convergencia cúltica mundial para la adoración divina, el centro mismo del gobierno de Dios donde Cristo tomará función legal como Rey de la tierra milenaria, en el que estarán implicados en un mover espiritual único el Pueblo de Israel y las naciones del mundo para venerar a Jehová de corazón año tras año, a parte de las hartas bendiciones materiales que recibirán como producto de la «tierra regenerada» (Mt.19:28), la cual es anhelada hoy por los genuinos hijos de Dios que comprenden bien los propósitos futuros y verdaderos de su Dios y Padre:

«Y todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos» (Zac. 14:16).

« Y vosotros seréis llamados sacerdotes de Jehová, ministros de nuestro Dios seréis llamados; comeréis las riquezas de las naciones, y con su gloria seréis sublimes» (Is. 61:6).

En Is. 2:3 no se precisa, en este caso, la ley ritualista o ceremonial, sino la que Dios implantará en su Reino de justicia. En este Reino, los valores éticos y morales tendrán alta estima, no como ahora, que han sido hollados y corrompidos por la naturaleza depravada de los seres humanos. La paz mundial será establecida y habrá justicia social para aquellas personas que ingresen al Reino teocrático y milenial (Zac. 9:10; Is. 2:4; 9:7; 42:3; 65:21; Sal. 72:1-4, 12-14; Sof. 3:9). La tierra renovada será asombrosamente fértil y productiva. Habrá abundancia de alimentos: la pobreza será abolida en lo absoluto (Is. 32:14; 35:5-6; 65:20-22; Zac. 14:3-4; Am. 9:13; Is. 11: 6-9; 32:15-16).

El mundo en general sufrirá notables y benéficas modificaciones morfológicas. El propósito de Dios en esto es de restaurar la creación como era en el principio, antes de la caída edénica. La antigua creación será libertada del pecado, de la maldad, de los implacables efectos de las enfermedades, de los desastres naturales, de las guerras (Is. 2:4), de la muerte, del dolor, de las fronteras, del prejuicio del racismo y del egoísmo humano:

«Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios» (Ro. 8:20-21).

Para terminar, concluyo diciendo que el Reino de Emanuel, «Dios con nosotros», el de Cristo, será establecido en la tierra y no en el cielo de Jehová (Sal. 2:8; Is. 11:9: 42:4: Jer. 23:5). El Reino de Cristo se centrará en la Ciudad Amada, en Jerusalén (Is. 2:1-3; 62:1-7; Zac. 8:20-23), y alanzará todas las naciones del mundo (Sal. 72: 11, 17; 86:9; Is. 55:5; Dn. 7:13-14; Zac. 8:22).

La prueba es clara e irrefutable.

Un verso para reflexión:

«El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos» (Ap. 11:15).

Dios les bendiga hermanos y amigos que nos visitan con agrado.

¿ES LA TRINIDAD UNA DOCTRINA BÍBLICA?


Según muchos trinitarios, “la Trinidad es una doctrina bíblica”, y el dogma de la Trinidad se presenta como supuestamente una doctrina que enseña la Biblia. En realidad, no hay absolutamente ningún concepto de una trinidad presentada en cualquier sitio en la Biblia. La idea tiene que ser añadida y leída en cada escritura que se presenta para apoyar el dogma.

Sí, los trinitarios presentan una serie de escrituras, tanto de las Escrituras hebreas, así como las Escrituras Griegas para supuestamente apoyar a sus dogmas. Tras un examen minucioso de esos pasajes, sin embargo, uno tiene que darse cuenta de que en cada escritura que se presenta, los trinitarios ven en ellas la doctrina preconcebida de la “trinidad”. Por ejemplo, cuando ellos leen en las Escrituras que el hombre está compuesto de alma, espíritu, y cuerpo, ellos suponen que estas tres partes del hombre equivalen a las 3 Personas del único Dios. Y cuando leen que Dios es Santo, Santo, Santo, ellos creen ver en esas palabras al Dios Trino. Estos son sólo dos ejemplos bíblicos de cómo sus mentes prejuiciadas los llevan a torcer los pasajes bíblicos donde aparecen el número 3 como si fuera equivalente a la Trinidad.

La verdad es que las escrituras pueden verse total y plenamente armoniosa sin la adición de la filosofía trinitaria a la Biblia.

“Debe ser admitido por todos que la doctrina de la Trinidad, como una doctrina, no formaba parte del mensaje original. Pablo no la conocía, y habría sido incapaz de comprender el significado de los términos utilizados en la fórmula teológica en la que la Iglesia finalmente concordó”. (Dr. WR Matthews, Decano de la Catedral de San Pablo, “Dios en el pensamiento y la experiencia cristiana”, p.180 ).

Mi creencia en la Trinidad se basa en la autoridad de la Iglesia: no hay otra autoridad suficiente. Ahora voy a mostrar de la razón, que el credo de Atanasio y la Escritura se oponen unos a otros.

La doctrina de la Trinidad es la siguiente:

- Hay un solo Dios en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. El Padre es Dios, el Hijo es Dios y el Espíritu Santo es Dios. El Padre es una persona, el Hijo es otra persona, y el Espíritu Santo es otra persona. Ahora, según todos los principios de las matemáticas, la aritmética, la sabiduría humana, y la política, debe haber tres dioses, porque nadie podría decir que hay tres personas y tres dioses, pero solo un Dios. . . .

El Credo de Atanasio da la opinión universal de la Iglesia, que el Padre es increado, el Hijo increado, y el Espíritu Santo increado – que existía desde toda la eternidad. Ahora, el Hijo nace del Padre, y, si nace, debe haber sido engendrado. El Espíritu Santo también debe haber salido de Dios, como Jesús salió del Padre. Y, si es así, debe haber habido un momento en que no existían. Si no existían, debe haber TENIDO UN COMIENZO, y por lo tanto, afirmar que son eternos es absurdo, y golpea sin sentido. Cada uno tiene su personalidad distinta: cada uno tiene su propia esencia. ¿Cómo, entonces, pueden ser eternos? ¿Cómo pueden todos ser Dios? Absurdo.

El Credo Atanasio dice que son tres personas, y aún un solo Dios. Absurdo, extravagante! Esta idea es rechazada por los arrianos, socinianos, presbiterianos, y todos los hombres que usan la razón humana. El Credo además dice, que nuestro Señor Jesucristo es el Hijo de Dios y del hombre, no por la conversión de la Divinidad en carne, sino por la toma de la humanidad en Dios». Ahora, yo pregunto, ¿Absorbió la Divinidad la humanidad? El no podía ser al mismo tiempo una persona y dos personas. He probado que la Trinidad se opone a la razón humana.

LA RESTAURACIÓN DEL TRONO Y DEL REINO DE DIOS


Al anunciar el Ángel del Señor a María que ella daría a luz al Hijo de Dios, le dijo esto: “No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios. Y he aquí, tú concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo y el Señor Dios os dará el trono de David su padre y reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no habrá fin “(Lucas 1:30-33).

Los apóstoles del Señor Cristo Jesús que lo habían seguido fielmente durante el curso de su ministerio, entendían que debían ser recompensados por su fidelidad. Pero de qué manera? Pedro fue el que puso a su pregunta en palabras: “He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido. ¿Qué, pues, tendremos? “El Señor le dio una respuesta clara e inequívoca:” Vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros también se sentará en doce tronos para juzgar de las doce tribus de Israel “(Mateo 19:27-28).

La palabra traducida como “regeneración” es muy interesante. El griego palingenesia se deriva de Palin, que significa “nuevo”, y génesis, que significa “nacimiento” o “principio”. La palabra entonces habla del re-nacimiento o la reconstitución del reino de Israel, que es el reino de Dios, con Cristo que reina en el trono de David su padre (Lucas 1:32-33).

Una palabra con un significado similar ocurre en el libro de los Hechos. Pedro habla de “los tiempos de refrigerio” que “vendrán de la presencia del Señor, y Él envíe a Jesucristo … quien debe recibir los cielos (Salmo 110:1, Hechos 2:32-33) hasta los tiempos de la restitución de todas las cosas de que Dios ha hablado por boca de sus santos profetas “(Hechos 3:19-21). La palabra “restitución” es de la palabra Griega apokatastasis, derivada de apo, “Volver de nuevo,” y kathistemi “poner en orden,” por lo tanto, literalmente, “poner en orden de nuevo”, y así completamente restaurado. Obviamente, Pedro se refería al “reino”, que debe ser restablecido, con el trono en “Jerusalén como en los días de antaño “(Malaquías 3:4).

Estos puntos son suficientes para convencernos de que la iglesia no es el reino, puesto que la iglesia no requería ser restaurada sino edificada (no reedificada).
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LA ANUNCIADA VENIDA DE CRISTO Y SU REINO EN LOS SALMOS


El Salmo 2 describe elocuentemente una confrontación inminente. Las naciones se “airarán” en sus pensamientos vanos, cuando se combinen muchos poderes para tratar de resistir la autoridad de Cristo en ese día (Salmo 2:1-2). Se rechazará la supremacía divina, pero Dios mantendrá su poder y su soberanía (Salmo 2:3-5). A pesar de la oposición de las naciones, Él establecerá a Cristo como Rey en el trono de David en Jerusalén, dándole los confines de la tierra por su posesión” (Salmo 2:6-8). El poder de las naciones será “roto” (Salmo 2:9). Los jefes de los gobiernos de toda la tierra serán advertidos a someterse al reinado justo de Cristo o perecerán (Salmo 2:10-12).


El mensaje de este salmo no es difícil de comprender, siempre que se entienda que tiene una aplicación clara a la segunda venida de Cristo en el Apocalipsis (Apocalipsis 2:26-27), donde el Salmo 2 se hace referencia en relación al regreso del Señor Jesucristo).


El profeta Isaías utiliza una terminología similar a la encontrada en el Salmo 2. Él dice: “¡Ay! multitud de muchos pueblos que harán ruido como estruendo del mar, y murmullo de naciones que harán alboroto como bramido de muchas aguas. Los pueblos harán estrépito como de ruido de muchas aguas; pero Dios los reprenderá, y huirán lejos; serán ahuyentados como el tamo de los montes delante del viento, y como el polvo delante del torbellino.” (Isaías 17:12-13).


El libro de los Salmos menciona estos acontecimientos trascendentales muchas veces en un lenguaje muy claro para evitar malentendidos: “Levántate, oh Dios, juzga la tierra: porque heredarán todas las naciones … que los hombres sepan que tú, cuyo nombre es Jehová, tú solo eres el Altísimo sobre toda la tierra”(Salmos 82:8; 83:18).
Una de las historias más bellas y espectaculares de futuro reinado de Cristo en la tierra se encuentra en el Salmo 72. Gire a este Salmo y lea con cuidado. El salmo se puede dividir en seis partes, que presentan:


Vv. 1-4. . . . Un reino de justiciaVv. 5-7. . . . Un reino de respeto Vv. 8-11. . . . . Un reino de renombreVv. 12-14. . . . Un reino de SocorroVv. 15-16. . . . Un reino de resultados y de reposiciónVv. 17-20. . . . Un reino de respuesta
Ahora, mire más de cerca el maravilloso mensaje de este salmo. Cada versículo revela un aspecto maravilloso del reinado venidero de Cristo en la tierra. Note la secuencia de los eventos:


v. 1. El Rey real de Dios recibirá su trono.v. 2. Los juicios sabios del rey.v. 3. Su gobierno justo y recto.v. 4. Su preocupación por los necesitados, la destrucción de los tiranos.v. 5. El rey, que será respetado por todos.v. 6. Su reinado traerá frescura, fertilidad y fecundidad.v. 7. La justicia prevalecerá y la paz duradera será establecida.v. 8. Él tendrá el dominio de todo el mundo.v. 9. Sus enemigos se arrepentirán y le responderán a él.v. 10. Otros gobernantes se inclinan a su autoridad y poder.v. 11. Todos los gobernantes renunciarán a sus oficinas en favor de su gobierno.v. 12. Él hará provisión para todos los necesitados.v. 13. El cuidará a los menos privilegiados y desfavorecidos.v. 14. Se protegerá a los débiles.v. 15. Será un rey-sacerdote y mediador.v. 16. La tierra prosperará, no sufrirán de hambre.v. 17. Todas las naciones le reconocerán y lo alabarán.v. 18. La Alabanza a Dios resuena en todo el mundo.v. 19. El nombre de Dios y la gloria será reconocido y él debe será reverenciado.


Este notable Salmo profético demuestra muy claramente lo que se producirá en el regreso de nuestro Señor Jesucristo.


LA INCONGRUENTE IGLESIA CATÓLICA




Por Jessica Fletcher Sánchez

Es bien sabido por todos que los sacerdotes católicos no casan a los divorciados porque consideran que el matrimonio es un convenio de por vida. Sin embargo, una vez que muere uno de los cónyuges, el que queda vivo puede casarse nuevamente sin pecar.
Hace algunos años mi vecino se divorció de su esposa por “diferencias de caracteres” y él se volvió a unir en matrimonio con otra señorita, pero sólo por civil, ya que el cura de la parroquia había rechazado su solicitud para que los casara en la iglesia porque se consideró que dicha unión sería espuria y adúltera.
Lo que me llamó mucho la atención es que un día que fui de curiosa a la iglesia donde esta pareja “adúltera” asistía regularmente para escuchar la misa, vi, sorprendida, cómo el mismo párroco de la iglesia les daba la comunión (la hostia) a esta pareja en pecado mortal. Me pregunté: Si esta pareja está en pecado de adulterio, ¿cómo era posible que el mismo párroco les diera la SANTA comunión sabiendo que estaban ellos en flagrante pecado? Realmente quedé sumamente perpleja al no comprender esta contradicción. Si estaban en pecado, y se les había negado el sacramento del matrimonio, ¿por qué no se les negaba igualmente el sacramento de la comunión?
Pero acá no acaba la historia. Pasados los años, el marido “adúltero” contrajo un cáncer al páncreas, enfermedad que a los pocos meses de contraída, lo llevó a la tumba. La “viuda adúltera” le pidió al párroco si podía hacerle una misa de difuntos para su difunto esposo, a lo cual el párroco accedió. Durante esa misa de difuntos el párroco dijo: “Nuestro HERMANO fulano de tal ya está descansando en la gloria con el Señor…etc,etc”. Esto me produjo desconcierto, ya que si el difunto fue un adúltero, ¿cómo podía ser considerado un hermano, y peor aún, de que estuviese en la gloria con el Señor?
Ahora me doy cuenta de que la iglesia Católica es hipócrita y contradictoria, pues no obra con convicción y coherencia.

LA VERDAD DE LA FIESTA DE HALLOWEEN



No se puede negar que es divertido disfrazar a los pequeños de la casa y salir con ellos a pedir dulces por las calles, muchos de nosotros tenemos recuerdos gratos de las fiestas de Halloween en donde compartíamos dulces y echábamos mano de todo lo que estaba a nuestro alcance para confeccionarnos el mejor de los disfraces.
Halloween, ¿Lo debe celebrar un cristiano?
Pero no podemos pasar por alto que las fiestas que celebramos reflejan quiénes somos e influyen en nuestros valores. Desgraciadamente muchos cristianos han olvidado el testimonio de los santos y la importancia de rezar por los muertos y se dejan llevar por costumbres paganas para festejar con brujas y fantasmas. “Halloween” significa (All hallow’s eve), del inglés antiguo, all hallows eve, o Víspera Santa, pues se refiere a la noche del 31 de octubre, víspera de la Fiesta de Todos los Santos. La fantasía anglosajona, sin embargo, le ha robado su sentido religioso para celebrar en su lugar la noche del terror, de las brujas y los fantasmas. Halloween marca un triste retorno al antiguo paganismo, tendencia que se ha propagado también entre los pueblos hispanos.
Raíces paganas de Halloween
Ya desde el siglo VI antes de Cristo los celtas del norte de Europa celebraban el fin del año con la fiesta de Samhein (o La Samon), fiesta del sol que comenzaba la noche del 31 de octubre. Marcaba el fin del verano y de las cosechas. El colorido de los campos y el calor del sol desaparecían ante la llegada de los días de frío y oscuridad. Creían que aquella noche el dios de la muerte permitía a los muertos volver a la tierra fomentando un ambiente de muerte y terror. La separación entre los vivos y los muertos se disolvía aquella noche y haciendo posible la comunicación entre unos y otros. Según la religión celta, las almas de algunos difuntos estaban atrapadas dentro de animales feroces y podían ser liberadas ofreciéndole a los dioses sacrificios de toda índole, incluso sacrificios humanos. Sin duda Samhein no es otro sino el mismo demonio que en todas las épocas busca implantar la cultura de la muerte. Aquellos desafortunados también creían que esa noche los espíritus malignos, fantasmas y otros monstruos salían libremente para aterrorizar a los hombres. Para aplacarlos y protegerse se hacían grandes hogueras. Estas hogueras tuvieron su origen en rituales sagrados de la fiesta del sol. Otras formas de evitar el acoso de estos macabros personajes era preparándole alimentos, montando macabras escenografías y disfrazándose para tratar de asemejarse a ellos y así pasar desapercibidos sus miradas amenazantes. ¿Como sabía aquella gente la apariencia de brujas, fantasmas y monstruos?. Al no conocer al verdadero Dios vivían aterrorizados ante las fuerzas de la naturaleza y las realidades del sufrimiento y la muerte. De alguna forma buscaban desahogar aquella situación dándole expresión en toda clase de fantasías. Todo lo feo, lo monstruoso y lo amenazante que se puede imaginar en figuras de animales y seres humanos constituye la base para darle riendas libres a la imaginación del terror.
Mezcla con el cristianismo
Cuando los pueblos celtas se cristianizaron, no todos renunciaron a las costumbres paganas. Es decir, la conversión no fue completa. La coincidencia cronológica de la fiesta pagana con la fiesta de Todos los Santos y la de los difuntos, que es el día siguiente, hizo que algunos las mezclaran. En vez de recordar los buenos ejemplos de los santos y orar por los antepasados, se llenaban de miedo ante las antiguas supersticiones sobre la muerte y los difuntos. Algunos inmigrantes Irlandeses introdujeron Halloween en los Estados Unidos donde llegó a ser parte del folklore popular. Se le añadieron diversos elementos paganos tomados de los diferentes grupos de inmigrantes hasta llegar a incluir la creencia en brujas, fantasmas, duendes, drácula y monstruos de toda especie. Desde USA, Halloween se ha propagado por todo el mundo.
Algunas costumbres de Halloween Trick or Treat Los niños (y no tan niños) se disfrazan (es una verdadera competencia para hacer el disfraz mas horrible y temerario) y van de casa en casa exigiendo «trick or treat» (truco o regalo). La idea es que si no se les da alguna golosina le harán alguna maldad al residente del lugar que visitan. Para algunos esto ha sido un gracioso juego de niños. Ultimamente esta práctica se ha convertido en algo peligroso tanto para los residentes (que pueden ser visitados por una ganga violenta), como para los que visitan (Hay residentes que reaccionan con violencia y han habido casos de golosinas envenenadas).
La Calabaza Según una antigua leyenda irlandesa un hombre llamado Jack había sido muy malo y no podía entrar en el cielo. Tampoco podía ir al infierno porque le había jugado demasiados trucos al demonio. Tuvo por eso que permanecer en la tierra vagando por los caminos, con una linterna a cuesta. Esta linterna primitiva se hace vaciando un vegetal y poniéndole dentro un carbón encendido. Jack entonces se conocía como “Jack of the Lantern” (Jack de la Linterna) o, abreviado, Jack-o-’Lantern. Para ahuyentar a Jack-o-’Lantern la gente supersticiosa ponía una linterna similar en la ventana o frente a la casa. Cuando la tradición se popularizó en USA, el vegetal con que se hace la linterna comenzó a ser una calabaza la cual es parte de las tradiciones supersticiosas de Halloween. Para producir un efecto tenebroso, la luz sale de la calabaza por agujeros en forma del rostro de una carabela o bruja.
Fiestas de Disfraces
Una fiesta de disfraces no es intrínsecamente algo malo. Pero si hay que tener cuidado cuando estas se abren a una cultura desenfrenada como la nuestra. Detrás de un disfraz se pueden hacer muchas cosas vergonzosas con impunidad. Con frecuencia se hace pretexto para esconderse y aprovecharse de la situación. Como hemos visto, los disfraces de Halloween tienen origen en el paganismo y por lo general aluden a miedo y a la muerte. Hoy día con frecuencia los disfraces se burlan de las cosas sagradas. Vemos, por ejemplo, disfraces de monjas embarazadas, sacerdotisas, pervertidos sexuales, etc. Nada de eso es gracioso y solo puede ofender a Dios. Con el reciente incremento de satanismo y lo oculto la noche de halloween se ha convertido en la ocasión para celebrar en grande toda clase ritos tenebrosos desde brujerías hasta misas negras y asesinatos. Es lamentable que, con el pretexto de la curiosidad o de ser solo por pasar el tiempo, no son pocos los cristianos que juegan con las artes del maligno.
Jesucristo es la victoria sobre el mal
La cultura moderna, jactándose de ser pragmática y científica, ha rechazado a Dios por considerarlo un mito ya superado. Al mismo tiempo, para llenar el vacío del alma, el hombre de hoy retrocede cada vez mas al absurdo de la superstición y del paganismo. Ha cambiado a Dios por el mismo demonio. No es de extrañar entonces que vivamos en una cultura de la muerte en la que millones de niños son abortados cada año y muchos mas mueren de hambre y abandono. Es más fácil dejarse llevar por la corriente de la cultura y regresar al miedo, a la muerte y a un “mas allá” sin Dios porque, sin la fe, el hombre se arrastra hacia la necesidad de protegerse de fuerzas que no puede dominar. Busca de alguna manera con sus ritos exorcizar las fuerzas superiores. Como cristianos profesamos que solo Jesucristo nos libera de la muerte. Solo Él es la luz que brilla en la oscuridad de los largos inviernos espirituales del hombre. Solo Él nos protege de la monstruosidad de Satanás y los demonios. Solo Él le da sentido al sufrimiento con su Cruz. Solo Él es vencedor sobre el horror y la muerte.

miércoles, 21 de octubre de 2009

¿POR QUÉ NO SER UN TESTIGO DE JEHOVÁ?



Los Testigos de Jehová son personas religiosas que llegan a su hogar los fines de semana o que quizás trabajen o convivan con usted por diversas circunstancias, ellos harán todo lo posible para que usted se convierta a su religión, por eso tarde o temprano usted tendrá que enfrentarse a la cuestión ¿debería convertirme en Testigo de Jehová?.A continuación le presentamos una serie de situaciones a las que usted se enfrentará cuando sea Testigo de Jehová. Si ya está estudiando con ellos, analice estas situaciones con ellos y no deje que le den respuestas ambiguas, recuerde que su futuro está en juego, precíselos a que le den respuestas claras y exactas.
Este es un tema muy delicado y a la vez muy importante, usted debe saber que una vez que sea Testigo de Jehová, ni usted ni sus hijos podrán ponerse una transfusión de sangre por ninguna razón. Si usted o sus hijos están en peligro de muerte y la única probabilidad de salvación es una transfusión de sangre, usted tendrá que dejarse morir y si sus hijos están al borde de la muerte usted tendrá que pelear con los médicos y las autoridades civiles para que dejen morir a sus hijos sin ponerse una transfusión de sangre. ¿Esta usted dispuesto a llevar esas muertes sobre su conciencia?
Usted debe saber que los Testigos de Jehová se sienten orgullosos de dejar morir a sus hijos por no ponerse una transfusión de sangre. Dígale al Testigo de Jehová que lo visita que le muestre la revista ¡Despertad! 22 de Mayo de 1994. No deje que le evasivas, sea firme en decirle que si no le muestra la revista no continuará estudiando con él o con ella.
Fíjese que en esa revista la organización dirigente de los Testigos de Jehová [The WacthTower] alienta a los jóvenes Testigos a dejarse morir antes que ponerse una transfusión de sangre y vea la pared de retratos de jóvenes Testigos que ya han muerto por tomar semejante actitud ¿estaría usted dispuesto a seguir semejante ideología destructiva…?
2 Los Testigos de Jehová y el fin del mundo.
Los Testigos de Jehová son una secta apocalíptica, en otras palabras son un grupo religioso que basan su predicación en el fin del mundo. Esta secta tiene sus orígenes en Estados Unidos alrededor de 1870 y tomaron mucha de su ideología de grupos adventistas.
Los Testigos de Jehová han predicho el fin del mundo para 1874, después para 1914, después para 1925, después para 1975 y por ultimo que no pasaría de 1994, hoy en día le dirán que el Fin esta cerca ¿creera usted a un grupo religioso que se ha equivocado tantas veces?
Pidale al Testigo que lo visita que le muestre la revista Atalaya del 15 de Mayo de 1984, alli usted vera como la organización WatchTower que dirige a los Testigos de Jehova los engaño mas de un siglo prometiendoles que la genacion de 1914 nunca moriría. Millones de Testigos de Jehova confiaron en esa falsa profecía y miles de ellos murieron sin tener hijos o sin estudiar en la Universidad y trabajon gratuitamente como vendedores ambulantes de la Corporación Watchtower vendiendo revistas y Biblias, convencidos de que el Fin estaba cerca… ese Fin nunca llegó y la Sociedad Watchtower nunca pidio perdón y los dirigentes de esa secta conocidos como Cuerpo Gobernante que tramaron el engaño; siguen dirigiendo a millones de Testigos de Jehova por toda la Tierra y siguen repitiendo el engaño de 1914 como comienzo del Tiempo del Fin. ¿Quiere usted dedicarle su vida a una organización como esa?
3 Los cumpleaños y otras fiestas.
Los Testigos de Jehová creen que tienen que vivir separados del resto de la Humanidad o Mundo, para ellos todos los no Testigos son – mundanos – palabra que usan como un término despectivo para referirse a los no Testigos, para ellos usted es un mundano o mundana.En su afán de mantener a los Testigos de Jehová alejados de sus familiares y antiguos amigos no Testigos, la organización Wacthtower les ha prohibido a los Testigos la celebración de casi todas las fiestas populares…
Si usted se convierte en Testigo de Jehová no podrá volver a celebrar una Navidad, ni un Cumpleaños. ¿Entiende usted bien eso…? A partir que usted sea Testigo no podrá volver a reunirse con su familia no Testigo en ninguna fiesta popular y usted jamás, le podrá celebrar un cumpleaños a uno de sus hijos. ¿Es esa la vida que usted quiere para su familia?

SATANÁS: ¿SIMPLEMENTE LA PERSONIFICACIÓN DEL MAL Y DEL PECADO?



Por Ingº Mario A. Olcese (Apologista)


Hay una corriente moderna de teólogos Católicos, Protestantes y Judíos que niega la existencia de un diablo personal cósmico y espiritual. Estos exégetas bíblicos sostienen que la creencia en ángeles caídos o también llamados “demonios”, es un mito medieval de origen pagano. Por ejemplo, para el teólogo R. Bultmann las figuras cósmicas como ángeles o demonios no les compete una realidad, pues las considera unas figuras míticas. Para este teólogo de renombre el pecado es puramente un asunto del hombre.


Cuando la Biblia, dice él, habla de “la esclavitud bajo el pecado” (Juan 8:34) quiere decir “esclavitud bajo el diablo” (1 Juan 3:8). Para Bultmann el pecado y el diablo son sinónimos. Es decir, cuando uno peca, uno se convierte en diablo. El diablo según él es nuestro pecado, o nuestra desobediencia a Dios. Para el teólogo católico Herbert Haag, el diablo es la personificación del mal. Él escribe: “Satanás es la personificación del mal, del pecado. En todos los pasajes del Nuevo Testamento en los que aparece el nombre de Satanás o del diablo, podemos tranquilamente cambiar esos términos por ‘el pecado’ o por ‘el mal’… La misma función queda resuelta en el vocabulario de Juan con el término ‘mundo’ (Juan 15: 18i; 17: 14). El Nuevo Testamento utiliza, en fin, alternativamente y con el mismo significado los términos Satanás, diablo, mundo, pecado, mal”. Pero el razonamiento de Bultmann, Haag, y de muchos otros como ellos, es peligroso ya que de igual forma podríamos comparar Lucas 13:18 con Lucas 7:31 y obtendríamos a una conclusión erradísima por cierto. Veamos lo que nos dicen estos dos textos lucanos: “Y dijo el Señor: ¿A qué, pues, compararé los hombres de esta generación, y a qué son semejantes?” (Lucas 7:31) “Y dijo: ¿A qué es semejante el reino de Dios, y con qué lo compararé?” (Lucas 13:18).


Si razonamos como lo hacen Bultmann y Haag, tendríamos que concluir que ‘el reino de Dios’, y ‘los hombres de esta generación’ son expresiones equivalentes. Pero: ¿Podría alguien creer que el reino de Dios esté compuesto por los hombres incrédulos de este mundo? Imposible!


También podemos hacer ese mismo artificio con Santiago 4:7 y 1 Pedro 2:13. Veamos lo que dicen estos dos textos: Santiago 4:7: “Someteos, pues, a Dios…” 1 Pedro 2:13: “Someteos… al rey como a superior.” Al comparar estos dos textos: ¿Sería lógico concluir que “someterse a Dios” es equivalente a “someterse al rey de una institución humana”?¿Era el rey humano Herodes—Dios?¿Es Dios una “institución humana”? Imposible.


Comparemos ahora Romanos 16:16 con 1 Timoteo 3:15 para ver qué resulta:“…las iglesias de Cristo ” (Romanos 16:16).“ .. la iglesia de Dios” (1 Timoteo 3:15). Si comparamos ambos pasajes llegaríamos a la conclusión de que Cristo es el Dios viviente. Pero esta conclusión contradeciría lo dicho por Jesús en Juan 17:3 en el sentido que sólo el Padre es el único Dios verdadero y vivo.


Por su parte, P. Schoonenberg no nos habla de poderes personales, sino de poderes “personalizados” del pecado y de la muerte. Schoonenberg usa como sinónimos la “esclavitud del pecado” y “esclavitud del diablo” como lo planteó Bultmann. De modo que hay una corriente de teólogos cristianos que niegan la existencia de poderes personales espirituales, los cuales, nunca fueron negados por la iglesia en los primeros tres siglos de la Era Cristiana. Incluso en el Edad Media se intensificó dicha creencia aunque mucho de ella fue distorsionada y mitificada con ideas paganas.


No obstante, la gran mayoría de creyentes Católicos y Protestantes cree en la existencia del diablo como una figura supramundana, cósmica, angélica, y maléfica. Entre los teólogos que son los grandes exponentes de un diablo personal están Karl Barth, Paul Althaus, Emil Brunner, Otto Weber, Hans Kung, D. Zähringer, Conrado Balducci, A. Winklhofer, J. Burton Brown, y muchos otros de renombre.


El problema de personalizar o personificar al diablo es que con igual criterio podemos personificar la ‘justicia’ con el término ‘Dios’. Podríamos decir, por citar un ejemplo, que ser “siervos de Dios” (Santiago 1: 1) es lo mismo que decir “siervos de la justicia” (Romanos 6: 18). Es decir, podríamos concluir que Dios es la personificación de la justicia y no necesariamente una Persona Divina Todopoderosa y Eterna. No obstante, Haag, Schoonenberg, y Bultmann se escandalizarían con esta lógica conclusión, pues ellos jamás pretendieron negar la existencia de un Dios personal y Todopoderoso en sus escritos.


Por otro lado, los proponentes de la personificación del mal sostienen que pueden haber muchos ‘Satanases’, y muchos ‘diablos’ humanos. Por ejemplo, Herbert Haag recurre a 1 Samuel 29: 4 para demostrar que el rey filisteo Aquis, al querer llevar a la guerra al rey David, se convirtió en adversario (Satán) de él en la batalla. Para Haag, y no le restamos razón, todo individuo que se oponga a Dios es adversario (Satán) de él. Además, Haag recurre a 1 Reyes 11: 14, 23, 25 para demostrar que el mensajero de Jehová se convirtió en Satán cuando estorbó el paso a Balaam. Y también es cierto que en el Nuevo Testamento, tanto Judas Iscariote, como Simón Pedro, son llamados ‘diablo’ y ‘Satanás’ respectivamente (Ver Juan 6: 70 y Mateo 16: 23). El hecho de que hombres hayan fungido de ‘Satanes’ o de ‘diablos’ no quiere decir que no exista un diablo mayor y espiritual que actúa adversamente a los dictados de Dios, pues también hubo hombres santos que fungieron de ‘Dios’, como Moisés (Éxodo 7: 1), los jueces de Israel (Juan 10: 34), e incluso Jesucristo (Juan 1: 1), y sin embargo, este hecho no anula la existencia de un Dios Todopoderoso, Espiritual, Justo, y Eterno.


El teólogo y exegeta bíblico Settimio Cipriani dice de Herbert Haag lo siguiente: “En conjunto, queda como un intento bastante infantil el realizado en los últimos tiempos por el profesor Herbert Haag, de la Universidad de Tubinga que intituló su libro muy significativamente ‘ABSCHIED VOM TEUFEL’ (‘DESPEDIDA DEL DIABLO’). Nunca se le podrá dar un adiós al diablo, aunque fuera cierta la hipótesis sugerida aquí por el autor, es decir, que Satanás sería la personificación del mal, que sería así dramatizado y corporalizado ante el hombre.


He aquí, en efecto, cómo se expresa él como conclusión de sus quizás demasiado rápidas reflexiones exegéticas: ‘Para nosotros, pues, se trata no sólo de preguntarnos si la Sagrada Escritura utiliza la palabra Satanás, diablo, espíritus malos, sino más bien preguntarnos lo que ella quiere decir con esa terminología. El problema del diablo, sigue diciendo Cipriani, “no se resuelve ni simplemente negándolo, porque no encontraría lugar en las categorías científicas de nuestro tiempo, ni reduciéndolo de problema teológico a problema puramente filosófico, y más exactamente antropológico: es decir, la experiencia del mal que hacen los hombres y el porqué del mal en su corazón y en su vida, como efectivamente nos parece haya hecho el profesor Haag y después de él también otros estudiosos católicos” (12).


El Que Practica el Pecado Es del Diablo (1 Juan 3:8)


El Apóstol Juan nos dice que todo aquel que practica el pecado es DEL Diablo. Esto refutaría la posición de Haag (y Bultmann) en el sentido de que el pecador es diablo cuando peca. Pero si el pecador es diablo cuando peca, entonces Juan debió decir: “El que practica el pecado es diablo”. ¡Pero él no dijo eso! El dijo claramente: ”El que practica el pecado es DEL diablo”, es decir, le pertenece al diablo y se convierte en su esclavo. Esto probaría que el diablo es una persona que puede someter y dominar a otra y hacerla su siervo.


El Diablo peca desde el Principio (1 Juan 3:8)


Si el Diablo peca desde el principio, entonces es un ser que tiene voluntad propia y goza de libre albedrío. Nadie puede pecar si antes no se deja seducir por su propia concupiscencia. De alguna manera el Diablo que presenta Juan es un ser que decidió violar las leyes del Eterno. No es alguien creado malo, sino una criatura que escogió el mal camino. Tampoco es un ser humano, pues Juan dice que peca (no “pecó”) desde el principio. ¿Cuál principio? Pues según el contexto (1 Juan 1:1)—¡Desde el principio de todo lo creado! Esto demostraría que el diablo de Juan no era un ser humano en particular, sino un ser cósmico, longevo, y que de alguna manera viene pecando desde la misma creación del mundo.

EL REINO QUE VIENE


Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

Nada hay en la Biblia que señale, aluda, insinúe o diga que “acabaremos morando para siempre” en el sacro y glorioso cielo del Señor. La promesa de Dios hecha a Abraham posee un cumplimiento concreto para el futuro, en esta misma tierra que será sanada totalmente de los efectos deletéreos provocados por la entrada del pecado en ella, desde un principio de su creación. La Biblia no detalla que nuestra última habitación será en la “Invisible Eternidad”, donde Dios reina con poder acompañado de sus incalculables miríadas de ángeles sirvientes.

La iglesia de Alejandría, empapada siempre de paganismo religioso y filosófico griego, fue declarada triunfante en el concilio de Nicea auspiciado por Constantino en los albores de la era común y en el que se formalizó legalmente el dogma luxado de la supuesta divinidad de Cristo; dogma que terminó siendo admitido mortalmente dentro del protestantismo y del catolicismo romano de todos los tiempos. Pero no sólo esto: También la iglesia de Alejandría se adjudicó otra victoria rotunda, y fue con la fatídica doctrina de la inmortalidad del alma que emanó como un fantasma negruzco y horrible por una mala interpretación de ciertos textos bíblicos, bajo las sombra del platonismo griego. Su maligna influencia ha quedado bien asentada en la mayor parte de las “iglesias cristianas” del mundo entero. En el Antiguo Testamento se relata como Dios escogió a Abraham para hacer un pacto con él. En este pacto, el Señor le promete al «padre de la fe» multiplicar su descendencia para convertirla en una grande nación, la de Israel; y la coloca en la tierra de Canaán. Con este acontecimiento ya cumplido, la nación de Israel se convierte, por llamarlo así, en una “rampa” o “puente” para que «todas las familia de la tierra sean bendecidas por Dios» (Gn. 12:3), que es el cumplimiento de la promesa del Reino celestial en el mundo, en la teocracia terrena y futura (Sal. 2: Mt. 5:5; 25:34; Ap. 20:4, 6). Para este efecto, el Cristo obediente sufriría el castigo y vituperio para llevarnos hasta allá gloriosamente (Is. cap. 53).

Es importante comentar que si «aguardamos» la consumación literal de «la esperanza bienaventurada» en el mundo, que es la «manifestación» visible de Cristo en su retorno, en su Parusía, según Tito 2:13, ningún alma inmortal podría estar “aguardándola” (o “esperándola”) en el tercer cielo del Padre y Dios. O la aguardamos arriba o aquí abajo. La Biblia no menciona en sus vitales y preciosas páginas que Dios haya prometido heredar la eterna y célica habitación a sus fieles y santos seguidores. Mucho error hay en esto. Esta infame versión de la limitada mente humana, no deja de ser algo tan extraño y contradictorio, ferozmente ambiguo y absurdo con respecto al verdadero contexto de Tito 2:13 y de otros textos bíblicos más (Estúdiese con seriedad 1 Ts. 4:13-18). Los apóstoles del Señor, después del ascenso visible de Cristo al cielo, el día en que abandonó la tierra corporalmente, los ángeles que estaban junto a ellos les indicaron que de la manera que le vieron partir, de esa misma manera regresaría al mundo sin lugar a dudas (Hech. 1:9).

No es razonable suponer o pensar que los apóstoles de Jesucristo pudieran estar consientes en el cielo como “almas inmortales” mirando a Dios en su sublime trono y a Cristo a la diestra de su Padre, debido que los ángeles les habían anunciado que lo verían viniendo “tal como se fue”. Cuando Cristo regrese por segunda vez al mundo perdido «todo ojo le verá» (Ap. 1:7), incluso lo mirarán descender sus apóstoles quienes en estos precisos instantes de la actualidad «duermen en el polvo de la tierra» (Dn. 12:1), «esperando», en el matiz poético de la palabra, el ser despertados del sueño de la muerte para recibir, como el profeta Daniel, «su heredad al fin de los días» (Dn.12:13). Tantos creyentes como descreídos que han muertos, «aguardan» la resurrección para recibir, unos, la corona de vida en el Reino de Cristo, y otros, su merecido castigo en el Lago de Fuego (Jn. cap. 5).

De los tantos que hay, escogí estos hermosos versos bíblicos para mostrar la literalidad terrenal del futuro Reino de Dios. Empecemos, pues:

«Lo que vio Isaías hijo de Amoz acerca de Judá y de Jerusalén. Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones. Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová. Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra. Venid, oh casa de Jacob, y caminaremos a la luz de Jehová» (Is.2:2-5).

«En los últimos días» en el primer texto, es una locución que señala comúnmente la «era mesiánica». Ésta clausurará en su devenir «los tiempos de los gentiles», para finalizar con los sistemas inicuos del mundo caído (Lc. 21:24), cuando Cristo destruya sus enemigos, reyes, príncipes, capitanes y vasallos, en el Armagedón (Ap. 16:14). En esta era de Paz y de «conocimiento universal de Dios» (Hab. 2:14), de nuevo orden mundial, será manifestada una época incomparable de bendición, de amor, de bondad y de justicia a través de la persona de Jesucristo que regirá las naciones de la tierra con carácter célico, con «vara de hierro» (Sal. 2:8; Ap. 2:26-27). Este es el Reino teocrático prometido en antaño al rey David por el Señor, cuando le fue declarado que «su casa, trono y reino serían afirmados para siempre» (2 S. 7:16). Le corresponderá a Cristo, el hijo de David, «sentarse en su trono de gloria» para regir el mundo renovado con armonía y autoridad davídica (Mt. 25:31):

«Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto» (Is. 9:7).

En Is 2:2, «el monte de la casa de Jehová», es una referencia al «Monte de Sion», a Jerusalén. No indica tan sólo un lugar ubicado geográficamente, sino también el punto principal de convergencia cúltica mundial para la adoración divina, el centro mismo del gobierno de Dios donde Cristo tomará función legal como Rey de la tierra milenaria, en el que estarán implicados en un mover espiritual único el Pueblo de Israel y las naciones del mundo para venerar a Jehová de corazón año tras año, a parte de las hartas bendiciones materiales que recibirán como producto de la «tierra regenerada» (Mt.19:28), la cual es anhelada hoy por los genuinos hijos de Dios que comprenden bien los propósitos futuros y verdaderos de su Dios y Padre:

«Y todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos» (Zac. 14:16).

« Y vosotros seréis llamados sacerdotes de Jehová, ministros de nuestro Dios seréis llamados; comeréis las riquezas de las naciones, y con su gloria seréis sublimes» (Is. 61:6).

En Is. 2:3 no se precisa, en este caso, la ley ritualista o ceremonial, sino la que Dios implantará en su Reino de justicia. En este Reino, los valores éticos y morales tendrán alta estima, no como ahora, que han sido hollados y corrompidos por la naturaleza depravada de los seres humanos. La paz mundial será establecida y habrá justicia social para aquellas personas que ingresen al Reino teocrático y milenial (Zac. 9:10; Is. 2:4; 9:7; 42:3; 65:21; Sal. 72:1-4, 12-14; Sof. 3:9). La tierra renovada será asombrosamente fértil y productiva. Habrá abundancia de alimentos: la pobreza será abolida en lo absoluto (Is. 32:14; 35:5-6; 65:20-22; Zac. 14:3-4; Am. 9:13; Is. 11: 6-9; 32:15-16).

El mundo en general sufrirá notables y benéficas modificaciones morfológicas. El propósito de Dios en esto es de restaurar la creación como era en el principio, antes de la caída edénica. La antigua creación será libertada del pecado, de la maldad, de los implacables efectos de las enfermedades, de los desastres naturales, de las guerras (Is. 2:4), de la muerte, del dolor, de las fronteras, del prejuicio del racismo y del egoísmo humano:

«Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios» (Ro. 8:20-21).
Para terminar, concluyo diciendo que el Reino de Emanuel, «Dios con nosotros», el de Cristo, será establecido en la tierra y no en el cielo de Jehová (Sal. 2:8; Is. 11:9: 42:4: Jer. 23:5). El Reino de Cristo se centrará en la Ciudad Amada, en Jerusalén (Is. 2:1-3; 62:1-7; Zac. 8:20-23), y alanzará todas las naciones del mundo (Sal. 72: 11, 17; 86:9; Is. 55:5; Dn. 7:13-14; Zac. 8:22).

La prueba es clara e irrefutable.

Un verso para reflexión:

«El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos» (Ap. 11:15).

Dios les bendiga hermanos y amigos que nos visitan con agrado.

CAMPBELISMO: ALGUNAS PREGUNTAS QUE NOS DEBEN RESPONDER LOS MIEMBROS DE LA DENOMINACIÓN “IGLESIA DE CRISTO” (CAMPBELITA)


Por Ingº Mario A Olcese (ex-campbelita feliz)

La denominación “Iglesia de Cristo” (Campbelita) enseña, entre otras cosas, que la iglesia cristiana es el reino de Dios. Esta tesis, que proviene del Padre del Romanismo llamado Agustín de Hipona, quien, a mi entender ha hecho mucho daño al verdadero evangelio del reino predicado por Cristo y sus discípulos, ha oscurecido el mensaje salvador original de Jesucristo. Sin duda alguna Satanás está detrás de este complot maléfico para que la gente se pierda creyendo en un evangelio falso. Es hora de advertir a la gente del error de equipar la iglesia de Cristo con su reino que él predicó insistemente como su evangelio salvador, y que él inaugurará gloriosamente sólo en su segunda venida. En este magno evento sus discípulos finalmente lo heredarán con él.

Para advertir a la gente de este craso error de un “reino eclesiástico”, yo quisiera formular las siguientes preguntas a sus defensores y partidarios:

1.- Si el reino es la iglesia, y ésta (la iglesia) ya está en la tierra, ¿por qué Jesús dijo en Mateo 25:31,34 que su reino lo heredarían sus seguidores sólo en su segunda venida o parusía?


2.- Si el Reino es la iglesia, y ésta (la iglesia) está compuesta por hombres de carne y sangre, ¿por qué entonces Pablo dijo que “carne y sangre no pueden heredar el reino” (1 Cor. 15:50)? ¿Acaso ahora nos van a decir que la iglesia no está compuesta por hombres de “carne y sangre”?


3.- Si el reino es la iglesia, y ésta (la iglesia) se inauguró en la tierra con los creyentes de Jerusalén en el 33DC, ¿por qué entonces dice Jesús (el hombre noble de Lc. 19:11) que primero debe irse a un país lejano (el cielo) para recibir un reino y volver?¿Acaso Jesús se fue al cielo para recibir una iglesia y luego bajó de allá con ella para inaugurarla en Jerusalén en el 33DC? (Ver Lucas 19:11,12).


4.- Si el reino es la iglesia, y ésta tiene como fundamento a los profetas y a los 12 apóstoles, ¿por qué Jesús les dijo a sus apóstoles que Dios le ha placido DAROS el reino?¿No debió Jesús decir, más bien, que a Dios le ha placido HACEROS parte importante del reino? (Ver Lucas 12:32).


5.- Si el reino es la iglesia, ¿por qué Pablo les dice a las iglesias de Listra, Iconio y Antioquía que permanezcan en la fe, y que soporten las muchas tribulaciones para que puedan así entrar en el reino?¿Acaso ya no estaban esos creyentes de Listra, Iconio, y Antioquía en el reino o la iglesia?¿Cómo podían ser ellos iglesia y esperar heredar el reino, si de éste se dice que es sinónimo de la iglesia? (Ver Hechos 14:22).


6.- Si como dice Pablo en Col. 1:13, todos los creyentes renacidos ya hemos sido trasladados literalmente al reino (o iglesia según los campbelitas), ¿debemos suponer entonces que también los renacidos estamos ya resucitados y sentados con Cristo en los lugares celestiales, como claramente lo afirma el mismo Pablo en Efesios 2:6?¿Por qué ustedes, campbelitas, toman literalmente Col. 1:13 como un hecho consumado, y no así Efesios 2:6, que interpretan simplemente como un visión para el futuro de los salvos?


7.- Si la iglesia es el reino, ¿por qué Pablo pluraliza la iglesia como “las Iglesias de Cristo” (Rom. 16:16) y no el reino como “los reinos de Cristo”?


8.- Los campbelitas dicen que el reino ya había llegado en los tiempos de Juan porque él dijo que era copartícipe del reino en Apo.1:9. Sin embargo, pregunto: ¿el coparticipar de algo significa que ya estamos disfrutando de ese algo literalmente? ¿Acaso vamos a pensar que Pedro estaba en la gloria porque dijo que era copartícipe de la gloria en 1 Pedro 5:1? Creo que la respuesta está en la parte final del mismo versículo 1.


9.- Los campbelitas dicen que el reino-iglesia se estableció en el primer siglo y para probarlo citan Marcos 9:1, que dice: “De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios venido con poder?” Si el reino-iglesia vino en el primer siglo, como afirman ellos, pregunto: ¿volvió también Jesús en el mismo primer siglo (la parusía), dado que él mismo dijo en Mateo 16:28: “De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre venido en su reino?”.


10.- Según Apocalipsis 20:1-3, cuando Jesús establezca su reino él atará al diablo y sus demonios para apresarlos para que no engañen más a las naciones. Si Jesús ya estableció su reino en el 33 DC, según sostienen los campbelitas, ¿debemos suponer entonces que el diablo y sus demonios ya no están engañando a las naciones desde el año 33 DC porque fueron atados?¿Cómo explican entonces el aumento de la maldad, del ateísmo, del materialismo, del satanismo, de las guerras, y de los falsos maestros y profetas, etc, en todo el mundo?


11.- Los campbelitas dicen que no habrá un reino davídico milenario restaurado en la tierra, pues ahora el reino es espiritual, es decir, la iglesia cristiana. Si esto es verdad, ¿por qué los discípulos le preguntan al Jesús resucitado si AHORA restauraría el reino a Israel?¿Estaban acaso ellos errados creyendo en un reino monarquico davídico restaurado en Jerusalén? Y si este fuera el caso, ¿por qué Jesús no los corrigió inmediatamente, y más bien les respondió que a ellos no les correspondía saber los tiempos o las sazones que Dios puso en su sola potestad?¿Pero podrían estar TODOS los discípulos errados al hacer esa pregunta que incomoda para los campbelitas después de asistir a un seminario intensivo sobre el reino de 40 días de duración?¿Serían realmnte TODOS los discípulos tan torpes como para entender al revés su enseñanza del reino? (Ver Hechos 1:3.6.7).


12.- ¿Creen los campbelitas que la oración del Padre Nuestro debe ser rezada de manera parcial, dado que el reino ya vino, y se hizo la voluntad de Dios en la tierra como se hace en el cielo hace dos milenios?


13.- Creen ahora los campbelitas que no tiene significado alguno para la iglesia el texto de Mateo 6:33, donde Jesús dice: ”buscad primeramente el reino de Dios y su justicia y todo lo demás vendrá por añadidura”, dado que ya están en el reino o iglesia? Y si su respuesta es positiva, ¿significa entonces eso que a ellos NO les vendrá nada más por añadidura?¿tendrán entonces que padecer sin remedio de comida, de vestido, y de falta de refugio hasta el fin de los tiempos?


14.- Les pregunto a los campbelitas: Si el reino se estableció en el 33 DC, en los tiempos de mayor poderío y cohesión del Imperio Romano, ¿por qué Daniel lo ve establecerse en el periodo en donde el imperio romano se encuentra en su condición menos cohesionado y más frágil que nunca como se lo representa por el barro y hierro mezclados (Daniel 2:44)?


15.- Si el reino es la iglesia, y ésta (la iglesia) se formó con hombres conversos en la tierra, ¿por qué Daniel ve al Hijo del Hombre resucitado en el cielo recibiendo un reino de Su Padre (Daniel 7:13,14)?¿Es que el Padre le dio una iglesia en el cielo a su Hijo?¿Bajaron los primeros cristianos del cielo después de que fueron entregados por el Padre a Su Hijo en el cielo?


16.- Si el reino no aparecería con advertencia alguna, ¿cómo es que Jesús mandó a sus discípulos a permanecer en Jerusalén para recibir el poder del Espíritu Santo en Pentecostés (33DC), supuestamente el día indicado según el campbelismo para que viniera a existir la iglesia-reino?¿No es esto acaso una advertencia de cuándo vendría el reino?¿No contradeciría lo dicho por Jesús en otra ocasión cuando dijo que su reino no vendría cn advertencia o señales?Estaré esperando las respuestas de los campbelitas con mucho gusto!

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