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sábado, 3 de octubre de 2009

VERSÍCULOS LITERALES Y ESPIRITUALES DEL REINO DE DIOS




No es demasiado difícil buscar a través del Nuevo Testamento y encontrar todos los versículos que hacen referencia al Reino de los Cielos y el Reino de Dios. El Reino de los Cielos se produce 31 veces en Mateo, y no ocurre en ningún otro libro del Nuevo Testamento. El Reino de Dios se produce 4 veces en Mateo, 14 veces en Marcos, 31 veces en Lucas, 2 veces en Juan, 6 veces en los Hechos, y 8 veces en las cartas de Pablo. Pablo también se refiere al Reino de Cristo, una vez en Efesios. No parece haber ninguna diferencia de significado entre el Reino de los Cielos, el Reino de Dios, o el Reino de Cristo. Los tres términos significan lo mismo. Los Judíos esperaban ver un reino natural, cuando el Mesías vino. Ellos esperaban que Israel fuese ese reino natural. Cuando la Escritura utiliza uno de estos tres términos, ¿está hablando del tipo de reino natural (literal) que todo el mundo estaba esperando? ¿O es que estos versos más bien hablan de un reino espiritual de los cielos que no es de este mundo?


Los Amilenialistas hacen listas de estos versos y observan que varios de ellos son de la enseñanza de un reino espiritual. Así que ellos concluyen que la enseñanza de Cristo fue contra el reino natural que todos esperaban. Pero es ésta o la otra situación la correcta? ¿Podría Cristo haber estado enseñando acerca de un reino espiritual que está en su lugar ahora, sin enseñar en contra el reino natural que aún está por venir? Tal vez el reino natural que los discípulos estaban esperando deberá aún tener lugar. Tal vez al enseñar acerca del reino espiritual de los cielos, Jesús estaba enseñando acerca de cómo hay que nacer de nuevo antes de que podamos entrar en ese reino natural futuro (Juan 3:3). ¿Puede el Reino de los Cielos ser a la vez espiritual y natural? ¿Puede el natural ser un cumplimiento de lo espiritual? Cuando Jesús murió en la cruz, él pagó el precio para que el reino natural pueda venir (Juan 12:31, 14:30, 16:11). Así, espiritualmente, el reino ha sido ganado y Cristo está sentado en el trono de su Padre en el cielo. Espiritualmente, es un hecho. Pero, naturalmente, Satanás es todavía el príncipe de este mundo. El pecado todavía gobierna el mundo. El Reino existe, literalmente, pero aún no se consuma. Algo puede ser espiritualmente cierto, pero no es naturalmente cierto, cuando desde la perspectiva de Dios es un hecho. Sin embargo, desde nuestro punto de vista natural, todavía debe cumplirse en el futuro.


La salvación trabaja en la misma forma. El reino de los cielos se parece mucho a la salvación. Fuimos salvados (Justificación), continuamos siendo salvados (santificación), y seremos salvos (Glorificación). Los tres se encuentran en las Escrituras. Espiritualmente, somos salvos. Es un hecho. Pero, naturalmente, todavía estamos esperando los cuerpos inmortales. En un sentido literal hemos de ser salvados de la muerte. De modo que en un sentido también literal, aún no estamos totalmente salvados. Pero cuando tengamos un cuerpo inmortal, seremos salvados del pecado y la muerte. Del mismo modo, el reino de los cielos está aquí y ahora espiritualmente. Se convirtió en un hecho en la cruz. Pero, naturalmente, no está aún aquí. Juan 3:3 es un verso bueno para ver los dos aspectos del reino de los cielos en un solo versículo. "En verdad Te digo, nadie puede ver el reino de Dios si no nace de nuevo." Aquí está la palabra "ver". Nadie puede "ver" el reino sin nacer de nuevo. Pero Lucas 17:20-21 dice que nadie puede observar el reino en nuestros corazones. Debemos interpretar la Escritura en la forma en que el público habría entendido.


Nicodemo era un fariseo y habría entendido el reino como mesiánico. Cuando Nicodemo no entendía cómo podía volver al seno de su madre, Jesús dijo: "Tú eres maestro de Israel", dijo Jesús, "¿y tú no sabes estas cosas?" Jesús fue amable con Nicodemo. Él no estaba siendo sarcástico. Jesús estaba hablando de la Escritura del Antiguo Testamento acerca de nacer de nuevo, del que Nicodemo no era consciente. Jesús estaba hablando acerca de la tierra dando a luz a sus muertos (Isaías 26:16-21). En otras palabras, en la resurrección, literalmente "naceremos de nuevo". Posteriormente, esta idea de "nacer de nuevo" se aplicó a la salvación en las tres etapas. Nosotros somos "nuevas criaturas". Espiritualmente, esto es cierto. Pero no vamos a ser, naturalmente, nacidos de nuevo hasta la resurrección. Cuando Cristo regrese, vamos a "nacer" en los cuerpos espirituales. La metáfora de Isaías de la mujer embarazada y sus dolores de parto continuó después de esto al hablar de la resurrección (Mateo 24:8, Juan 3:3-10, 16:19-24, Ro. 8:22, Gal 4. : 19, 1 Tesalonicenses 5:3, Ap 12:2).


Los versículos 5 y 6 dicen: "yo os digo la verdad, nadie puede entrar en el reino de Dios a menos que no nazca de agua y el Espíritu. Carne da a luz a la carne, pero el Espíritu da a luz al espíritu". Así que tienes que tener un cuerpo espiritual con el fin de entrar en el reino natural de Dios. Y tienes que ser ser nacido de nuevo espiritualmente para que el reino de los cielos pueda estar en nuestros corazones. El Espíritu Santo está espiritualmente en nosotros ahora, y el Espíritu Santo nos dará cuerpos espirituales cuando Cristo regrese. Espíritu da a luz al espíritu. El versículo 8 dice: "El viento sopla donde quiere. Y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene y a dónde va. Así es con todo el que nace del Espíritu". Tomado literalmente, si usted tiene que tener un cuerpo espiritual, usted puede literalmente "ir y venir como el viento, de modo que nadie puede decir donde va".


Jesús demostró esto después de su resurrección, con su cuerpo espiritual, cuando aparecía en el centro de las habitaciones con llave. Así que, naturalmente, esta es una descripción de los cuerpos espirituales. Pero espiritualmente, este versículo puede ser interpretado en el sentido de que el Espíritu Santo nos conduce de manera que los demás no entienden. El versículo 12 dice: "Yo he hablado de cosas terrenales, y ustedes no creen, entonces, ¿cómo vais a creer si yo hablo de las cosas celestiales?"


Las cosas terrenales son acerca del reino natural de los cielos que vendrá, y el evento del "nuevo nacimiento” natural tendrá lugar cuando la Tierra dé a luz a los muertos.Así que el Reino de los Cielos es celestial y terrestre en este versículo.

¿QUE ES EL REINO?



¿Es el Reino de Dios una súper discoteca espacial?, o ¿es un paraíso lleno de bellas mujeres para los hombres y hombres musculosos para las mujeres?, o ¿es un sitio de éxtasis total con drogas sicodélicas para toda la eternidad?, o ¿es la iglesia católica apostólica y romana, con el papa como rey y sustituto de Cristo y gobernando sin él, sobre millones, vendiendo indulgencias con una mano y matando protestantes con la otra y ahora con agencia de viajes propia incluida, para visitar los santos lugares? Pues no, nada de esto es el Reino de Dios. El Mesías dijo que este reino no estaría aquí ni allí, o sea que no sería algo que se podría distinguir visualmente como el Vaticano, porque de ese reino del cual era preguntado por los fariseos en una ocasión, lo único que se hallaba presente en ese momento era su rey, o sea él mismo, que siendo el ungido de Dios para ocupar el trono de Israel, no era reconocido por ellos; Dice LUCAS 17:20-21, ASÍ: “PREGUNTADO POR LOS FARISEOS CUÁNDO HABÍA DE VENIR EL REINO DE DIOS, LES RESPONDIÓ Y DIJO: --EL REINO DE DIOS NO VENDRÁ CON ADVERTENCIA, 21 NI DIRÁN: "HELO AQUÍ", O "HELO ALLÍ", PORQUE EL REINO DE DIOS ESTÁ ENTRE VOSOTROS”.

Pero esto lo ignoraban los fariseos, que era una estricta secta judía, que tenían la idea del Mesías como un rey al estilo Salomón, pero mucho más poderoso y a nivel mundial, cosa ésta que Yahshúa no realizó durante su primera venida. Dice ISAIAS 2:2, así: “ACONTECERA QUE AL FINAL DEL LOS TIEMPOS, SERA CONFIRMADO EL MONTE DE LA CASA DE YAHVE COMO CABEZA DE LOS MONTES Y CORRERAN A EL TODAS LAS NACIONES; y también ISAIAS 9:7 LO DILATADO DE SU IMPERIO Y LA PAZ NO TENDRAN LIMITE SOBRE EL TRONO DE DAVID Y SOBRE SU REINO………”. Y además leemos también en MIQUEAS 4:1, esto: “ACONTECERA QUE EN LOS POSTREROS TIEMPOS, QUE EL MONTE DE LA CASA DE YHWH SERA COLOCADO POR CABEZA DE LOS MONTES, MAS ALTO QUE LOS COLLADOS Y ACUDIRAN A EL LOS PUEBLOS”. Así que ellos no veían en Yahshúa ese Rey que gobernaría Israel, devolviéndole todo su esplendor perdido y gobernando el mundo entero. Pero ellos no contemplaban que las profecías de Isaías capítulo cincuenta y tres nos dicen que primero el Mesías sería el sufriente Cordero de Dios, que quitaría el pecado del mundo. El Señor lo había dicho muy claro que el Reino se manifestaría posteriormente, sin advertencia, como esa piedra que es cortada del cielo pero no por mano humana y cae sobre los pies de la imagen profética, que Dios dio en sueños al rey Nabucodonosor y reveló su interpretación a través del profeta Daniel. Dice en DANIEL 2:34, esto: “ESTABAS MIRANDO, HASTA QUE UNA PIEDRA SE DESPRENDIO SIN QUE LA CORTARA MANO ALGUNA E HIRIO A LA IMAGEN EN SUS PIES DE HIERRO Y BARRO COCIDO, Y LOS DESMENUZO”.

Así que esa piedra sabemos todos que es el Mesías, por tanto la profecía es para el tiempo final y no antes. DANIEL 2:28, dice: “PERO HAY UN DIOS EN LOS CIELOS QUE REVELA LOS MISTERIOS, Y EL HA HECHO SABER AL REY NABUCODONOSOR, LO QUE HA DE ACONTECER EN LOS ULTIMOS DIAS….”. Por consiguiente, vemos que esta visión es para mostrarnos lo que sucederá al final de los tiempos y el relato nos dice que cuando la estatua que representa a los distintos imperios mundiales, Babilonia, Medo- Persia, Grecia, etc., y al final, los diez dedos de los pies de hierro y de barro, la piedra golpeará sin advertencia contra los pies, y toda la estatua se derrumbará y se hará polvo que se lleva viento. Pero la piedra que da contra la imagen, que es el Mesías en su segunda venida, es hecha un gran monte o Reino que llena toda la tierra. DANIEL 2:44, dice: “EN LOS DIAS DE ESTOS REYES, EL DIOS DEL CIELO LEVANTARA UN REINO QUE NO SERA JAMAS DESTRUIDO, NI SERA EL REINO DEJADO A OTRO PUEBLO. DESMENUZARA Y CONSUMARA A TODOS ESTOS REINOS, PERO EL PERMANECERA PARA SIEMPRE”.

Estas profecías dadas por Dios a su pueblo cientos de años antes de la primera venida del Mesías, nos muestran clarísimamente que en ese tiempo final, cuando aparezcan en el área del desecho imperio del hierro, representado por las dos piernas en dos imperios del este y del oeste y llegando al fin en los diez dedos, representando diez reinos o reyes mundiales, durante cuyo reinado, Dios levantará en la tierra un reino que no será jamás destruido, ni será ese reino dado a otro pueblo. Un reino eterno, regido por un Rey Eterno, nuestro Salvador. Pero entonces ¿qué es el Reino de Dios? El Reino de Dios es la piedra que desciende con el Mesías y pone punto final al reinado de las tinieblas. Es un reino que será establecido por Dios en la tierra sin mano humana alguna, ya que la carne y la sangre no participan en su formación, sino sólo el Señor y los suyos transformados en seres superiores y eternos a la semejanza del Ungido. 1 JUAN 3:2, dice: “AMADOS, AHORA SOMO HIJOS DE DIOS Y AUN NO SE HA MANIFESTADO LO QUE HEMOS DE SER; PERO SABEMOS QUE CUANDO EL SE MANIFIESTE SEREMOS SEMEJANTES A EL, PORQUE LO VEREMOS TAL COMO EL ES”.

El Reino de Dios es una Monarquía Divina. Es el Gobierno de Dios. Así de claro y sencillo es el asunto. Yahsúa durante su ministerio en la tierra de más de tres años, les hablaba de política divina, de un reino parecido a los reinos de España ó Inglaterra pero divino y perfecto. Dice LUCAS 9:11 “CUANDO LA GENTE LO SUPO, LO SIGUIO; Y EL LOS RECIBIO, LES HABLABA DEL REINO DE DIOS Y SANABA A LOS QUE NECESITABAN SER CURADOS”. El reino es el poder que impera en ese momento en un territorio determinado, y el Reino de Dios es el gobierno de Dios que será establecido en la tierra cuando el Mesías regrese. El será el Rey de reyes. Así que aparte de hablarles de la política de Dios que es el arte Divino de gobernar, también les daba las curas maravillosas y milagrosas pertenecientes a su futuro Ministerio de Sanidad con las cuales muchísimos eran curados, sin carné o afiliación a la seguridad social, gratuitamente. Dice LUCAS 6:19, así: “TODA LA GENTE PROCURABA TOCARLO, PORQUE PODER SALIA DE ÉL Y SANABA A TODOS”. Pero en este tiempo es otro el príncipe que ostenta el poder en la tierra y que quiso lograr que Yahshúa se postrara a sus pies, ofreciéndole a cambio el control de los reinos del mundo, a lo cual el Mesías se negó rotundamente. Dice LUCAS 4:6, así: “LE DIJO EL DIABLO: A TI TE DARE TODO EL PODER DE ESTOS REINOS Y LA GLORIA DE ELLOS PORQUE A MI ME HA SIDO ENTREGADA Y A QUIEN QUIERO LA DOY, SI TU POSTRADO ME ADORAS, TODOS SERAN TUYOS”.

Vemos cómo estos poderes espirituales están operando en el planeta ahora y tienen poder sobre todos los reinos del mundo y del aire, que aún para que un ángel de Dios pueda traspasar los sectores que están en poder del enemigo para dar un mensaje a un profeta, tienen que sostener una gran lucha espiritual. Dice DANIEL 12:13, así: ENTONCES ME DIJO: “DANIEL NO TEMAS, PORQUE DESDE EL PRIMER DIA QUE DISPUSISTE TU CORAZON A ENTENDER Y A HUMILLARTE EN LA PRESENCIA DE TU DIOS FUERON DAS TUS PALABRAS Y A CAUSA DE TUS PALABRAS YO HE VENIDO. MAS EL PRINCIPE DEL REINO DE PERSIA SE ME OPUSO DURANTE VEINTIUN DIAS DÍAS…”.

Pablo también nos dice de una manera muy clara cómo debemos vestirnos cada día con la armadura de Dios para poder hacer frente a las asechanzas del enemigo. Estas armas no son materiales sino espirituales y muy poderosas en el Mesías para la destrucción de todas las fortalezas que se levantan contra el pueblo de Dios, que ahora sería como un partido político, no en la oposición, sino en la clandestinidad. Por esto el Señor nos exhorta a estar vigilantes cada día y no desmayar, orando sin cesar. EFESIOS 6:12, dice: “PORQUE NO TENEMOS LUCHA CONTRA CARNE Y SANGRE, SINO CONTRA PRINCIPADOS, CONTRA POTESTADES, CONTRA LOS GOBERNADORES DE LAS TINIEBLAS DE ESTE MUNDO, CONTRA HUESTES ESPIRITUALES DE MALDAD EN LAS REGIONES CELESTES”.

gabriel.elcamino@hotmail.com

ALMORZANDO CON EL CUERPO GOBERNANTE DE LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ



Por el Ingº Alfonso Orellana

Fila superior, de izquierda a derecha: :Daniel Sydlik (difunto) April 19, 2006), Theodore Jaracz, Raymond Franz (renunció en 1980), Lyman Swingle (fallecido), Lloyd Barry (murió 1999), Milton Henschel (difunto 5to presidente, arriba), William Jackson (fallecido, abajo) Karl Klein (murió en Enero 2001), Grant Suiter (Fallecido), Albert Schroeder (Fallecido en Marzo 9, 2006), Leo Greenlees (obligado a renunciar por pedófilo)

AOrellana@calvin-giordano.com

Impresiones.

“Conozco el monstruo porque he vivido en sus entrañas.”- José Martí:

Como ya muchos sabrán por mis numerosas intervenciones en este foro, tuve el ‘privilegio’ de pasar un año en el Betel de Brooklyn, el asiento de poder de la WTBTS. Los comentarios que siguen son lo más cándido que puedo ser sin abusar de mi licencia. Presento esta información no en son de mofa sino con el propósito de destronar estos hombres que para la gran mayoría de los TJ son superhéroes con dotes superlativos.

Resulta que mi visita, por ser invitado, me llevó a uno de los privilegios más codiciados entre los que no conocen el “monstruo”; ser asignado a una de las mesas en el comedor donde por la mayor parte del año desfilaban todos los miembros del cuerpo gobernante, (en 1986 con excepción de Fred Franz y John Booth estaban delicados de salud y no bajaban al comedor) una semana a la vez, para desayunar y almorzar.

La impresión general de estos “hermanos de Jesus” fue que definitivamente casi, si no todos, eran adoptados, pues no se parecían en nada a su hermano mayor. Estos personajes en su mayoría eran resabiosos, engreídos, antisociales y sabelotodo. Recuerdo las veces que llegaban visitantes nuevos y querían desesperadamente compartir alguna experiencia con ellos o recibir algunas palabras de sabiduría y estos tipos no podían disfrazar su apatía y falta de interés.

En un par de ocasiones tuve diferencias de opinión con Milton Henschel y el hombre se ponía rojo como un tomate. Una de estas fue con relación al destino de los chinos. El hombre me dijo que serían destruidos en Armagedón por no permitir la obra “salvadora” de los TJ en China. Yo le cité el caso de Abraham y Sodoma como ejemplo de que Dios no destruye al justo con el inicuo. El me dijo que ellos eran culpables del “pecado de comunidad.” Yo le argüí que quizás eso aplicó a la generación de Mao, pero que la generación actual nunca tuvo nada que decidir en cuanto a la libertad religiosa. El hombre se salió de sus casillas y ahí terminó la conversación.

Dan Sydlik, era el más abordable del grupo y creo el más joven. El problema del hombre era que ya en los cincuenta, o por ahí cerca, decidió ‘probar la carne’ y joven, encima de todo. Se casó con una chica precursora inglesa de nombre Marina. Creo que tenía unos 20 años cuando se casó con ella y la trajo a Betel. Marina trabajaba con nosotros en el departamento de ingeniería. Me contaban los más viejos que ella le formaba unos tremendos berrinches a su esposo sin importar donde estuvieran. En mi presencia agredió verbalmente a mi esposa por hacer un comentario trivial sobre el trabajo y él no dijo nada.

George Gangas, griego y muy pícaro, andaba por los pasillos haciendo preguntas a todo el que encontraba y si tú le contestabas rápido, él te daba la respuesta. Su pregunta favorita era; “¿Qué es el paraíso espiritual?” El hombre estaba un poco senil. Sin embargo, el único que vi predicando en la calle.

También estaba el “Hitler” del grupo, Ted Jaracz. Ese señor no perdonaba a nadie. Con el perfil de un agente de la GESTAPO trataba mal a todo aquel que se le cruzara. En una ocasión agarró a una chica con pantalones vaqueros en un pasillo y la puso a llorar con la amonestación que le pegó. El hombre no era de la clase que tú quieres llevarte a tu casa a pasar un buen rato. Pronto aprendes que es como un oso que duerme; déjalo quieto.

Los más afables eran John Barr y Albert Shroeder y Carey Barber, y ya era poco lo que se les entendía. Karl Klein se la pasaba hablando de las glorias pasadas y Lyman Swingle era un leñador en traje formal. Un hombre tipo Pedro, el apóstol. También estaba Martin Poitzinger, superviviente del holocausto y hombre dedicado a la obra junto a su esposa.

Lloyd Barry era parcial a todo lo que era japonés. Creo que sirvió como superintendente de sucursal en ese país. Hombre de gran diplomacia y no muchas palabras en la sobremesa.

Desaparecido a mi llegada era Leo Geenless. Leo era un anciano de buena naturaleza. Almorcé con él en Diciembre de 1985 y cuando no lo encontré en Marzo del 1986 me quedé preocupado. Lo único que se me informó es que había renunciado a ser parte del cuerpo gobernante y ahora vivía en California. Más tarde alguien, en confianza, me dijo que había cometido un pecado muy grande y por eso ya no estaba en Betel. Muchos años después leí en un libro de Penton, el canadiense que escribió Apocalipsis Demorado o algo por el estilo, que el problema de Leo envolvía la pedofilia.

Lamentablemente la mayoría de estos hombres conocían la verdad sobre las mentiras que esparcían y ellos mismos no las creían, como claramente lo demostró Ray Franz en sus libros. Lo relatado por Ray cobra credibilidad cuando lo comparo con lo que conocí de estos hombres…mientras almorzábamos.

Un saludo cordial.

Alfonso Orellana
www.apologista.wordpress.com
www.retornoalparaiso.blogspot.com

EL REINO DE DIOS


A unos pocos que estamos predicando el Reino de Dios, el Señor nos reveló que existía algo en los evangelios de lo cual nadie solía hablar, pues pareciera que no tuviese importancia, pero si la tenía y tanta que cambió mi vida y comprensión del plan de Dios.

Cuando leía La Biblia anteriormente, me preguntaba: ¿pero esto qué es? ¿A qué se refiere? ¿De qué están hablando? ¿Están hablando de derechos humanos? Parecía que estábamos en el Congreso, hablando de política y discutiendo de leyes; La ley de Moisés, la ley de Cristo, las ordenanzas de Pablo, el Congreso en Jerusalén de Hechos 15, etc.; discutiendo los discípulos entre ellos como congresistas; y leyendo, parece que así era el asunto. Finalmente pude comprender con la ayuda de Dios que la iglesia no era un sitio definitivo donde nos íbamos a quedar para siempre, sino que era un “barco de transporte de tropas” a una nueva tierra, y por eso es que tenían tantos problemas en el mundo las diferentes iglesias y por las peleas internas interminables, debido a sus innumerables imperfecciones, ya que todas pretendían ser el sitio perfecto de destino en lugar del “barco de transporte” a dicho sitio. Pude comprender que la iglesia no era el fin en si misma sino un vehículo para dirigirnos al destino, que era otro, donde ya no había iglesia, sino el llamado Reino de Dios. Evidentemente si éste era el sitio a donde nos tenía que ayudar a llegar la iglesia, este sitio sería más importante que la Iglesia misma, y noté también que pocos parecían llegar al destino. Dice LUCAS 13:24 ESFORZAOS POR ENTRAR POR LA PUERTA ANGOSTA, PORQUE OS DIGO QUE MUCHOS INTENTARAN ENTRAR Y NO PODRAN.

Cuando venimos al Mesías, y comenzamos a estudiar las escrituras, principiamos a ser doctos en los asuntos relacionados con el Reino de Dios y comenzamos a ayudar a otros a ver el Reino primero y a hablar de los procedimientos y maravillas de éste, y cómo hacer para entrar en él cuando se manifieste. Todos estos asuntos, tanto los más materiales, como la comida, como los mas espirituales, son todos bíblicos y no son las doctrinas ni leyes del mundo, ni son los métodos de los de gobiernos del mundo, sino los de Dios; son las formas del gobierno que vendrá y será establecido en la tierra. Dice MATEO 13:52 EL LES DIJO: POR ESO TODO ESCRIBA DOCTO EN EL REINO DE LOS CIELOS, ES SEMEJANTE A UN PADRE DE FAMILIA QUE SACA DE SU TESORO COSAS NUEVAS Y COSAS VIEJAS. Es como si la iglesia fuese el partido secreto y político de Cristo en la tierra. Pero alguno dirá: ¡eso es una locura!, ¡Cristo no tiene nada que ver con la política! A lo cual les diré que si bien en este momento no tiene relación directa, sí la tendrá directamente cuando él establezca su Reino en la tierra en el futuro, ya que este Reino es también físico, así como espiritual, y un Reino físico necesita de rey, territorio, leyes y súbditos. Por eso Jesús le dijo a Pilato que su reino no era de este mundo. Dice JUAN 18:36 RESPONDIO JESUS: <<>
Este Reino, de cuya parte sólo el Rey se había acercado a la tierra, estaba en suspenso en la época de Jesús y tendría que ser restaurado más adelante en una fecha que aún no sería revelada a los discípulos. Dice HECHOS 1:6-7 ENTONCES LOS QUE SE HABIAN REUNIDO LE PREGUNTARON, DICIENDO: SEÑOR, ¿RESTAURARAS EL REINO A ISRAEL EN ESTE TIEMPO? LES DIJO: NO OS TOCA A VOSOTROS SABER LOS TIEMPOS Y LAS OCACIONES QUE EL PADRE PUSO EN SU SOLA POTESTAD. Pero si bien no iba a ser dada la fecha exacta de la venida del Reino, sí iban a ser dadas señales para que el pueblo de Dios pudiese prepararse y estar velando para el encuentro más maravilloso de toda la historia. Dice LUCAS 21:31 ASI TAMBIEN VOSOTROS, CUANDO VEAIS QUE SUCEDEN ESTAS COSAS, SABED QUE ESTA CERCA EL REINO DE DIOS. Este Reino de Dios, es totalmente Divino y no de los hombres. Es un invento de Dios y no humano. Baja del Cielo, y no es algo que se logra a través de las ciencias y religiones humanas, porque definitivamente no se forma en la tierra como pretenden los hombres y los políticos. De ese Reino sólo estaba presente el Rey que era el mismo Yahshúa delante de Pilato. Por eso, a la pregunta de que si él era rey, Jesús contesta afirmativamente, pero su reino no estaba en ese momento presente en la tierra, sino solo en Cristo, porque había otro reinando y el tiempo de la restauración de este Reino que había estado anteriormente en Israel era futura. LUCAS 23:3, dice: ENTONCES PILATO LE PREGUNTO, DICIENDO: ¿ERES TÚ EL REY DE LOS JUDIOS? RESPONDIENDOLE EL, DIJO: TU LO DICES.
Desde el principio intentó Dios establecer su Reino, primeramente con Adán y Eva, a quienes les dio potestad sobre la creación. GENESIS 1:26, dice: ENTONCES DIJO DIOS: “HAGAMOS AL HOMBRE A NUESTRA IMAGEN, CONFORME A NUESTRA SEMEJANZA Y TENGA POTESTAD SOBRE LOS PECES DEL MAR, LAS AVES DE LOS CIELOS Y LAS BESTIAS, SOBRE TODA LA TIERRA Y SOBRE TODO ANIMAL QUE SE ARRASTRA SOBRE LA TIERRA. En este pasaje del Génesis se ve clarísimamente que Dios otorga al hombre la autoridad y el poder para ser el rey sobre la tierra, e incluso sobre los animales que se arrastraban sobre la tierra. Este primer Adán recibe directamente de Dios la unción (que es la autorización divina) para gobernar la Creación, pero desobedece la única restricción que Dios había puesto al hombre de no comer del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal, y falla inmediatamente. Luego del llamamiento de Abraham, y con la nación de Israel, Dios intenta reinar en medio del pueblo, primero de una forma invisible a través del Arca y de Moisés. EXODO 17:16, dice: “DICIENDO: POR CUANTO LA MANO DE AMALEC SE LEVANTÓ CONTRA EL TRONO DE YWHW…..”, y luego más visiblemente a través de los reyes. 1 CRONICAS 28:5, dice: “……..ELIGIO A MI HIJO SALOMON PARA QUE SE SIENTE EN EL TRONO DEL REINO DE YHWH SOBRE ISRAEL”. Pero Israel también falla al principio y al final. Vemos que Dios siente tristeza cuando Israel le pide a Samuel que les dé un rey al estilo mundano, pero Dios ve en esta actitud que es a él y no al profeta a quien están rechazando, 1 SAMUEL 8:7 “OYE LA VOZ DEL PUEBLO EN TODO LO QUE TE DIGAN, PORQUE NO TE HAN DESECHADO A TI, SINO A MI ME HAN DESECHADO, PARA QUE NO REINE SOBRE ELLOS”. Sin embargo, de esta manera iba acercándoles la idea de un Rey del partido de Dios en el gobierno de Israel. Este fallo constante de los reyes de Israel y de Judá continua casi ininterrumpidamente hasta que finalmente el Señor decreta el fin del Reino en la tierra durante el reinado de Ezequías, entregándolo en manos de Babilonia. El fin (temporal) del Reino en Judá a través de sus reyes se profetiza en EZEQUIEL 21:25-27 “……HASTA QUE VENGA AQUEL A QUIEN CORRESPONDE EL DERECHO Y YO SE LO ENREGARE”.

Por supuesto que sabemos que al único que le corresponde el derecho real es a Cristo. ¡Amén! Yahshúa hace una relación muy directa entre el evangelio o buenas noticias y el Reino de Dios, pero nadie parece pararse a oír, o investigar de qué se trata esto de: “las buenas noticias del Reino de Dios”. Por momentos es como si alguien anunciase las noticias de un reino como España o Inglaterra, que son dos reinos, de los cuales oímos en la radio y en las noticias. Así también debemos preparar nuestro oído cuando leemos los evangelios para recibir las noticias del partido de Yahshúa a través de ellos y de las epístolas que contienen toda las enseñanzas del futuro gobierno de Cristo, que en la tierra ahora está en la oposición y en muchos sitios es aún ilegal y recibe persecución, como si fuese el partido comunista, cuando era ilegal en España. Así también es ilegal y perseguido el partido de Cristo en muchos países. Este Yahshúa se encuentra ahora preparando los últimos detalles para la restauración del Reino de Dios en la Tierra, en su cuartel general en el Cielo, que es un sector de la Creación de Dios, que no podemos percibir con nuestros sentidos naturales, en el Tercer Cielo para ser exacto, que es la dimensión donde vive y reina Dios, y este Reino será pronto establecido por Cristo como gobierno en la Tierra. Por esto es que generalmente los políticos quieren separar completamente las cosas de Dios de lo político, como que dicen: “eso es religión, y que no se metan en lo político, lo cual es nuestro asunto y a lo cual nos dedicamos sólo nosotros”. El espíritu del príncipe de la potestad del aire es el que les dice estas cosas para que ellos las proclamen y los cristianos no se metan en sus asuntos EFESIOS 2:2, dice: EN LOS CUALES ANDUVISTEIS EN OTRO TIEMPO, SIGUIENDO LA CORRIENTE DE ESTE MUNDO, CONFORME AL PRINCIPE DE LA POTESTAD DEL AIRE, EL ESPIRITU QUE AHORA OPERA EN LOS HIJOS DE DESOBEDIENCIA. Pero lo que realmente ocurre es que este espíritu maligno quiere mantener alejado del poder a Cristo para ocuparse sólo él de los asuntos del mundo, y que los cristianos se dediquen a la religión, porque la religión no le molesta para nada, ya que él inventó todas las religiones. Pero resulta que Cristo no es una religión sino una revelación de Dios a través de Cristo. El es el Rey del Reino de Dios que ya realizó la obra redentora en la tierra y que ahora está preparando los últimos detalles para la restauración total del Reino de Dios, y pronto estará tangiblemente en medio nuestro, reinando. Por este motivo también, este impostor y usurpador del poder intentó negociar con Yahshúa cuando éste visitó la Tierra, ofreciéndole la gloria de todos los reinos del mundo si solamente le adoraba, lo cual fue terminantemente rechazado por el Señor. Dice LUCAS 4:6-7, así: LE DIJO EL DIABLO: A TI TE DARE TODO EL PODER DE ESTOS REINOS, Y LA GLORIA DE ELLOS, PORQUE A MI ME HA SIDO ENTREGADA Y A QUIEN QUIERO LA DOY. SI TU POSTRADO ME ADORAS, TODOS SERAN TUYOS.
Este espíritu de las tinieblas tiene bajo su poder e influencia a todos los poderes del mundo, y no quiere soltarlos, sino que se opone al cambio. Dice 1 JUAN 5:19, así: SABEMOS QUE SOMOS DE DIOS Y EL MUNDO ENTERO ESTA BAJO EL MALIGNO. Es por esto que la venida del Reino será con gran poder y gloria en Cristo. No será muy democrático, sino que será más bien un golpe de estado, del Cielo a la Tierra, para establecer un nuevo orden mundial antes de que el hombre acabe de destruir el planeta, lo cual es algo que Dios no permitirá. Dice APOCALIPSIS 11:18, así: LAS NACIONES SE AIRARON Y TU IRA HA VENIDO: EL TIEMPO DE JUZGAR A LOS MUERTOS, DE DAR EL GALARDÓN A TUS SIERVOS LOS PROFETAS, A LOS SANTOS Y A LOS QUE TEMEN TU NOMBRE, A LOS PEQUEÑOS Y A LOS GRANDES, Y DE DESTRUIR A LOS QUE DESTRUYEN LA TIERRA».
Muchas bendiciones,

gabriel.elcamino@hotmail.com

JAIMITO LE REFUTA A SU PADRE UN ARGUMENTO A FAVOR DE LA DOCTRINA DE LA TRINIDAD… ¡Y ÉSTE SE QUEDA ATÓNITO!



Jaimito, ven un ratito, por favor, que quiero mostrarte un pasaje que demuestra que Cristo en la tierra no era un mero hombre, sino Dios mismo, la Segunda Persona de la Trinidad. Ajá, papito, ¿y cuál es ese pasaje?Bueno hijito, está en Jeremías 17:5, que dice: “Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová”…¿Te das cuenta, Jaimito, que si Cristo hubiese sido meramente un hombre en la tierra, y no Dios, estaríamos malditos a los ojos de Yahweh por haber confiado en un hombre?…interesante, muy interesante papito, entonces a partir de hoy no voy a confiar en ti toda vez que digas me quieres, o que me vas a llevar de paseo; o en mi madre, toda vez que me diga que me quiere, o que se preocupa por mí, o que me va a proteger siempre, y cosas como éstas…tampoco tú podrás confiar en la fidelidad de mi madre hacia ti, y ella tampoco en ti. Tampoco nadie podrá confiar en ninguno que se precie de ser tu amigo, en el pastor de la iglesia, etc, etc….bueno, esteeeeee, no es para tanto Jaimito…tú puedes confiar en tus padres cuando te dicen que te aman…ah, bueno, papi, entonces hay que tomar con sabiduría lo dicho por Dios en Jeremías 17:5…Bueno, sí, claro! Además, si vamos a tomar al pie de la letra lo dicho por Dios en este verso, también deberíamos considerar al pie de la letra lo dicho por Dios sólo dos versos más adelante, el 7, y que dice: “Bendito el varón que se fía en Jehová, y cuya confianza es Jehová”. Es decir, el varón bendito sería aquel que sólo confía en Yahweh, el Padre de Jesucristo y en nadie más. Finalmente, papi, ¿debemos también desconfiar de personas como Pablo, Pedro, Mateo, Juan y muchos otros siervos del Señor, simplemente porque eran hombres?¿Deberíamos poner en tela de juicio lo que escribieron en sus evangelios y/o epístolas?…Bueno, no creo Jaimito…Ellos eran hombres que hablaron por inspiración divina…Pues lo mismo ocurrió con el hombre Jesús, papi, ya que él también habló palabras que eran de Su Padre, el único Dios verdadero….Sí, tienes razón, Jaimito. Podemos confiar en lo enseñado por todos estos hombres de Dios…Además, papí, lee 2 Corintios 7:16, en donde Pablo expresa su confianza plena en sus correligionarios de Corinto, y pregúntate si es que el apóstol no estaría pecando contra Yahweh al poner su confianza en hombres…Sí, hijito, lo voy a leer enseguida… Bueno, papi, perdona pero debo seguir con mis tareas…claro que sí, hijito, anda nomás, que debo llamar a Apologista urgentemente…me parece bien, viejo, que mucha falta te hace…¿Qué cosa?…nada, nada, papi…ya nos vemos…Este Jaimito me está cayendo gordo…ajá, papi, ya te escuché!… no, no, no dije nada Jaimito, anda nomás. Okey, chao.Bueno, papi, perdona pero debo seguir con mis tareas…claro que sí, hijito, anda nomás, que debo llamar a Apologista urgentemente…me parece bien, viejo, que mucha falta te hace…¿Qué cosa?…nada, nada, papi…ya nos vemos…Este Jaimito me está cayendo gordo…ajá, papi, ya te escuché!… no, no, no dije nada Jaimito, anda nomás. Okey, chao.

jueves, 1 de octubre de 2009

LA BIBLIA Y LA PENA CAPITAL


Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD).


Fue de tanta importancia el hombre para Dios que lo hizo corona de su creación. El hombre vino a ocupar como criatura el lugar más privilegiado dentro de todo el orden creado. Fue formado para tener comunión directa con Dios a través de una mente racional y maravillosa, desprendida de un sofisticado cerebro. El cuerpo del hombre proveniente de la barrosa arcilla, diseño artístico de Dios, fue para el disfrute de las bendiciones materiales de un mundo que aun no había sido afectado por la letal toxina del pecado. El hombre, lo tenía «todo», pero este «todo» se le escabulló como “pez entre las manos” cuando sucumbió a causa de su desobediencia a Dios, en la sagaz trampa satánica.


El hombre fue hecho a imagen y semejanza de Dios, y en esto radica su incalculable dignidad ante los ojos del creador. Sólo el hombre recibe de Altísimo el aliento de vida, hálito vivificante que lo tornó un alma viviente, un agente biológico y emocional. El hombre como criatura especial de Dios, es un ser interactivo, pensante, poseedor de un libre albedrío, de una voluntad, de una conciencia que lo capacita para escoger entre lo bueno y lo malo, un agente libre, no un esclavo, y que en un principio, de antemano, conocía los mandatos que Dios le había encomendado: no ignoraba de éstos los beneficios que le brindaban en los aspectos generales de su vida. Pero el hombre decidió mal, bajo el conocimiento previo de las fatales consecuencias. A pesar de la advertencia de Dios y de fallarle, el Señor no lo abandona, vaticinando a Aquel que vendría al mundo para restaurar todas las cosas, a dar salvación por medio de su muerte, al que destruiría al que permitió el pecado y la muerte en el cosmos tridimensional, a su debido tiempo (Gn. 3:15).


El hombre fue hecho un ser moral, con la cualidad o aptitud de abstraerse para formalizar ideas subjetivas para un correcto proceder. No fue creado para ser subyugado por sus instintos, como en el caso de los animales. Ante esta situación, Dios lo responsabilizó con autoridad absoluta para que fuese su representante terrenal, el gobernante pío del mundo recién fundado. Dios lo establece como sensata y prudente «cabeza» que habría de mantener el equilibrio de las cosas que estaban a su alrededor, sin jamás violentar la línea de lo armónico y razonable.


En el Nuevo Testamento se hace énfasis de las características morales y espirituales del hombre como imagen de Dios, como son el conocimiento espiritual, la justicia y la santidad:


«…y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad» (Ef. 4:24).


Cuando la maldad de los hombres se hizo intolerable en el corazón de Dios, no tuvo otra alternativa más que “desinfectar” la tierra del tremendo e inconcebible pecado promovido por ellos, anegándola sin otro remedio en agua (Gn. 7:1-8:14). Únicamente Noé y su familia fueron salvas de aquella inundación universal que destruyó sin escape el menor indicio de lo creado. Nada sobrevivió al diluvio, excepto los que navegaron obedientes a Dios en el Arca. Cuando Noé salió del Arca, el mundo había sido purificado de la maldad, y Dios procede a instituir un nuevo orden (Gn. 8:15-9:17). Dios establece en esta novedad de vida las diferentes estaciones del año para la seguridad del hombre, sin quitar la ordenanza de la multiplicación (Gn. 8:17, 22; 9:1, 7). Dios prometió al hombre que nunca volvería a destruir el mundo por medio de agua (Gn. 8:21; 9:15). Instruyó al hombre para comer carne animal, mas no para beber su sangre (Gn.9:3-4). Otra cosa de gran trascendencia, hogaño, y vigente, es que Dios promulga en ese antiquísimo período de transición «la pena capital». Como el hombre ha sido tesoro y gloria, imagen y semejanza de Dios, un reflejo de sus aspectos morales y espirituales trasmisibles, decreta «la pena capital» para disminuir la violencia que conllevó (y conlleva) muchas veces a la muerte innecesaria y lamentable de seres humanos tan apreciados por Dios:


«Porque ciertamente demandaré la sangre de vuestras vidas; de mano de todo animal la demandaré, y de mano del hombre; de mano del varón su hermano demandaré la vida del hombre. El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre» (Gn. 9:5-6).


«La pena capital» no se origina con la Ley Mosaica, aunque si se practica justamente como una de sus ordenanzas (ejemplo de esto lo miramos en los siguientes textos: Ex. 21:12, 14, 15, 16, 17, 23, 29). Retrospectivamente, «la pena capital» va más allá de Moisés, y es con Noé, según lo estimado en los textos anteriores del libro del Génesis: Tal es confirmada en el Nuevo Testamento, como veremos a continuación en la epístola a los Romanos:


«Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo» (Ro. 13:3-4).


Tendremos en cuenta que en la época en que se escribió esta epístola paulina, el gobierno romano regía sobre la faz del mundo antiguo conocido, así que toda autoridad, oficial, habida o existente, dependía de este gobierno secular. El gobierno romano permitió la pena de muerte en aquellos criminales que la ameritaban, según las leyes jurídicas del Derecho Romano que hasta la fecha son catalogadas como justas y equilibradas y que Dios mismo depuso cono norma judicial. El apóstol Pablo confirma para esta nueva dispensación «la pena capital», porque «el magistrado, el servidor de Dios, no lleva en vano la espada», es decir, el instrumento de ejecución legal para el que hace lo malo. La «espada» («machairan», gr.), es símbolo de autoridad, como hoy son las armas que utiliza la policía y la milicia. Se sabe que el emperador Trajano entregaba a los gobernantes de las provincias, en la inauguración de sus cargos, una filosa daga, y decía: «Para mí. Si la merezco, para mí». Creo que el amable lector entenderá sin problemas esta clara insinuación.


La aplicación del Derecho Romano comprende desde la fundación de Roma en el 753 a. C. hasta el fallecimiento del emperador Justiniano en el 565 d. C. Hoy en día, el Derecho Romano ha sido objeto de estudio para una disciplina jurídica internacional, la romanística, cuya sede son las facultades de Derecho de todo el mundo. El Derecho Romano ha sido un elemento de la civilización y su influjo se logra ver en las instituciones, en el pensamiento humano, como método y erudición jurídica. “Es el Derecho vigente de las épocas”, como alguien comentó, y es presentado como un modelo a seguir. Pablo concientiza las leyes propuestas por las autoridades romanas, por el Derecho Romano, sin presentar objeción porque sabía con seguridad que Dios las había estipulado para el perfecto control de la vida social de los individuos, y quien se resistía a ellas, era menos que merecedor de castigo, de condenación. No incita el apóstol al creyente a la revuelta o a la subversión para un cambio de gobierno, pero sí surge de él un antagonismo contra el desorden y la anarquía:


«Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos» (Ro. 13:1-2).


Alguien dirá: “pues dio ordenó: «no matarás»”. En realidad se trata aquí de hacerlo con injusticia, con alevosía, con ventaja, con iracundo impulso emocional. Parece contradictorio, pero Dios ordena «la pena capital» dentro de su justicia santa, y por otro lado prohíbe el asesinato injustificado:«No matarás» Ex. 20:13.«Cualquiera que cohabitare con bestia, morirá» (Ex. 22:19).«El que ofreciere sacrificio a dioses excepto solamente a Jehová, será muerto» (Ex. 22:20).


Amén.

¿QUIÉN ES EL CORDERO DE DIOS?




Por Ingº Alfonso Orellana

Y tomó Abraham la leña del holocausto, y la puso sobre Isaac su hijo, y él tomó en su mano el fuego y el cuchillo; y fueron ambos juntos. 7Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto? 8Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos.9 Y cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho, edificó allí Abraham un altar, y compuso la leña, y ató a Isaac su hijo, y lo puso en el altar sobre la leña. 10Y extendió Abraham su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo. 11Entonces el ángel de Jehová le dio voces desde el cielo, y dijo: Abraham, Abraham. Y él respondió: Heme aquí. 12Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único. 13Entonces alzó Abraham sus ojos y miró, y he aquí a sus espaldas un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos; y fue Abraham y tomó el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. 14Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto. 15Y llamó el ángel de Jehová a Abraham por segunda vez desde el cielo, 16y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo; 17de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos. 18En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz. 19Y volvió Abraham a sus siervos, y se levantaron y se fueron juntos a Beerseba; y habitó Abraham en Beerseba. – (Génesis 22 – RV 1960)

Cuando Abraham sale, sabía claramente cual era el holocausto, su propio hijo, Isaac. Cuando Isaac pregunta dónde estaba el cordero, Abraham contesta con palabras de una trascendencia que el mismo desconocía; “Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío.” No creo que Abraham estuviese tratando de engañar a su propio hijo en esta ocasión. La fe de Abraham en Aquel invisible era tal, que no reparo en obedecer.

¿Necesitaba Dios probar a Abraham para saber la medida de su fe? Yo no lo creo. La prueba sirvió para Abraham mismo probar su fe y para establecer el modelo profético de lo que Dios haría en generaciones futuras al ‘proveer el cordero.’
Isaac era el cordero de aquella ocasión. Su sacrificio fue dilatado hasta que llegara, por medio de su descendencia, aquel cordero ‘inmaculado’ que bendeciría a todas las naciones de la tierra.

Que las palabras de Abraham, “Dios se proveerá de cordero…”, quedaron por cumplirse es evidente por el hecho que Dios no proveyó un “cordero” en aquella ocasión. Dios proveyó un “carnero” para el holocausto.

Cuando Jesús vino al Jordán, se presentó el Cordero de Dios en la escena. Simiente del primer cordero, Isaac. Juan el bautista aptamente pudo expresar; “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.” – Juan 1:29
Y efectivamente eso fue lo que logró, para ti y para mí. A Él sea la gloria y la majestad por los siglos de los siglos, Amen.

Una saludo.

LA DISTINCIÓN ENTRE “REINO” Y “REINADO” DE DIOS




Por Antonio Piñero

Los términos para reino y reinado son en griego basileia, en hebreo clásico mamlaká y en arameo malkut. Todos ellos significan “realeza” de modo general.

• “Reinado”, en español, sería “ejercer la realeza”, el mando, la soberanía. Sería la noción dinámica de Dios que ejerce su soberanía sobre el universo, sobre su pueblo elegido, sobre todos los pueblos, o sobre la historia, etc.

• “Reino” sería el territorio sobre el que se ejerce esa realeza o soberanía. Sería como la realidad concreta que es gobernada por Dios, una realidad espacio-temporal que de algún modo constituya un ámbito en el que Dios ejerza su soberanía.Sin embargo, la mayoría de la veces, no precisamos tanto y utilizamos “Reino de Dios” de un modo más general significando unas veces “reinado” y otras “reino”.

En el Evangelio de Mateo sobre todo aparece por lo general “reino de los cielos” en vez de “reino de Dios” (sólo 4 veces: 11,28; 19,24; 21,31.43). Se ha pretendido buscar alguna diferencia de matiz, pero no parece que exista ninguna, en verdad. Parece que “reino de los cielos” era un modo propio de Mateo -un piadoso escriba judío hecho judeocristiano- de evitar la palabra “Dios”. Por tanto, si tal expresión era propia del Evangelista, parece poder concluirse que la expresión más original en boca de Jesús era “reino de Dios”.

Los rasgos mínimos, esenciales, del Reino de Dios en los que todos los judíos estaban de acuerdo eran los siguientes:

1. Dios, como creador, es rey de toda la tierra, de todas las naciones
2. Desgraciadamente no todos los pueblos, ni mucho menos, reconocen esa realeza.


En realidad, sólo Israel. Este es el pueblo elegido por Dios para manifestar plenamente su realeza.

3. Tarde o temprano el reinado divino será reconocido por todas las gentes, lo quieran o no. Dios se encargará de que así sea. Esta esperanza se describe de modo diverso. La más típica se halla en el libro de Daniel 2,35-45: los poderes del mundo están simbolizados por una estatua gigantesca, pero con pies de barro; de una montaña se desprende por obra de Dios una piedra, que pulveriza la estatua; la piedra –el poder de Dios- va creciendo y ocupa toda la tierra.

Señala James D.G. Dunn, en Jesús recordado (obra que comentaremos en su momento) que en la exégesis moderna, cuando se trata de precisar y concretar cuál sería exactamente el pensamiento nuclear de Jesús, hay un buen número de propuestas:

• Para unos sería el reino la restauración del Israel completo (la reconstitución de las doce tribus de las cuales se habían perdido nueve y media desde la invasión de Israel por parte del rey asirio Salmanasar, que terminó con ese reino y la destrucción de su capital Samaria en el 721 a.C.)

• Para otros sería como la concretización de la definitiva “vuelta del destierro de Babilonia”, nunca producida totalmente, una suerte de culminación historia global de la salvación de Israel.

• Para otros sería como el símbolo de las protestas de las gentes israelitas contra las desigualdades sociales y la opresión en el Israel del siglo I. Esa protesta sería profética, al estilo antiguo, y llevaría consigo el deseo de Dios acabara de una vez con tanta desgracia, ya sea Él solo, ya con la participación de los seres humanos (por las armas /por el arrepentimiento)

• Para otros sería el anuncio de la llegada de una sociedad humana casi perfecta, utópica, en la que los hombres se realizarían perfectamente. En concreto (J. D. Crossan) el reino de Dios sería una revolución impulsada por Dios que llevaría a una sociedad igualitaria a favor del campesinado mediterráneo en su conjunto y en particular el de Israel.

• Para otros sería el “reino” una metáfora que implicaría que Dios impondría en los hombres una sociedad donde imperara la “voluntad incondicional de hacer el bien”.

• Para otros finalmente (sobre todo después de Norman Perrin) la expresión “Reino de Dios” no sería más que un símbolo flexible empleado por Jesús con la conciencia de que no era posible utilizar nada mejor para indicar, o evocar, que vendría un tiempo (¿o que ha empezado ya?) en el que Dios actuaría como rey. Pero un símbolo consciente de que detrás no hay más que un “mito”, es decir, un modo de expresión de una realidad divina, cierta y existente, es verdad, pero que no se puede expresar totalmente con palabras humanas.

Como se ve, hay multitud de interpretaciones… precisamente porque Jesús -como indicábamos- nunca precisó, o nunca tuvo necesidad de precisar, el núcleo de su pensamiento acerca del “Reino” (Tal vez porque era harto conocido por sus paisanos).
Estoy de acuerdo con James Dunn en que lo mejor para explicar en lo posible el concepto de “Reino de Dios” hay que pensar en los términos de una especie de “historia o narración global” -tomada del Antiguo Testamento y de los escritos apócrifos judíos que lo complementan incluidos los manuscritos de Qumrán- de los elementos de ese reino, de las ideas populares en torno a él que estaban presentes en las mentes de los que escuchaban a Jesús.

Esos elementos son unos catorce e intentaremos ofrecer de ellos un panorama en próximas entregas.

Seguiremos, pues.


Saludos cordiales de Antonio Piñero.


CONFESIÓN DE UN ANCIANO “TESTIGO DE JEHOVÁ”




Los recientes casos de pedófilos dentro y fuera de la organización han traído a mi memoria una embarazosa situación vivida mientras servía como anciano.


Resulta que un jovencito de unos trece años confesó a sus padres haber sido victima de abuso sexual por un miembro de la congregación cuando tenía unos 10 años de edad. Cabe notar que este joven había exhibido manierismos sugestivos de feminidad durante y después de la preadolescencia. A pesar de haber consentido en esa ocasión la conducta homosexual con este adulto, ahora su conciencia no lo dejaba en paz y reveló a sus padres lo sucedido. Los padres junto con el joven decidieron acudir a los ancianos.


Otro anciano y yo fuimos asignados a investigar la cuestión. La primera y por lo general en estos casos, ridícula pregunta fue si tenía testigos del incidente. La respuesta fue obvia. Decidimos entonces confrontar al acusador con el acusado con la esperanza de sacar a la luz la verdad. Personalmente sabía que el acusado en este caso era una persona de no muy buena reputación pero también sabía que mi opinión personal debería mantenerse fuera del cuadro.


La reunión no fue fácil. El jovencito nos dijo entre sollozos lo que pasó mientras el padre permanecía en silencio con la cabeza baja. El acusado no podía estar más fresco. El presentaba la indignación de victima ante una falsa acusación. Confiado de que no había pruebas, éste negó rotundamente la acusación. El otro anciano y yo no tuvimos forma alguna de probar una cosa o la otra. Simplemente faltaba la prueba. Siguiendo el modelo bíblico, según lo interpreta la Organización, no había nada más que hacer sino consolar al joven, quien al darse cuenta de la realidad rápidamente concluyó que el ejercicio que apenas terminaba no tenía sentido en su mente. Después de despedir al acusado, le explicamos al joven que por ser bautizado y haber confesado un pecado, ahora un Comité Judicial tenía que juzgar su situación. (Posteriormente el joven fue censurado privadamente y sus “privilegios” fueron revocados.) Parece casi paradójico que fuese juzgado por un mal el cual no podía ser probado.


Allí él yacía, desgarrado por la vergüenza que ahora se tornaba en rabia. Nos dijo: “¿Y esto es todo? ¿No van hacerle nada a él? Le aseguramos que Jehová conocía los hechos y que nadie se salía con la suya.


Por supuesto, un detallado informe fue redactado y enviado a la sucursal y una copia, en un sobre sellado se quedó en el archivo de la congregación.


En retrospección pienso que lo que debimos haber hecho el otro anciano y yo era estimular o, como mínimo, informar al padre del joven que podía acudir a las autoridades. Estos profesionales sin duda conocen técnicas de interrogación y evaluación de carácter las cuales podrían haber sacado más del acusado que nosotros, cuyo principal objetivo era proteger a la Organización. También el visitar a algún profesional de la salud mental pudiera haber ayudado al joven. Nada de esto se sugirió. Nosotros sencillamente no estábamos entrenados ni equipados para ayudarlo.


Comparto esto con el animo de informar a los lectores de los procedimientos que se seguían en estos casos y permitirles juzgar por si mismos si estos procedimientos encajan con lo que aprobaría un Dios amoroso.


Anónimo


P.D.


Unos dos años más tarde el acusado fue hallado culpable por un Comité Judicial, del cual formé parte, en un caso de crasa inmoralidad sexual. Aproveché la oportunidad y de manera privada le pregunté sobre el incidente descrito arriba. Nuevamente negó haber estado envuelto.

www.apologista.wordpress.com

www.lavasori.wordpress.com

www.yeshuahamashiaj.org

www.elevangeliodelreino.org

JESÚS NUNCA EXPLICÓ LO QUE ERA EL REINO DE DIOS—¿POR QUÉ?




Extracto de un artículo escrito por el Dr. Antonio Piñero

Los exégetas están de acuerdo en que Jesús nunca explicó directamente en qué consistía ese Reino de Dios. Jesús decía: “el Reino de Dios está cerca” (Mc 1,15); “Venga tu reino”, en el Padrenuestro (Mt 6,10); una vez sólo algo así como “Ha llegado” (lc 11,20); debe ser “buscado” (Mt 6,33); hay que entrar en él (bastantes veces; por ejemplo, Mc 9,47; Mt 5,20), o incluso que “hay que conquistarlo y sufre violencia” (Mt 11,12).

Esto significa que las gentes que oían la predicación de Jesús sobre el Reino de Dios entendían perfectamente el concepto general. Jesús no era de los hablaban oscuro; todo lo contrario. La gente seguía a Jesús en grandes multitudes porque lo entendía y porque su discurso les cautivaba. Y más curioso aún: cuando los discípulos fueron envidados en misión con el encargo por parte de Jesús de predicar el ‘Reino’ (Mt 10,7) tampoco lo explican, o al menos la tradición conservada no dice que necesitaran aclarar el concepto.

Pocos obtienen la consecuencia que me parece más clara de este hecho, a saber: si Jesús no explica es porque su noción básica del Reino de Dios es igual que la de sus oyentes, que -recordemos- eran pobres campesinos galileos, sin demasiadas letras. Por tanto básicamente el concepto de Jesús del Reino de Dios es judío, es el de la época, es –adelantamos algo- lo que en líneas generales habían predicado los profetas de Israel, cuyos textos se leían los sábados en las sinagogas.

Opino que esta consecuencia es tan importante que es como el marco para todo lo que podamos decir sobre el Reino de Dios. Y otra observación: que el Reino de Dios ha llegado sólo se dice claramente en un texto (Lc 11,20: “Si por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios, es que el Reino de Dios ha llegado a vosotros”, y dudosamente –no sabemos traducirlo bien- en otro (“El Reino está entre vosotros…”: Lc 17,21 ¿?). Por tanto cerca de una veintena de pasajes en los que se habla del reino futuro y sólo uno (claro) en el que se habla del Reino de Dios presente. ¿Hay que darle la misma importancia a uno contra veinte, más o menos?

Desde luego, volveremos a este tema. Pero ahora conviene este toque de reflexión. Jesús, ciertamente, no explicó qué era el Reino de Dios. Se debe insistir en que en ello están de acuerdo todos los investigadores del Jesús histórico, estudiosos de todos los colores ideológicos. En las parábolas del Reino y en otros casos, Jesús explica ciertas características y cualidades (lo veremos) del Reino, pero nunca el núcleo de lo que es, que se da por supuesta.

También hay que reflexionar sobre si algo -el Reino- que al parecer era tan evidente para los oyentes de Jesús debemos calificarlo como una “metáfora” (así J. A. Pagola, junto con muchos investigadores desde Norman Perrin) con todo lo que ello significa de subjetividad. No estoy nada convencido. Y añadir que, sin duda también, Jesús no se limitaba a repetir lo que todos sabían. De lo contrario, la gente se habría aburrido. Probablemente hizo hincapié en algunas de las características más fascinantes del Reino o añadió algunas novedosas.

www.yeshuahamashiaj.org

miércoles, 30 de septiembre de 2009

JESUCRISTO: ¿DIOS, HOMBRE, O AMBOS?


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Jesús, ¿hombre o Dios? Teología básica del judeocristianismo (VI)

Por Antonio Piñero

Al tratar la teología básica del judeocristianismo (VI), basada –creemos- en los recuerdos más inmediatos posibles de Jesús, nos preguntamos hoy si estos cristianos mesianistas de Jerusalén y Galilea consideraban a Jesús un mero hombre o, por el contrario, pensaban que también er Dios.

Una primera respuesta nos la proporciona Lucas en su tan mencionado capítulo 24 de su Evangelio. Ocultando su personalidad, pregunta el Resucitado, a sus propios discípulos camino de Emaús:

“17 El les dijo: «¿De qué discutís entre vosotros mientras vais andando?» Ellos se pararon con aire entristecido. 18 Uno de ellos llamado Cleofás le respondió: «¿Eres tú el único residente en Jerusalén que no sabe las cosas que estos días han pasado en ella?» 19 El les dijo: «¿Qué cosas?» Ellos le dijeron: «Lo de Jesús el Nazoreo, que fue un profeta poderoso en obras y palabras delante de Dios y de todo el pueblo”.

El pasaje me parece nítido: sus discípulos veían en Jesús a un profeta, un mero hombre, aunque en contacto con Dios y heraldo suyo. Según Licas, el que lo consideraran así, no era dificultad alguna para que luego los discípulos, reflexionando un poco tras la enseñanza de Jesús a partir de las Escrituras, admitieran con gozo el hecho de la resurrección, porque quien lo resucitaba era Dios.

Esta concepción es expresada por Pedro, en su segundo gran discurso ante el pueblo de Jerusalén. El primero había sido en Pentecostés; el segundo cuando se dirigía al Templo pero se vio rodeado por las muchedumbres agolpadas junto a él, porque en nombre de Jesús había curado a un tullido (capítulo 3). Según Lucas, les habló así:

[… ] 15 Dios lo resucitó (a Jesús) de entre los muertos, y nosotros somos testigos de ello […] 17 «Ya sé yo, hermanos, que obrasteis por ignorancia, lo mismo que vuestros jefes. 18 Pero Dios dio cumplimiento de este modo a lo que había anunciado por boca de todos los profetas: que su Cristo padecería.

19 Arrepentíos, pues, y convertíos, para que vuestros pecados sean borrados, 20 a fin de que del Señor venga el tiempo de la consolación y envíe al Cristo que os había sido destinado, a Jesús, 21 a quien debe retener el cielo hasta el tiempo de la restauración universal, de que Dios habló por boca de sus santos profetas. 22 Moisés efectivamente dijo: El Señor Dios os suscitará un profeta como yo de entre vuestros hermanos; escuchadle todo cuanto os diga. 23 Todo el que no escuche a ese profeta, sea exterminado del pueblo.

Jesús, pues, era un profeta de Dios, según Pedro, no Dios mismo. Y que un profeta fuera resucitado por Dios de entre los muertos para cumplir su misión de orden escatológico era una idea –al parecer- normal entre los judíos de la época. Los Evangelios mismos nos ofrecen la prueba de que podía ser así.

En efecto, Herodes Antipas, tras degollar al Bautista, pensó que Jesús no era más que Juan vuelto a la vida y que le seguía molestando (Mc 6,14). Muchos judíos pensaban que Elías había vuelto a la vida reencarnándose, por así decirlo, en Juan Bautista (Mc 9,11-12).

Que Jesús era un mero hombre lo había puesto ya de relieve el mismo Pedro en su primer discurso, en Pentecostés, según Lucas, Hechos 2, donde explica la efusión extraordinaria del Espíritu porque “estaban en los últimos tiempos”, es decir, poco antes del fin del mundo (v. 17):

“22 «Israelitas, escuchad estas palabras: A Jesús, el Nazoreo, hombre acreditado por Dios entre vosotros con milagros, prodigios y señales que Dios hizo por su medio entre vosotros, como vosotros mismos sabéis […] 24 a éste, pues, Dios le resucitó librándole de los dolores del Hades, pues no era posible que quedase bajo su dominio […] 29 «Hermanos, permitidme que os diga con toda libertad cómo el patriarca David murió y fue sepultado y su tumba permanece entre nosotros hasta el presente.

30 Pero como él era profeta y sabía que Dios le había asegurado con juramento que se sentaría en su trono un descendiente de su sangre, 31 vio a lo lejos y habló de la resurrección de Cristo, que ni fue abandonado en el Hades ni su carne experimentó la corrupción. 32 A este Jesús Dios le resucitó; de lo cual todos nosotros somos testigos.

33 Y exaltado por la diestra de Dios, ha recibido del Padre el Espíritu Santo prometido y ha derramado lo que vosotros veis y oís.34 Pues David no subió a los cielos y sin embargo dice: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra 35 hasta que ponga a tus enemigos por escabel de tus pies. 36 «Sepa, pues, con certeza toda la casa de Israel que Dios ha constituido Señor y Cristo a este Jesús a quien vosotros habéis crucificado»”.

Este pasaje es diáfano a mi entender.

1. El texto llama a Jesús “nazoreo” (en éste y en otros pasajes se fundamenta la discusión si Jesús era un nazir…, o si la opinión de que no había nacido en Nazaret es secundaria, temas en los que no vamos a entrar ahora).

2. Jesús es un mero hombre. Es Dios quien lo acredita. Es Dios quien milagros a través de él. Es Dios quien lo resucita (también en Hch 3,15, como hemos visto)

3. Jesús era un profeta.

4. David profetizó que resucitaría.

5. Es Dios quien lo que exalta al cielo y lo sienta a su derecha.

6. Jesús recibe de Dios el Espíritu Santo; esto es un don, que él no posee por sí mismo.

7. Es Dios quien allanará su vuelta a la tierra para concluir su misión, acabando con sus enemigos.

8. El crucificado ha sido constituido “Señor y Mesías (“Christós)” por Dios mismo.

9. La mención especial del mesianismo indica en Pedro su creencia de que Jesús acabará, muy pronto, cumpliendo la misión que le había encargado el Padre.

He comentado este texto del modo siguiente en la Guía para entender el Nuevo Testamento (Trotta, Madrid, 3ª ed. 2008) p. 232:

El tenor de las expresiones de Pedro en los Hechos que acabamos de citar da a entender que, para la comunidad de los primeros momentos, Jesús durante su vida terrena había sido al fin y al cabo un mero hombre, excepcional y taumaturgo, sí, profeta y proclamador de la venida del Reino, sí, pero un ser humano como los demás.

Gracias, sin embargo, a su resurrección por la acción divina, ese hombre había sido exaltado al rango de “señor y mesías”, que por fin iba a terminar su misión. Pertenecía ya de algún modo al ámbito de Dios, era su ayudante, como podían serlo en el imaginario judío Elías, el profeta Henoc o Melquisedec (Epístola a los hebreos).

Transcurrido el tiempo que la divinidad estimara oportuno, este mesías vendría como ungido de Dios y juez mesiánico a juzgar a las doce tribus de Israel, es decir, a instaurar el Reino. Entonces comenzaría el gobierno de Dios sobre Israel.

A pesar de contener elementos novedosos como la muerte del mesías, esta perspectiva podía ser aceptable para cualquier judío de aquellos años ya que era evidente que la divinidad, tan lejana, no actuaría por sí mismo para instaurar su reinado, sino a través de ayudantes especiales.

El recuerdo de este de “mesías que ha de venir” junto al de “señor” como apelativos de Jesús se conservó en la invocación escatológica “Ven señor (Jesús)”, que se pronunciaba en arameo, Maranathá, como testimonia el mismo Pablo, aunque escribe siempre en griego (1 Cor 16,22).

Pero ¿qué significaba “Señor” para los judeocristianos? Al parecer, no todo quedaba en la consideración de Jesús como mero hombre. El judeocristianismo pensó enseguida –a tenor de ciertas ideas judías sobre personajes semi celestiales que había en la época- que Jesús era uno de ellos. Es decir, algo más que un hombre, sin dejar de serlo. ¿En qué sentido podía ser Jesús un ente celestial?

Saludos cordiales de Antonio Piñero.

www.antoniopinero.com

¿EXISTE EL INFIERNO DE FUEGO ETERNO?



Muchas de mis visitas me preguntan si yo creo en el infierno de fuego que nunca se apaga tal como lo mencionó Jesucristo en Mateo 18:9: “Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo y échalo de ti: mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno del fuego”. Esta es, sin duda, una inquietud que tienen muchos creyentes sinceros en las Escrituras, y en especial, los incrédulos y creo que requiere una respuesta clara y puntual.

La Parábola del Rico y Lázaro

1Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. 20Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas, 21y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas. 22Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. 23Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. 24Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. 25Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado. 26Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá. 27Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, 28porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento. 29Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos. 30Él entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán. 31Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos (Lucas 16:1-31).

En primer lugar, yo creo que el relato de Lázaro y el Rico es una parábola, pues fíjense cómo comienza la narración: “Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y lino fino, y hacía banquete con esplendidez”. Ahora vean ustedes cómo empieza la parábola anterior, la del “Mayordomo Infiel”: “Había un hombre rico que tenía un mayordomo, y éste fue acusado ante él como disipador de sus bienes”. ¿No tienen ambos relatos una semejanza enorme? Sin embargo, la Versión Valera subtitula el relato del “Mayordomo infiel” como una Parábola, pero no así el relato del Rico y Lázaro. ¿Por qué esta parcialidad?

¿Qué se desprende de la narración del Rico y Lázaro?

1.- Que el mendigo (Lázaro) está en el seno de Abraham.

2.- Que el rico murió y fue al Hades y alzando los ojos estando en tormento vio a Abraham y a Lázaro en su seno.

3.- Hay una sima entre ambos “lugares” de modo que los condenados no pueden pasar al lugar de dicha y viceversa.

Si creemos que todo lo que se dice acá hay que tomarlo seriamente y literalmente, entonces eso significaría que los justos podrán ver y oír a los condenados atormentándose y rechinando sus dientes por toda la eternidad en el infierno. ¿Pero puede ser agradable para cualquier salvo ver y contemplar cómo se atormentan por una eternidad sus seres queridos que no se arrepintieron y convirtieron? ¿Y podría ser posible que la lengua de alguno sea refrescada con la minúscula agua que cae de un dedo?

El gusano de ellos no muere

“Cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le fuera si se le atase una piedra de molino al cuello, y se le arrojase en el mar. 43Si tu mano te fuere ocasión de caer, córtala; mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no puede ser apagado, 44donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. 45Y si tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo; mejor te es entrar a la vida cojo, que teniendo dos pies ser echado en el infierno, al fuego que no puede ser apagado, 46donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. 47Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo; mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno, 48donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga” (Marcos 9:42-48).

Aquí Jesús, al hablar del infierno, nos dice que el cuerpo mortal será arrojado al infierno y no sólo el alma. Nótese que el Señor dice que mejor sería perder una de las manos y vivir, que tener ambas manos y ser lanzado al infierno. Sin duda que él se refiere a las manos físicas, y no a otro tipo de cuerpo o alma. ¿Pero puede el cuerpo mortal y lleno de gusanos ser atormentado en un infierno dantesco con llamas que no se apagan?¿Existen realmente gusanos que no mueren (inmortales) en el infierno?

También nótese el contraste que hace Jesús entre perder una mano para vivir, versus el conservar ambas manos pero ser lanzado al infierno. Si los que conservaron sus dos manos son lanzados al infierno para seguir viviendo en tormento eterno por fuego, ¿qué sentido tendría que Jesús dijera que mejor sería perder una mano y ganar la vida?¿No sería más lógico concluir que los que van al infierno no ganaron la vida, porque finalmente terminaron destruidos y consumidos por fuego?

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