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sábado, 12 de septiembre de 2009

LAS POBRES “PRUEBAS” QUE PRESENTAN LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ PARA JUSTIFICAR UNA CLASE CELESTIAL DE 144,000 PERSONAS




Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)


Esto dicen los Testigos de Jehová con relación a su clase celestial o “manada pequeña” de 144,000 personas:

Juan 14:2, 3: “En la casa de mi Padre hay muchas moradas. De otra manera, se lo hubiera dicho a ustedes, porque voy a preparar un lugar para ustedes. También, si prosigo mi camino y les preparo un lugar, vengo otra vez y los recibiré en casa a mí mismo, para que donde yo estoy también estén ustedes.” (Jesús muestra aquí que sus apóstoles fieles, a quienes estaba hablando, con el tiempo estarían en la “casa” de su Padre, en el cielo, con Jesús. Pero aquí él no dice cuántos más irían también al cielo.)

Refutación:

Fíjense ustedes lo que dicen los Testigos sobre los versos 2 y 3 de Juan 14: “Jesús muestra aquí que sus apóstoles fieles, a quienes estaba hablando, con el tiempo estarían en la “casa” de su Padre, en el cielo, con Jesús”. Esta frase “en el cielo” que añaden los T.J, no aparece por ningún lado en Juan 14:2,3, y de hecho el mismo vocablo cielo tampoco aparece en estos dos versos por más que queramos encontrarlo.

Lo que Jesús está diciendo a sus apóstoles es que en la casa de su Padre hay muchas moradas, y que él irá al cielo para prepararlas para sus apóstoles (quienes supuestamente representan a todos los fieles “ungidos” de la WT). Sin embargo, él dice que regresará, “y los tomará (no dice “en casa” como sostienen los Testigos. Ver el pasaje en el Griego) a sí mismo para que donde él está (YO ESTOY), estén ellos también”. Ahora bien, noten que al final del verso 3 Jesús dice: “Para que donde YO ESTOY (no dice: “donde yo voy a estar” o “donde yo estaré”) ustedes estén”. Esta frase es fundamental y es por desgracia ignorada por los TJ. La pregunta que me viene inmediatamente a la mente es ésta: ¿dónde estaba Jesús cuando dijo “…para que donde YO ESTOY” también estén ustedes”? ¿Acaso en el cielo?, ¿Acaso en Marte?, ¿Acaso en otra dimensión? No! ¡El estaba en la tierra! Así que es más lógico concluir que Jesús volverá, no para llevarse a los suyos al cielo para que entren en la casa del Padre, sino para quedarse con ellos en la tierra y habitar en la Nueva Jerusalén que habrá descendido en la nueva tierra y en los nuevos cielos (Apo. 21:3,4).

En ningún momento de la lectura de esos dos versículos uno puede hallar alguna insinuación de una clase de cristianos que vivirá en el cielo. Eso se lo han inventado los falsos Testigos de Jehová.

PRUEBA NÚMERO DOS:

Juan 1:12, 13: “A cuantos sí lo recibieron [a Jesús], a ellos les dio autoridad de venir a ser hijos de Dios, porque ejercían fe en su nombre; y ellos nacieron, no de sangre, ni de voluntad carnal, ni de voluntad de varón, sino de Dios.” (Nótese que el contexto, en el versículo 11, se refiere a “los suyos”, a los del pueblo de Jesús, los judíos. Todos los que sí lo recibieron cuando él vino a ellos en el primer siglo llegaron a ser hijos de Dios, con la perspectiva de vida celestial. Los verbos en el texto se hallan en pretérito o tiempo pasado, de modo que este pasaje no se refiere a todos los que han llegado a ser cristianos desde entonces.)

Refutación:

Los Testigos de Jehová hacen malabarismos para probar una doctrina torcida, maltratando y torciendo pasajes de la escritura. Ellos interpretan estos versos diciendo que estas palabras se refieren a los que le recibieron (a Jesús) en el primer siglo, cuando él vino a ellos, los cuales fueron hechos hijos de Dios con la perspectiva de vida celestial. ¿Pero dónde dice en esos versos “con perspectiva de vida celestial”?¿Por qué añaden palabras o ideas que no están en los versículos que tratan o interpretan? Y además,los TJ agregan la siguiente tontería: “Los verbos en el texto se hallan en pretérito o tiempo pasado, de modo que este pasaje no se refiere a todos los que han llegado a ser cristianos desde entonces. ¿Pero qué tiene que ver el tiempo pretérito acá? ¿Acaso no se habla también en pretérito en Hechos 2:41,42 de los cristianos que fueron bautizados en el primer siglo? ¿Significa esto que ahora no tenemos que bautizarnos o que sólo una clase de Testigos de Jehová está llamada a bautizarse porque simplemente se habla en pretérito? Realmente nos sorprenden los TJ con sus elucubraciones fantásticas y forzadas.

Y finalmente, ¿acaso no todos estamos llamados a ser hijos de Dios, recibiendo al Hijo por fe? (Juan 1:11,12). Si alguno recibe a Cristo, y cree en su nombre, se convierte en un Hijo de Dios, sin distinción alguna (Véase el estudio sobre Quiénes son los Hijos de Dios que aparece en este blog).

PRUEBA NÚMERO TRES:

Rom. 8:14, 16, 17: “Todos los que son conducidos por el espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. El espíritu mismo da testimonio con nuestro espíritu de que somos hijos de Dios. Pues, si somos hijos, también somos herederos: herederos por cierto de Dios, mas coherederos con Cristo, con tal que suframos juntamente para que también seamos glorificados juntamente.” (Cuando se escribió esto, era cierto que todos los que eran conducidos por el espíritu de Dios eran hijos de Dios que tenían la esperanza de ser glorificados con Cristo. Pero no siempre ha sido así. Lucas 1:15 dice que a Juan el Bautizante se le llenaría de espíritu santo, pero Mateo 11:11 aclara que él no participará de la gloria del Reino celestial. Del mismo modo, también, después del recogimiento de los herederos del Reino celestial habría otras personas que servirían a Dios como seguidores de su Hijo y sin embargo no participarían de la gloria celestial.)

Refutación:

Mateo 11:11, 12 es muy difícil de comprender. La versión English Standard dice: “Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora el reino de los cielos ha sufrido violencia, y los violentos lo toman por la fuerza.” ¿Tiene esto algo que ver con las dudas que tuvo Juan de Jesucristo, sobre si él era, efectivamente, el Mesías esperado? Recordemos que Juan comenzó a dudar porque él esperaba que el Mesías usara la fuerza para restaurar la nación judía y vencer a los romanos. Jesús dice que el reino previamente tenía que ver con la fuerza y la violencia (conquista) de parte de hombres, pero ya no más. Si uno entiende que ser parte del Reino de Dios tiene que ver primero con aceptar a Jesús dando la vida para vencer al pecado y la muerte, y resucitar después de la tumba, uno es más grande en la comprensión que aquellos (como Juan) que pensaban que el Reino de Dios tiene que ver con una violenta conquista terrenal por los hombres mortales. En todo caso, acá no se dice que Juan no estará en el reino de los cielos, aunque tal vez no le pise los talones al último de sus herederos por la razón antes expuesta.

Es importante recalcar, sin embargo, que acá no se está hablando de gente que vivirá en el reino establecido en los cielos (“la gloria celestial” como lo llaman los TJ). Simplemente se dice que Juan, aunque no excluido del reino, es el menos de los menores en el reino de Dios. Tampoco aquí dice que Juan será un mero súbdito del reino, un miembro de una clase inferior o terrenal que se beneficiará del reino celestial regido por una supuesta clase ungida celestial. Todo esto es un invento de los Testigos de Jehová para hacernos creer que hay dos clases de herederos del reino, a pesar de que Pablo afirma que sólo hay una esperanza de nuestra vocación (Efe. 4:4).

miércoles, 9 de septiembre de 2009

LA ADORACIÓN BÍBLICA Y SUS CONCEPTOS DIFERENTES


Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

Adorar. (Del lat. adorāre). tr. Reverenciar con sumo honor o respeto a un ser, considerándolo como cosa divina. 2. Reverenciar y honrar a Dios con el culto religioso que le es debido. 3. Dicho de un cardenal: Postrarse delante del Papa después de haberle elegido, en señal de reconocerle como legítimo sucesor de San Pedro. 4. Amar con extremo. 5. Gustar de algo extremadamente. 6. intr. Orar (ǁ hacer oración). 7. Tener puesta la estima o veneración en una persona o cosa. Adorar en alguien, en algo.

Según la definición anterior, la adoración no se confina tan sólo a la Deidad. También es admisible en individuos humanos con posiciones dignas, como los reyes, los grandes mandatarios, y los que por sus hechos notables o hazañas han sido reconocidos como importantes; no olvido decir, que los ángeles reciben adoración de parte de los hombres en la Biblia (véase por favor Jos. 5:14).

La palabra griega «proskuneo» en las Escrituras, es usada para la adoración a Dios y para brindar, en el otro aspecto que esta antigua palabra tiene en cuanto a adoración, «honor», «homenaje», «servicio», «devoción», «respeto», «reverencia», «veneración» a seres humanos meritorios (estos textos bíblicos muestran una actitud de adoración a personas humanas: Gn. 19:1; Gn.23:7; Gn. 33:3; Gn. 37:10; Gn. 43:26; Rut. 2:10; 1 S. 20:41; 25:41).

En la Biblia se observa un acto de adoración ofrecida a Dios y al rey de Israel simultáneamente:

1 Cr. 29:20 «Después dijo David a toda la congregación: Bendecid ahora a Jehová vuestro Dios. Entonces toda la congregación bendijo a Jehová Dios de sus padres, e inclinándose adoraron («adoraron»: «proskuneo», aparece en la Septuaginta) delante de Jehová y del rey».

El profeta Daniel recibió adoración de parte del rey de Babilonia:

Dn. 2:46 «Entonces el rey Nabucodonosor se postró sobre su rostro y se humilló ante Daniel, y mandó que le ofreciesen presentes e incienso».

En el Nuevo Testamento encontramos además la palabra «proskuneo» que se aplica en el Antiguo Testamento para la «adoración divina» y de «hombres». De igual forma, como en el caso de la adoración a hombres, el pequeño Jesús será adorado por los Magos de Oriente como una persona humana, por ser «el rey de los judíos nacido de mujer» (Gal. 4:4). Veamos pues en el Evangelio según San Mateo:

Mt. 2:2 «…diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle».

En el siguiente texto propone una adoración a hombres santos:

Ap. 3:9 «He aquí, yo entrego de la sinagoga de Satanás a los que se dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten; he aquí, yo haré que vengan y “se postren a tus pies”, y reconozcan que yo te he amado».

Cristo es adorado como una persona humana de manera idéntica que el rey de Israel (1 Cr. 29:20), que el profeta Daniel (Dn. 2:46), del modo que los santos de la Iglesia de Sardis (Ap. 3:9).

Cristo es adorado como el Mesías y Príncipe de paz humano prometido, que había de venir, como el Héroe poderoso esperado, por ser el Hijo de Dios por excelencia, y no Dios en el sentido o en la significación cabal de la Deidad. Es adorado por su importante trascendencia como Redentor del mundo en la historia de los hombres caídos a quienes vino a salvar de sus pecados, haciéndolos propicios, por tal efecto, a los que han creído en él, al Reino de Dios. Por esta causa, Cristo, como perfecto e inmaculado ser humano, es digno de adoración, de respeto, y de admiración por parte de los suyos. ¡No es para menos!

Por otro lado, siendo claros, para evitar confusiones que pudieran permanecer irresolutas y dañinas, la palabra griega «latreuo», es designada únicamente en la adoración religiosa de la Deidad. La palabra «latreou» se deriva de la palabra griega «latrería», y se emplea para la adoración y culto de seres divinos, pero no de agentes humanos. Así, qué, la traducción de la palabra «adoración en la Biblia», en base a las dos palabras griegas presentadas, «proskuneo» y «latreou», no tiene el mismo significado y aplicación siempre.

La palabra griega «latreou» aparece 21 veces en el Nuevo Testamento (véase estos ejemplos: Mt. 4:10; Hech. 7:7; 24:14; 26:7; 27:23; Ro.1:9; Ap.7:15; 22:3).

Dios les bendiga siempre.

Referencias:

La Herida Auto Infligida Del Cristianismo.

De Anthony F. Buzzard.

Reina Valera 1960.

Wikipedia: La Enciclopedia Libre.

REFLEXIONES URGENTES SOBRE LA POSIBLE VIGENCIA DEL SÁBADO COMO DÍA DE REPOSO


Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)


Una de las preguntas más frecuentes que recibo de mis visitas es sobre la vigencia o no de la guarda del sábado como día de reposo. Y creo que está cuestión carcome los sesos, no sólo el de vuestro servidor, sino también el de cientos de miles de sinceros y devotos creyentes en Cristo de todo el mundo.

Pienso que esta pregunta es importante, ya que durante la fundación de este blog, nos hemos consagrado a la predicación del evangelio del reino de Dios, y hemos insistido frecuentemente que heredar este reino es heredar la vida eterna (ver Mateo 19:16,23). Es decir, los que ganen la vida eterna vivirán para siempre en el reino de Dios o reino de los cielos. Esto es salvación. Sin embargo, no podemos omitir el hecho de que para ganar la vida es necesario guardar los mandamientos. Esto no es “salvación por obras” como algunos han afirmado, puesto que es requisito indispensable para todo aquel que acepta a Jesucristo y su evangelio del reino por fe, andar en novedad de vida, es decir, caminar en conformidad con los mandamientos de Dios (Romanos 6:4, Mateo 19:17).

Examinado El interesante caso del Joven rico

No podemos dejar de lado la historia del joven rico, un hombre sincero que quería ganar la vida eterna. He aquí lo que dice la Escritura sobre su encuentro con nuestro Señor Jesucristo:

“Luego se le acercó un hombre y le preguntó: "Maestro, ¿qué obras buenas debo hacer para conseguir la Vida eterna?".Jesús le dijo: "¿Cómo me preguntas acerca de lo que es bueno? Uno solo es el Bueno. Si quieres entrar en la Vida eterna, cumple los Mandamientos". "¿Cuáles?", preguntó el hombre. Jesús le respondió: "No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, 19 honrarás a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo". El joven dijo: "Todo esto lo he cumplido: ¿qué me queda por hacer?". "Si quieres ser perfecto, le dijo Jesús, ve, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres: así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme". Al oír estas palabras, el joven se retiró entristecido, porque poseía muchos bienes. Jesús dijo entonces a sus discípulos: "Les aseguro que difícilmente un rico entrará en el Reino de los Cielos. Sí, les repito, es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los Cielos". Los discípulos quedaron muy sorprendidos al oír esto y dijeron: "Entonces, ¿quién podrá salvarse?".

En esta historia tenemos los siguientes hechos concretos:

1.- El rico quería conseguir la vida eterna.
2.- Jesús le responde que debe guardar los mandamientos.
3.- Los mandamientos a los que hace referencia Jesús son los del decálogo.
4.- El Joven rico los cumplía todos.
5.- Jesús no objeta su confesión de que guardaba los mandamientos desde jovencito.
6.- Al joven rico le faltaba dejar sus posesiones y seguir a Cristo para ser perfecto, ya que no bastaba con sólo guardar los mandamientos para ser perfecto. La perfección se da cuando uno sigue a Cristo, y camina sobres sus pisadas.

La objeción más común de los que no creen en la guarda del sábado para agradar a Dios es que el joven rico estaba aún viviendo bajo la ley Mosáica, y mientras ésta no fuera “abolida” en la cruz por Jesucristo, todo Judío debía guardarla para obtener su salvación. Es por eso que Jesús— alegan— le exige al joven rico guardar los mandamientos de Dios para ganar la vida, pero que una vez muerto él, la ley ya no está más vigente.

Pero seamos sensatos: ¿Cómo podía Jesús exigir a alguno guardar los mandamientos de Su Padre si él sabía que nadie los podía guardar porque supuestamente era una ley perfecta, y nosotros, imperfectos? Además, si la ley era imposible de guardar, ¿por qué el Señor no le objetó al joven rico cuando éste le dijo que guardaba los mandamientos desde su juventud? Lo cierto del caso es que Jesús le dijo al joven rico que le faltaba algo para ser perfecto: Deshacerse de todo lo que tenía y seguirlo a él. Es decir, debía renunciar a sus posesiones en su totalidad y seguirlo a él para lograr la perfección. Esto, por supuesto, no anulaba la exigencia de guardar los mandamientos de Dios. Sin embargo, esta exigencia extrema de dejarlo todo por Cristo no es obligatoria y para todos los hombres, puesto que Saqueo daba la mitad de lo que tenía a los pobres y Jesús le asegura que la salvación había llegado a su casa. Creo que la exigencia extrema de Jesús al joven rico era para ver hasta qué punto él estaba dispuesto a llegar para ganar su salvación.

Muchos, sin embargo, nos dicen que Jesús no menciona el sábado en la relación de leyes que debía guardar el rico ("No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honrarás a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo)". Es verdad, pero tampoco menciona la prohibición de hacer imágenes. ¿Es que ya podemos ser idólatras? ¡Por supuesto que no! Así que ese argumento resultaría estúpido y muy peligroso.

La Ley de Cristo

Muchos cristianos creen que la ley del Sinaí fue sustituida por “La Ley del amor” de Cristo. Ellos suponen que no debemos guardar los mandamientos del Sinaí porque ahora nos regimos por la ley que se resume en amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo”. ¿Pero es que acaso el amar a Dios y al prójimo como a uno mismo significa que ya podemos idolatrar imágenes, jurar en vano, matar, mentir, o robar? Pues claro que no! Justamente por amar a Dios y al prójimo cumplimos con los mandamientos de Dios. Es todo lo contrario, la ley de Cristo confirma y establece la guarda de los mandamientos en su integridad.
¿Guardaba el Sábado Pablo por una costumbre?

Los que se oponen a la guarda del Sábado sostienen que Jesús y Pablo asistían a la sinagoga en Sábado porque “era su costumbre”, o por una rutina, pero no porque fuese necesario hacerlo como un mandato divino. También dicen que ellos aprovecharon la sinagoga y el sábado de guardar para predicar el evangelio salvador a los judíos. La teoría parece interesante, aunque adolece de algunos defectillos.

Es cierto que Jesús y Pablo se reunían por “costumbre” en las sinagogas para predicar en sábado el mensaje salvador. ¿Pero es que acaso los cristianos no se reúnen en sus iglesias por costumbre? Fíjense ustedes lo que dice Pablo de los creyentes: “No dejando nuestra congregación, como algunos tienen por costumbre, mas exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca” (Heb. 10:25). Si hubo hombres que dejaban por costumbre de reunirse, es lógico suponer que hubo otros que sí tenían la costumbre de reunirse. Y si esos buenos creyentes tenían la costumbre de reunirse, ¡ellos hacían lo correcto al hacerlo así!

A los Corintios, Pablo les dice: “Con todo eso, si alguno parece ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios”. Aquí vemos que las iglesias de Cristo en los tiempos de Pablo no tenían LA COSTUMBRE de la contención. Y si no tenían la costumbre de la contención, entonces sí tenían la COSTUMBRE de no ser contenciosos. Esa costumbre era una práctica válida y que agradaba al Señor, por cierto.

Por tanto, el hecho de que Jesús o Pablo se reuniesen en las sinagogas en Sábado por una simple costumbre, no lo hacía menos importante y menos obligatorio.

Curiosa omisión

Es curioso observar que nunca Pablo o Jesús aprovecharon esas reuniones sabáticas en las sinagogas para predicar justamente sobre la invalidez del sábado como día sagrado de guardar. Muchas veces se discutieron temas sobre la circuncisión, el evangelio, y temas como estos, pero que sepamos, nunca sobre la abolición del día sábado. Repito: Me parece extraño que justamente nuestro Señor o Pablo omitieran mencionar sobre este “caduco cuarto mandamiento” justamente ese mismo día de reposo que acostumbraban los judíos observar.

Yo, apologista, no quiero ser dogmático en este asunto, pues aún faltan muchos puntos por dilucidar antes de afirmar una posición de fe. Sólo quiero mostrar algunas incongruencias en los argumentos de los que rechazan el sábado, y manifestarlo con toda libertad. Ustedes pueden tomarlo o dejarlo.






martes, 8 de septiembre de 2009

¿POSITIVAMENTE NO ABSOLUTOS?


Es ampliamente aceptado que los adelantos científicos tienen un dramático impacto en la tecnología. No obstante, lo que raramente se observa, es como la ciencia y el método científico influenciaron la filosofía del siglo XX.

Nuestra serie de encuestas sobre algunas de las ideas formativas dominantes del mundo moderno han mostrado que la especulación disfrazada de verdad científica frecuentemente pude tener serias consecuencias cuando se aplican dentro de la esfera social humana.

La aceptación popular de las ideas no comprobadas de Charles Darwin sobre el origen de las especies, en conflicto con su propia educación religiosa, empujo a Dios como creador a las tinieblas de afuera para la mayoría de la gente. La teoría de la evolución despojó varias de cualquier posible creencia en el Creador bíblico e introdujo una cruda competencia y sangrienta selección natural como paridad en el curso de la sociedad humana.

Lo que Darwin atentó dentro de las ciencias biológicas, Karl Marx lo experimentó dentro de la esfera económica. Su fantasía política proletaria arruinó la vida de millones cuando el marxismo-leninismo se apoderó de vastas zonas del mundo en el siglo XX. Marx también había prometido libertad de la casi drogadicción a la religión occidental y su Dios. Tristemente, el fracaso del violento sistema ateísta de Marx no terminó hasta que pasaron por lo menos cien años de amargas experiencias.

A pesar de que Darwin y Marx aspiraron al título de héroes científicos dentro de sus vocaciones, de igual manera Sigmund Freud se vio a sí mismo como el pionero explorador del mundo interno de la humanidad. Por desgracia, Freud dio paso a la ambición personal por el aclamo público para vencer la critica a la auto evaluación de su tan llamada ciencia de la mente. No obstante, su conocimiento pobremente sustentado ha llegado a ser el papel tapiz más popular del mundo cuando se tiene que ver con el entendimiento de la edad temprana, la influencia paterna y nuestras emociones y sentimientos más profundos. Armado con la creencia de que la sexualidad primitiva era el generador del comportamiento humano, Freud desechó el uso de reglas morales de algún ser divino. A pesar de su herencia judía y una niñez influenciada por el cristianismo, percibió a Dios no más allá de una figura paternal fantasiosa.

Darwin, Marx y Freud fueron practicantes del método científico. Profesaban entregar nuevo conocimiento en una manera confiable y objetiva. No obstante el impacto de sus ideas ha sido enormemente dañino cuando tiene que ver con el entendimiento del reino subjetivo y espiritual. La ciencia, con su reglamentaria búsqueda de fenómenos físicos, rápidamente descarta la experiencia subjetiva o metafísica. Dice que tal experiencia no está basada en la realidad. Lo curioso sobre la búsqueda científica es que esta comienza con meditaciones subjetivas. Darwin, Marx y Freud comenzaron meditando sobre aspectos del mundo alrededor. Sus meditaciones fueron subjetivas, del mundo metafísico.

No es de sorprender, y a pesar del inseguro origen de las especulaciones cinticas que después se convertían en verdad, varios que se adjudicaban el título de “científico” bajaron el auge de la metafísica dentro de la vida. El resultado fue que, para muchos, la ciencia y religión habían llegado a un empate, a lo más a un espinoso armisticio, en el peor caso, a un intercambio nada saludable de insultos. Tomemos el caso del profesor y evolucionista de la Universidad de Oxford Richard Dawkins, el cual escribió, “Es absolutamente seguro decir que si usted se encuentra con alguien que dice no creer en la evolución, tal persona es un ignorante, un estúpido ó está mal de la cabeza (ó un perverso, pero prefiero no considerarlo así).”

En 1937 Albert Einstein comentó sobre esta clase de desdichado estancamiento. Atribulado por el colapso de las relaciones entre los cuerpos religiosos y culturales, escribió, “La unidad esencial de las instituciones eclesiásticas y seculares se perdió durante el siglo XIX hasta el punto de una hostilidad sin sentido.” La arrogancia é intolerancia solo forzan la discusión a entrar a un desagradable camino sin salida. Es un acercamiento que hace de la vida humana una experiencia estéril, en donde todo es saber hace y nada puede ser dicho sobre el significado y propósito en la vida.

COMO SER UN POSITIVISTA

Las dos perspectivas dominantes que restan en esta serie de ideas quienes han cambiado dramáticamente la forma moderna del pensamiento, tienen una conexión fuerte y débil con la iniciativa científica. Estos dos métodos interrelacionados—positivismo y relativismo—han despojado a la mayoría de la gente de creer mas allá de lo que se puede observar con los cinco sentidos y la han desviado de la idea de que hay absolutos.

El positivismo es el fundamento filosófico del método científico. Este se basa en el método empírico. En ese sentido ha definido el punto de vista científico mas difundido. El positivismo no quería que ver nada con lo metafísico, lo subjetivo ni lo no físico. Solo lo que se puede observar por medio de los sentidos es real; todo lo demás existe solamente dentro del reino de la imaginación—eso no es conocimiento. Aunque el positivismo ha tenido su apogeo, en gran parte remplazado a mediados del siglo XX por el pospositivismo, su énfasis en la centralidad de observación física sigue siendo una convicción generalizada.

Tres corrientes desarrolladas de pensamiento positivista a través del tiempo. La primera esta asociada con el filosofo francés Auguste Comte (1798–1857), el padre del positivismo y creador de la sociología como ciencia (vea “Auguste Comte: Sumo Sacerdote de la Humanidad”). Comte hiso un conjunto coherente de los enfoques anteriores al pensamiento científico de Francis Bacon, George Berkeley y David Hume. Sus contemporáneos en el Reino Unido fueron John Stuart Mill y Herbert Spencer quienes, más allá de filosofar sobre la adquisición de conocimiento lógica, se centraron en la aplicación del enfoque positivista para la creación de un orden social justo.

Su búsqueda por el positivismo llevo a Comte a un camino extraño, dada su creencia de que las maneras metafísicas de pensar han sido dejadas atrás. Más tarde se llego a involucrar en el misticismo y aspiraba reemplazar la religión cristiana con su propia religión sobre la humanidad.

La segunda fase del positivismo fue la obra empiriocriticista del ficisista austriaco Ernst Mach (1838–1916), quien dijo que todo el conocimiento se deriva de la sensación o experiencia cognoscitiva. Todas las declaraciones científicas tienen que ser empíricamente verificables, y cualquier idea metafísica, tal como la naturaleza absoluta del espacio o tiempo, eran inaceptables. Fueron las ideas revolucionarias de Mach sobre el tiempo y el espacio que determinaron el pensamiento de Einstein sobre su teoría general de la relatividad.

El positivismo tuvo una amplia influencia en el siglo XIX. De acuerdo con la Enciclopedia Católica, “los principios y el espíritu del positivismo difundieron el pensamiento científico y filosófico del siglo XIX y ejercitaron una influencia perniciosa en cada esfera. Tuvieron consecuencias prácticas dentro en los sistemas positivos o los así llamados moralidad científica y el utilitaria ismo dentro de las éticas, de neutralidad y naturalismo en la religión.”

La tercera corriente dentro del desarrollo del positivismo—neopositivismo—está asociada con la escuela de filósofos de Viena y Rudolf Carnap (1891–1970). Trataron de combinar estudios filosóficos en el lenguaje y lógica simbólica y matemática para clarificar la naturaleza de la investigación científica. Filosofo inglés y positivista lógico Bertrand Russell (1872–1970) condenso la perspectiva escéptica de la escuela neopositivista cuando dijo que aun las matemáticas es un tema “en el cual nunca sabemos de que estamos hablando o si lo que decimos es verdad” (vea ““Bertrand Russell: Filosofía de Fondo”). Desafortunadamente la idea de que no podemos saber de que estamos hablando con seguridad en ciertas áreas de la vida—especialmente en lo moral y ético—se ha tornado en algo terriblemente anemiante para la sociedad.

Russell era bien conocido por su oposición a la creencia religiosa. En uno de sus famosos discursos, explico por qué no era cristiano. En parte dijo, “En este mundo ahora comenzamos a comprender un poco las cosas, y a dominarlas un poco mas con la ayuda de la ciencia, la cual ha forzado su camino paso a paso en contra de la religión cristiana, en contra de las iglesias, y en contra de la oposición de todos los preceptos antiguos. La ciencia nos puede a ayudar a superar este temor cobarde en el que la humanidad ha vivido por tantas generaciones. La ciencia nos puede enseñar, y pienso que nuestros propios corazones también a ya no buscar a nuestro alrededor por apoyos imaginarios, a ya no inventar aliados en el cielo, en su lugar confiar en nuestros propios esfuerzos aquí abajo para hacer de este un mejor lugar para vivir, en lugar de la clase de lugares que las iglesias durante todos estos siglos han formado. . . . Toda la concepción de Dios es derivada de los despotismos orientales antiguos. Esta es una concepción un cuanto indigna para el hombre libre. Cuando escucha gente en la iglesia a la gente rebajándose así mismos y diciendo que son pecadores miserables parece algo menospreciable y no digno de autoestima de los seres humanos.”

No obstante como veremos, no cada mente científica brillante tomo tal distorsionado punto de vista de “aliados en el cielo.”

¿TODO ES RELATIVO?

El otro principio que influenció ampliamente el pensamiento y el estilo de vida de muchos en los últimos cien años es el relativismo—el concepto de que no hay absolutos morales. Este concepto está conectado con la ciencia de una manera marginal. En un curioso tuerce de las revolucionaras conclusiones sobre el tiempo, longitud y movimiento, sus descubrimientos empíricos sobre la relatividad de estos conceptos llegaron a ser confusos en la percepción del publico con el relativismo moral. Sin embargo el genio suizo creyó fuertemente en estándares absolutos de lo bueno y lo malo. Para él no había equivocación moral: “La relatividad aplica a la física no la ética.” De hecho, dijo que sus teorías no traían consigo implicaciones filosóficas. Como advirtió, “el significado de la relatividad había sido ampliamente malinterpretado. Los filósofos juegan con la palabra, así como un niño juega con un muñeco. . . . esto no significa que todo en la vida es relativo.”

Fue cierto que lo demostró en el mundo objetivo de la ciencia, los conceptos familiares no eran absolutos. Cierto es que Einstein nunca permitió a la relatividad, mucho menos al relativismo ganar entrada al mundo subjetivo interno de los seres humanos. Al parecer estaba feliz de mantener la distinción entre lo subjetivo y lo objetivo. Su interés en la relatividad colocó su planteamiento teórico dentro de la esfera objetiva. Su convicción personal fue que el relativismo moral estaba muerto y desligado de su trabajo sobre la relatividad. Estaba muy inconforme que sus descubrimientos habían producido consecuencias morales inintencionadas. Dijo, “El contenido de la teoría científica en sí mismo no ofrece fundamento moral para la conducta personal de la vida.”

El desmesurado furor sobre sus ideas le hacía desear en ocasiones haber sido un simple relojero. De acuerdo a Paul Johnson, no fueron los descubrimientos de Einstein sobre la naturaleza del universo que ayudó a una “separar a una sociedad a la deriva de sus tradicionales amarras en la fe y la moralidad de la cultura Judeo-Cristiana.” Fue la dispuesta aceptación pública de la inconexa idea de la ausencia de absolutos en la esfera moral. Varias personas escucharon lo que querían escuchar y se dieron a sí mismos permiso para crear una nueva moralidad dentro de su propia imagen.

Aldous Huxley autor e intelectual británico (1894–1963) es un ejemplo. Hizo una admisión reveladora sobre su propia moralidad en su obra autobiográfica, El Fin y Los Medios. Describe la libertad que él y sus jóvenes colegas buscaron de las ideas cristianas, escribió, “En cuanto a mí, sin ninguna duda, para la mayoría de mis contemporáneos, la filosofía de lo sin valor fue esencialmente un instrumento de liberación. La liberación que deseábamos fue liberación simultánea de cierto sistema político y económico y también liberación de un cierto sistema de moralidad. Nos opusimos a la moralidad porque interfería con nuestra libertad sexual. . . .”

Para poder justificar su propio comportamiento, Huxley y sus compañeros optaron en decir que la vida no tenía sentido. De acuerdo a, ni Darwin ni los positivistas fueron capaces de proveer tal justificación, aún cuando sus héroes—los pensadores de la ilustración—les habían dado terreno para hacerlo. El hecho es que la respetabilidad victoriana había mantenido la cubierta sobre las implicaciones de la vida sin significado. Así que fue hasta después de la I Guerra Mundial que Huxley pudo justificarse así mismo en lo que él llamó su “revuelta política y erótica.” Este enfoque, por tanto, se origino del positivismo, lo cual invito a la conclusión de que, puesto que todo lo observable es válido, lo metafísico o lo no metafísico, tales como los principios religiosos, no tienen sentido.

Cuando se trata del abismo que se ha establecido entre la ciencia y religión, nuevamente, Einstein ofreció algo de sabiduría. Tratando de explicar como aquellos implicados tareas científicas están obligados a continuar, escribió, “Para el científico, solo está el “ser”, pero sin desear, sin valorar, ni bien ni mal; ni meta.” De acuerdo a uno de sus grandes talentos, la clase de investigación científica tan comúnmente practicada lo separa del reino del bien y el mal. Ética y moralmente estamos en terrenos neutrales cuando estamos buscando verdad científica.

De esta manera Einstein continuó diciendo, “Mientras permanezcamos en la esfera de la ciencia correcta, nunca nos encontraremos con una frase del tipo “No mentirás”’” Desafortunadamente es aquí donde se hacen la mayoría de los errores, cuando la moralidad de un método científico es cuestionado. Tales preguntas están excluidas de los límites dentro de la búsqueda de la verdad científica.

Einstein, sin embargo, no temía declarar esos mandamientos como aquel bíblico que prohíbe pronunciar falsedades: “No sentimos del todo que sea insignificante preguntar cosas tales como: ¿Porque no debemos mentir?’ Sentimos que tales preguntas tienen significado porque en todo argumento de esta clase algunas premisas éticas son tácitamente dadas por asentado.”

Sabía que si el mentir no fuera prohibido, entonces nadie podría confiar en nadie. Señalaría el fracaso de la comunicación y cooperación humana. En su punto de vista, la regla de “No mentirás” estaba basada en el deseo de la naturaleza humana de preservar vida y limitar el dolor y sufrimiento. Uniendo la investigación científica con la búsqueda de la verdad ética, dijo que “los axiomas éticos se encuentran y son probados no muy diferente a los axiomas de la ciencia. La verdad es lo que soporta las pruebas de la experiencia.”

VIVIENDO CON ABSOLUTOS

Desde una perspectiva bíblica, otros nueve absolutos acompañan al uno que Einstein escogió para ilustrar su sabiduría sobre la similitud de la investigación ética y científica. En su totalidad los conocemos como los Diez Mandamientos.

¿Qué es lo que nos enseñan estos principios que se dicen son emanados de un Ser Supremo? Los primeros cuatro se refieren a la relación de los humanos con su Creador. Establecen la norma de cómo el creado debe responder a su Creador.

Pablo escritor en el Nuevo Testamento, habla de las implicaciones del pensamiento filosófico de su tiempo con respecto al mundo creado. Dijo que al ignorar voluntariamente la evidencia del Creador en el mundo natural, la gente ha suprimido la verdad en injusticia.”

Para Pablo, la evidencia de la existencia de Dios estaba disponible al intelecto humano: “Porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa” (Romanos 1:18–20).

Irónicamente, Pablo dice que es a través de la observación del mundo natural como llegamos al conocimiento del Creador. El cree que aquellos que niegan la evidencia de la creación que les rodea son completamente necios. En su intento de ser sabios cambiaron la magnificencia y verdad del Dios Creador por imágenes copiadas del mundo natural. Terminaron adorando la creación en lugar del Creador. Por consiguiente los primeros cuatro mandamientos definen nuestra relación con el Creador, respeto por él , y el rechazo a la idolatría—que es, la sustitución de cualquier cosa que sea primero que Dios el creador de la vida humana.

Los últimos seis mandamientos definen relaciones entre humanos. Como mencionó Einstein, el prohibir mentir es una buena acción en beneficio de la unidad social. Este principio ético tiene un efecto en la vida humana de manera positiva y completamente entendible. De igual manera se puede demostrar de fácilmente que el respeto a los padres y la prohibición contra el asesinato, adulterio, robo y codicia hacen de la preservación y protección de una sociedad humana en donde vale la pena vivir.

Comenzamos estas series con un reconocimiento de que algunos pensadores aceptan lo destructivo de estas seis ideas dominantes en la civilización occidental moderna. Uno de estos pensadores era E.F. Schumacher. También dijo que la verdadera persona educada no es la que sabe de todo y acerca de todo (si este fuera el caso) o aun un poco de todo, sino la que está en contacto con el centro. El centro es el núcleo metafísico y ético de la vida, esas ideas que forman nuestras convicciones, que van más allá del mundo de los hechos y fuera de la ciencia y lo observable, pero aun así verdadero a la realidad.

Le remito a usted los Diez Mandamientos y justamente estos son una base absolutos, inspirados y dados a la humanidad por el todo sabio y creador Dios que sabe exactamente lo que necesitamos para poder vivir en harmonía con Él y con nuestros semejantes.

DAVID HULME

SOBRE LOS CIENTÍFICOS CREACIONISTAS MÁS FAMOSOS QUE HAN DESTACADO EN SUS RESPECTIVOS CAMPOS



El Dr. Sarfati, un creacionista reconocido, enumera en su libro "refutando la Evolucion", un buen número de famosos científicos creacionistas:

“…Los científicos creacionistas del personal que colabora en los Ministerios internacionales de la Creación han publicado numerosos artículos científicos en sus propios campos. Por ejemplo, El Dr. Russell Humphreys, físico nuclear que trabaja con los Laboratorios Nacionales Sandia en Albuquerque, Nuevo México, ha tenido más de 20 artículos publicados en revistas de física, mientras que la teoría del Dr. John Baumgardner de la tectónica de placas fue divulgada en la revista Naturaleza. El Dr. Edward Boudreaux, de la Universidad de Nueva Orleans ha publicado 26 artículos y cuatro libros en química física. El Dr. Maciej Giertych, jefe del Departamento de Genética del Instituto de Dendrología de la Academia Polaca de Ciencias, ha publicado 90 trabajos en revistas científicas. El Dr. Raymond Jones fue descrito como uno de los mejores científicos de Australia por sus descubrimientos acerca de la leguminosa Leucaena y la simbiosis bacteriana con animales de pastoreo, ha hecho ganar millones de dólares por año a Australia. El Dr. Brian Stone ha ganado un número récord de premios por la excelencia en la enseñanza de la ingeniería en las universidades de Australia “(Jonathan Sarfati, refutando la Evolution, 2007, pp. 26-28).

El hombre detrás de la misión Apolo a la luna, un científico en cohetes Wernher von Braun, creyó que Dios creó el mundo.

Duane Gish tiene un doctorado en bioquímica y trabajó durante muchos años en la investigación farmacéutica en la Universidad de Cornell, la Universidad de California, y la Compañía Upjohn. “Como un bioquímico, que ha sintetizado péptidos, compuestos intermedios entre los aminoácidos y las proteínas. Ha sido co-autor de una serie de publicaciones de excelencia en la química de péptidos. “Gish lista los siguientes científicos que rechazan la evolución y creen en el creacionismo. Veamos si alguno de ellos podría ser considerado de “buena reputación”.

“Si bien es cierto que los científicos creacionistas definitivamente constituyen una minoría, hay muchos científicos creacionistas, y su número está creciendo. Entre estos se pueden numerar como bien establecidos científicos el difunto Dr. WR Thompson, mundialmente famoso biólogo y ex Director del Instituto del Commonwealth de Control Biológico de Canadá; el Dr. Melvin A. Cook, ganador del Premio 1968 EG Murphee en Ingeniería Química e Industrial de la American Chemical Society, y también ganador del Premio Nobel Nitro, ahora presidente de la Sociedad Química IRECO, Salt Lake City; el Dr. Henry M. Morris, durante trece años profesor de Ingeniería Hidráulica y Jefe del Departamento de Ingeniería Civil del Instituto Politécnico y Universidad de Virginia, una de las más grandes en los EE.UU; el Dr. Walter Lammerts, famoso genetista y mejorador de plantas, el Dr. Frank Marsh, profesor de biología en la Universidad Andrews, hasta su jubilación; el difunto Dr. JJ Duyvene De Wit, profesor de zoología en la Universidad del Estado Libre de Orange, Sudáfrica, hasta el momento de su muerte; el Dr. Thomas G. Barnes, profesor emérito de Física en la Universidad de Texas en El Paso; el Dr. Dimitri Kouznetsov , MD, Ph.D., DS, ganador del Premio Lenin Komosmol en 1983 como uno de los dos jóvenes científicos más prometedores de la Unión Soviética, y ganador del Premio del Consejo de Ministros de la URSS en 1986 para la investigación en bioquímica “(Evolución: Los fósiles siguen diciendo que no, 1995, pp. 13, 14).

AE Wilder-Smith (1915-1995), quien defendió el creacionismo contra la evolución en sus numerosos libros, tuvo tres doctorados, uno en química orgánica física de la Universidad de Reading, Inglaterra; uno en farmacología por la Universidad de Ginebra; y uno en ciencias farmacológicas de la ECU, una universidad de alto nivel en Zurich, Suiza. Miembro de la Sociedad Real de Química de la OTAN y un general de tres estrellas: El Dr. Wilder-Smith era un experto en la quimioterapia, la farmacología, la química orgánica y bioquímica.

Raymond Damadian, MD, biofísico, es el destinatario del premio Lemelson-MIT Achievement Award como “el hombre que inventó el escáner de resonancia magnética”. En 1988, fue galardonado con la Medalla Nacional de Tecnología de la más alta condecoración de Estados Unidos para la ciencia aplicada, y un año más tarde, fue incluido en el Salón de la Fama de los inventores, un honor que comparte con Thomas Edison, Samuel Morse, y los hermanos Wright. El primer escáner de resonancia magnética que el doctor Damadian y sus colegas construyeron en 1977 se encuentra en la Institución Smithsonian en Washington, DC. El Dr. Damadian es un creyente en la Biblia cristiana y asiste a una iglesia bautista en Long Island, Nueva York. El doctor Damadian ha declarado que “el propósito más elevado que un hombre puede encontrar para su vida es servir a la voluntad de Dios.”

Richard Lumsden (1938-97), Ph.D., convertido de ateo darwinista en un creyente en la Biblia cristiano en la cúspide de su carrera profesional cuando, desafiado por uno de sus alumnos, decidió corroborar la evidencia por sí mismo. Profesor de parasitología y biología celular, fue decano de la escuela de posgrado en la Universidad de Tulane. El entrenó a 30 doctores (Ph.Ds), publicó cientos de artículos académicos, y fue el ganador del máximo galardón de la parasitología.

Lee Spetner, autor de “No es por casualidad: Rompiendo la moderna teoría de la Evolución”, tiene un doctorado en física del MIT. Era un investigador de la Universidad John Hopkins de 1951-1970.

James Allan tiene un doctorado en genética de la Universidad de Edimburgo y fue catedrático en genética de la Universidad de Stellenbosch, en Sudáfrica. Él es un consultor internacional en la cría de ganado lechero. El testimonio de su fe cristiana fue publicado en el libro “en seis días: Por qué cincuenta científicos escogen creer en la Creación.”

Jerry Bergman, co-autor del libro Persuadido por la evidencia, cuenta con cinco maestrías y dos doctorados, uno en biología humana y otro en medición y evaluación. Tenía un promedio de 4,0 puntos de calificación para los dos doctores y cerca de un 4,0 para las cinco de sus maestrías. Los miembros de la Creation Research Society consiste de más de 600 hombres y mujeres que poseen títulos avanzados y se han comprometido a creacionismo bíblico.

Frank Marsh cuenta con un doctorado en biología y es profesor emérito de Biología de la Universidad de Andrews. Él es el autor de “Variación y fijeza en la naturaleza: El significado de la diversidad y la discontinuidad en el mundo de los seres vivos, y su relación con la Creación y evolución”.

José Mastropaolo, quien tiene un doctorado en Kinesiología de la Universidad de Iowa, ha enseñado biomecánica y fisiología de la Universidad de Chicago y la Universidad Estatal de California. Él tiene la patente para el acondicionamiento de la tripulación para extenderse en misiones espaciales tripuladas. Él es adjunto de la facultad en el Instituto para la Investigación de la Creación.

El personal que habla en Respuestas en Génesis incluye 10 hombres y mujeres que han obtenido doctorados. David DeWitt tiene un doctorado en neurociencia. Donald DeYoung tiene un doctorado en física. Jason Lisle tiene un doctorado en astrofísica. David Menton tiene un doctorado en biología celular de la Universidad Brown. Tommy Mitchell tiene una Maestría de la Universidad de Vanderbilt. Terry Mortenson tiene un doctorado en historia de la geología. Gary Parker tiene un doctorado en educación en biología y geología. Georgia Purdom tiene un doctorado en genética molecular. Andrew Snelling tiene un doctorado en geología de la Universidad de Sydney.

En abril de 2009, Terry Mortenson del Museo de la Creación de América, dijo: “Hay literalmente miles de científicos de todo el mundo que creen en la Biblia. Hay una organización en los Estados Unidos con 700 científicos que tienen una maestría o doctorado en las “ciencias duras”. La organización más grande de la creación no está en los Estados Unidos. Está en Corea, con más de 2.500 científicos que creen en la Biblia, de ellos más de 250, lo último que oí, con Ph.Ds. “

lunes, 7 de septiembre de 2009

PADRE NUESTRO: ¿VINO YA TU REINO?¿SE HACE TU VOLUNTAD EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO?


Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)


Por casi dos milenios los cristianos han repetido la oración del “Padre Nuestro”, la cual fue enseñada por Jesucristo mismo a sus discípulos. Una de sus partes dice: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.” (Mateo 6:10). Tal vez usted mismo ha coreado esta oración muchísimas veces, ¿pero se ha detenido a pensar por un instante qué significa eso que Jesús llamó: ‘el reino’? Además, ¿qué está pidiendo usted cuando ora: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad…así también en la tierra”? Es hora de que usted despierte de su indiferencia espiritual y medite en este asunto con la mayor seriedad posible. Orar sin saber o sin comprender lo que se está pidiendo es la mayor disparate que un ser humano pensante e inteligente pueda cometer. Millones de cristianos están orando que venga el reino de Dios a la tierra a fin de que se haga la voluntad del Creador en el mundo así como se hace en el cielo. No obstante, estos orantes no saben de qué se trata eso que Jesús llama “tu reino”. Esto es increíble, sorprendente, e Inaudito.

Ahora bien, Jesús les dijo a sus discípulos que debían buscar y pedir por la venida del reino de Dios a la tierra sin primero haberles dado una explicación o una definición detallada de lo que éste era. Pero esto no es sorprendente en absoluto, pues sus oyentes ya sabían lo que era ese reino de Dios por las Escrituras Hebreas, es decir, por el llamado Antiguo Testamento.

El Reino y los Judíos

Pero antes de continuar con este estudio bíblico quiero manifestar que los más grandes teólogos católicos y protestantes están de acuerdo de que el tema central de todo el mensaje de Cristo es el Reino de Dios. Usted encontrará el reino de Dios en los libros de los Profetas, en los Salmos, y en los libros históricos como Samuel, Reyes, y Crónicas. De modo que los Judíos estaban muy bien familiarizados con la frase “el reino de Yahweh (Elohim)” (1 Crónicas 28:5). Por eso es que usted nunca encontrará en el Nuevo Testamento una explicación detallada o poco detallada del reino de Dios, pues no era necesario que Jesús lo definiera, o cualquiera de sus discípulos. Y Jamás leerá en la Biblia de alguien que preguntara a Jesús sobre la naturaleza del reino de Dios, es decir, si éste sería real o imaginario; espiritual o literal; terrenal o celestial; temporal o eterno; presente o futuro; etc. Los Judíos ya tenían bien definida la naturaleza de aquel reino mesiánico esperado desde hace muchos siglos antes, que Jesús no se molestó en definir dicha naturaleza nuevamente a sus paisanos. De modo que si usted quiere saber qué es eso que la Biblia llama “El Reino de Dios”, tiene que averiguarlo en la misma Biblia, comenzando con el Antiguo Testamento. No obstante, este estudio le ofrecerá un resumen de lo que es el Reino de Dios y usted lo podrá complementar con sus lecturas personales de la Biblia.Pues bien, algunos alegarán que Jesús dio una explicación muy particular de la naturaleza del reino de Dios en sus famosas “Parábolas del Reino”. También es cierto que Jesús habló “secretamente” o “misteriosamente” a sus detractores en sus Parábolas del Reino, pero no fue así para con sus fieles discípulos (Mateo 13:10-17). ¿Pero fueron sus parábolas una nueva forma de entender el reino de Dios? ¿Cambiaron las parábolas de Jesús la esencia misma del reino tradicional judío? ¡De ninguna manera! Pues Cristo vino “a confirmar (no cambiar) las promesas hechas a los padres” (Romanos 15:8).

Las Parábolas del Reino en el Evangelio de Lucas (capítulos 13-19), presentan las condiciones éticas y espirituales exigidas por Dios para ingresar o participar de ese reino esperado por los Judíos. Los judíos pensaban que por la ley ellos podían ganar la aprobación de Dios. Creían que haciendo el bien a la luz de los Diez Mandamientos serían salvos y entrarían en el reino. Pero Jesús enseña muy claramente en sus parábolas que el reino de Dios exige arrepentimiento, como ocurre en la parábola del hijo pródigo. Jesús enseñó también que se requiere un “nuevo nacimiento” a través del agua y del Espíritu para ver y entrar en él (Juan 3:3,5). Aquí se incluye el bautismo para el perdón de los pecados, y el recibimiento del Espíritu Santo. Para otros este “nuevo nacimiento” significa el “renacimiento en la resurrección” para obtener el cuerpo inmortal y glorioso con el cual entraremos al reino (1 Corintios 15:50). En la Parábola de la Gran Cena Jesús enseña que su reino estará conformado por los pobres de la tierra. En cambio, los ricos petulantes quedarán excluidos. En fin, Jesús estuvo enseñando permanentemente sobre su reino y poniendo las condiciones para participar de él activamente.
¿Qué es el Reino de Dios?

En primer término, debemos decir que el reino de Dios es un asunto que tiene que ver con la voluntad de Dios para con esta tierra. ¿Recuerda la oración del Padre Nuestro? Dice entre otras cosas:”Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.” Notemos que Dios quiere que se haga Su voluntad en la tierra como se hace en el cielo. Es decir, en el cielo se está haciendo la voluntad de Dios, ¡Pero no en la tierra! Por eso tenemos que seguir pidiendo que se haga la voluntad de Dios en la tierra a través de ese algo llamado: “REINO DE DIOS”. El Reino de Dios en la tierra significará que la voluntad de Dios finalmente se estará haciendo en nuestro mundo. ¡Piénselo seriamente!¿Podría alguien decir que este mundo caótico y malvado refleja el carácter y la voluntad de Dios? ¿Son las guerras, las pestes, las hambres, los odios, las desigualdades, la contaminación ambiental, el desempleo, los hogares destruidos, los gobiernos corruptos, las violencias, los crímenes, y cosas como éstas, Su Voluntad para nuestro mundo? No, ciertamente. Hoy no se está haciendo la voluntad de Dios en la tierra como se hace en el cielo. Dios es un Dios de paz y no de confusión (1 Corintios 14:33). Hoy no hay paz en la tierra sino confusión total, y así no es Dios. Dios es un Dios que ama la paz, la justicia, la rectitud, la ley y el orden.

Habiendo comprendido que aún no se está haciendo la voluntad de Dios en la tierra, podemos concluir que todavía no ha venido el reino de Dios a la tierra. Cuando por fin venga el Reino de Dios, se hará completamente lo que Dios dice y quiere para la sociedad humana. Los hombres tendrán que vivir de acuerdo a la voluntad de Dios, de lo contrario no podrán sobrevivir en su reino, y quedarán excluidos eternamente y… ¡Serán aniquilados para siempre! (Zacarías 14:17)(Salmos 37:9-11,20,22,34,38).

Hoy en día los hombres están destruyendo la creación de Dios: la tierra, los mares, los lagos, los alimentos, la atmósfera, la fauna silvestre, la flora, etc. Hoy existe la “lluvia ácida”, “el efecto invernadero”, los polos se derriten, se presentan graves inundaciones, tornados, huracanes, terremotos, sequías, plagas, enfermedades, etc. Todo esto por culpa del mismo hombre y de su “ciencia”. En Apocalipsis 11:18 hay una seria advertencia de parte del Altísimo, porque le estamos provocando y ofendiendo con nuestros actos malvados. Dice el mencionado pasaje apocalíptico: “…y tu ira ha venido…y de destruir a los que destruyen la tierra.”

El reino de Dios pondrá fin a los destructores de la tierra, a todos aquellos que no han amado a Dios y Su creación. Los reinos (gobiernos) de este mundo darán paso al reino de Dios. Este Reino fue también previsto por el profeta Daniel en los capítulos 2 y 7. Allí el profeta ve que el reino de Dios desplaza y hasta destruye todos los gobiernos de la tierra, y él se vuelve único y poderoso sobre toda la tierra. El profeta vislumbra un reino o gobierno que ejerce su poder mundialmente (Daniel 2:44). ¡Habrá solo un gobierno y también un solo gobernante mundial! ¿Se imagina usted un mundo con un solo gobierno y un solo gobernante mundial? ¡Terminarían las rivalidades y discordias entres los pueblos! Hoy estamos divididos por fronteras, idiomas, religiones, sistemas políticos, sociales y económicos totalmente diferentes unos de otros. En el reino de Dios todo ello desaparecerá y habrá, por fin, una religión, un Dios, un idioma, un soberano o gobernante, un solo sistema de gobierno, y todo ello se traducirá en una paz con justicia verdadera en la tierra. Los ejércitos habrán desaparecido por completo, y los armamentos bélicos (Isaías 2:1-4;9:6,7).Así como los reinos de Inglaterra, Francia, España, Italia, Portugal, etc, ejercieron, y algunos aún ejercen su poder en sus ciudadanos, así también el reino de Dios ejercerá su poder mundial y teocrático cuando Cristo regrese por segunda vez a la tierra como rey. (Mateo 25:31,34). Parece increíble, pero usted podrá leerlo en una Biblia Católica y Protestante por igual. Y si usted es Católico, entonces tiene que leerlo en su Biblia…¡y creerlo! Esto no es un asunto de “las sectas” sino de Dios.

El Patriarca Abraham y el Reino

¿Por qué mencionar a un antiguo patriarca en el tema del reino? Muy simple, pues Abraham recibió una promesa extraordinaria de Dios que daría origen a un extraordinario reino futuro en la tierra. ¿Cómo? En Génesis 13:14-15 Dios le dice a Abraham lo siguiente: “…Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y hacia el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves la daré a ti y a tu descendencia para siempre”. En Génesis 15:18 Dios le vuelve a decir a Abraham: “En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates”.

Notemos que Dios le hizo un pacto al anciano patriarca Abraham en el sentido de que le daría un lugar o una tierra que se encuentra desde el río de Egipto (Nilo) hasta el río grande, el Eufrates. Si uno observa estos límites se dará cuenta que se hallan en el Medio Oriente, en lo que es ahora parte de Siria, Líbano, e Israel Moderno. Ahora adviértase también que esta “Tierra Prometida” sería igualmente para la descendencia o simiente de Abraham. Recordemos que Abraham luego recibió la promesa de Dios de que tendría un hijo de su anciana esposa Sara. Con el tiempo Abraham tuvo su descendiente según la promesa, y se le llamó Isaac. Luego Isaac tuvo su hijo Jacob y Esaú, y de Jacob nacieron 12 hijos, de los cuales uno continuó con la promesa, Judá. Con el correr de los siglos, de la familia de Judá, nace Jesucristo.

Jesucristo, por tanto, es la simiente o descendencia de Abraham. Ahora veamos los que dice San Pablo sobre Abraham y la simiente, Jesucristo. “Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: A las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.” (Gálatas 3:16,29). Notemos que la simiente de Abraham es una sola: El Señor Jesucristo. Cristo tendrá la herencia de la tierra entera, siendo su residencia permanente, la tierra prometida, Israel. Sí, Jesús será el heredero de la tierra prometida para siempre. Además, notemos que los que son de Cristo (Su Iglesia), tendrán también herencia con el Mesías de la tierra prometida. Eso lo dice San Pablo, no quien escribe este estudio. Por tanto, si la tierra de Israel será la sede del reino de Cristo, ¿por qué enseña el catolicismo y el protestantismo, en su mayoría, que nuestro paradero final y eterno será el cielo? ¡No lo entendemos aún!

El Rey David y el Reino

Dios inauguró su reino con Saúl. Este fue el primer rey de la línea de Judá que reinó en Jerusalén. Desgraciadamente este rey fue infiel a Dios, razón por la cual Dios lo destituyó reemplazándolo por un pastorcito de ovejas llamado David. David tuvo dos hijos importantes, Salomón y Natán. De Salomón desciende José, el esposo de María, madre de Jesús. En cambio María desciende de Natán, lo cual la hace a ella también descendiente de David. La promesa era que de la descendencia de la mujer (María) nacería la simiente que aplastaría la cabeza a la serpiente, Satanás (Génesis 3:15). Jesús, por tanto, al ser descendiente de Abraham y de David, es el heredero del reino de David que se reestablecerá en la tierra prometida. Recordemos que el reino de David era el Reino de Dios (1 Crónicas 28:5). Jesús, por lo tanto, es de sangre azul y heredero potencial de su reino. Pero: ¿Hay un reino judío en Israel hoy? No, ¡por ahora!

Se sabe que el último rey descendiente de David fue Sedequías, que fue derrocado por el rey babilónico Nabuconodosor en 586 A.C. Sedequías fue un rey desobediente que llevó al pueblo de Dios a la idolatría. Su castigo fue el destierro y el asesinato de todos sus hijos. El pueblo judío fue llevado preso y esclavo a Babilonia por 70 años. Desde esa fecha de 586 a.C, Israel no ha tenido más reyes de la línea de David. Pero Dios había profetizado por intermedio de Ezequiel el profeta, que algún día el reino de David sería restaurado en la persona de un descendiente suyo (Leer Ezequiel 21:25-27). Usted, amigo, debe leer en su Biblia todos los pasajes que le citamos para que constate la veracidad de nuestras afirmaciones.

Pero el Apóstol Pedro nos da más luz acerca de quién puede tratarse ese descendiente del rey David que reanudará la línea real en Israel en un futuro no lejano. Él dijo lo siguiente cuando hizo una apología de Jesucristo en el primer concilio en Jerusalén: “Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. Pero siendo profeta, y sabiendo con juramento Dios le había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono.” (Hechos 2:29,30). Es claro entonces que aquel que tiene el derecho de sentarse en el trono del reino de David, el cual es llamado también ‘El reino de Dios’, es el Mesías Jesús. Repetimos: El reino de David que está suspendido en el tiempo será RESTAURADO EN ISRAEL EN LA PERSONA DE CRISTO. ¡Jesucristo será el nuevo rey en Israel cuando él regrese a la tierra! Así como hay hoy un reino en Jordania, así también habrá un reino en Israel muy pronto. Nada es imposible para Dios, aunque a usted le parezca una utopía.

El Gobierno Mundial de Jesucristo
Jesús dijo: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria. Entonces el rey dirá a los de su derecha: Venida benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.” (Mateo 25:31,34).

Su dominio (el de Jesucristo) será mundial, pues también el profeta David nos dice: “Dominará de mar a mar, y desde el río hasta los confines de la tierra.” (Salmos 72:8). Sí, el poder del Mesías escogido será total, pues regirá a los pueblos con mano firme y segura, y con la bendición de Dios el Padre (Apocalipsis 2:26,27). Pero, ¿cree usted en este mensaje del cielo? ¿Le parece una historieta más? ¿Un mito tal vez o una utopía de poetas? Muchos aún se resisten a creer, pues han sido instruidos de manera diferente. La gran mayoría de “cristianos” se les ha hecho creer que si son “buenos” irán al cielo para estar con Dios y todos los santos. A éstos les parece raro que les prediquemos una esperanza terrenal, cuando ya no pueden creer más en las promesas de un “mejor orden económico, político y social en la tierra”. Escapar de este mundo decadente y confuso es la mejor alternativa. Nos ilusiona pensar que estaremos en otra dimensión o en otro plano existencial, lo cual estaría bien para los que se drogan. Estos “escapan” temporalmente y artificialmente de sus problemas cotidianos, pero luego caen en una mayor desesperación y desilusión. Pero “tocar el arpa” en el cielo por una eternidad igualmente resultaría tedioso e improductivo. La promesa de un mundo nuevo y justo eso sí tiene sentido, pues estamos llamados a colaborar con Jesús en la reestructuración de la nueva sociedad que él implantará con su iglesia (2 Pedro 3:13,14; Miqueas 4:1-4).

Usted puede cambiar su vida y gozar de una magnífica esperanza de vida eterna en el reino de Jesucristo. Sólo tiene que arrepentirse de sus pecados y ser bautizado bajo agua en el nombre de Jesucristo para recibir su sellamiento como hijo de Dios. Luego usted experimentará una nueva vida de fe en Cristo y sus promesas. Su vida tiene propósito si cree en Cristo y en Su Evangelio del Reino (Marcos 1:14,15). Evangelio significa “Buenas Noticias”, de modo que Cristo vino a traernos buenas noticias de un nuevo orden mundial bajo su reino.

El problema del ser humano es generalmente la falta de fe. Jesús ya había pronosticado que antes de su regreso a la tierra no hallaría fe en él y en su evangelio (Leer Lucas 18:8). Por eso no nos extraña que nuestro anuncio no sea bien recibido por la mayoría de personas. El problema es su falta de fe en las Palabras de Dios. Jesús se topó con muchos hombres faltos de fe en muchas ocasiones. Pero usted puede creer si dispone su corazón a la verdad bíblica.

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“Y TU VE, Y ANUNCIA EL REINO DE DIOS” (Lucas 9:60)



Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

Es interesante el encuentro que tuvo Jesús con dos personas en particular. La historia es como sigue:

Y dijo (Jesús) a otro: Sígueme. El le dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre. Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios. Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa. Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios” (vs. 59-62).

En estos versos lucanos, el Señor Jesucristo se encontró con dos hombres que estaban deseosos de seguirle a donde él fuera, de ser sus discípulos y compañeros en su misión evangelizadora. El primero le solicita al Señor que le dé un tiempito para sepultar a su padre, y el segundo le pide que le permita primero despedirse de su familia, cosa que Jesús no lo ve con mucha simpatía que digamos. Pero, ¿es que está mal que uno se tome un tiempito para sepultar a su padre muerto o para despedirse de los suyos antes de cumplir con su tarea evangelizadora? ¡Por supuesto que no! Pero pienso que lo que quería enseñar Jesús acá es que la predicación del evangelio salvador del reino de Dios es mucho más urgente que incluso enterrar a un padre recién fallecido, o despedirse de los seres queridos. Los individuos que no le dan la debida importancia al evangelio del reino por dedicarse a sus asuntos personales, no son aptos para el reino de Dios. Así de simple es la cosa!

El reino es lo primero

Jesús en otra ocasión dijo: “Buscad PRIMERAMENTE el reino de Dios y su justicia…” (Mateo 6:33). Con esto Jesús nos quiso decir que el evangelio del reino debe ser nuestra prioridad. Es decir, es una prioridad hablar de él toda vez que se nos presente la oportunidad, incluso en momentos que parecen inoportunos. Muchas personas pierden el tiempo hablando de sus cosas e intereses personales, y dejan de lado el gran anuncio del reino de Dios. Desgraciadamente, muchos no conversos pierden a diario la oportunidad de oír el mensaje salvador de Cristo por nuestra desidia, pues pensamos que ellos se burlarán de nosotros y nos dirán locos o fanáticos. Tememos perder nuestra reputación si comenzamos a predicar a Jesucristo y su futuro reino milenario en la tierra. Creemos que los demás nos rechazarán y se alejarán para siempre de nosotros porque nos verán como aburridos y religiosos. En resumidas cuentas, tememos perder nuestros “amigos” si les presentamos claramente y amablemente nuestra fe cristiana.

Perdiendo la vergüenza en el evangelio del reino

Pero recordemos, si nos avergonzamos del Señor y de Su evangelio salvador del reino de Dios, él también se avergonzará de nosotros en el día de su venida en gloria. Dice Jesús: Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles” (Marcos 8:38).

También el Pablo dijo: “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego” (Romanos 1:16).

Esforzándose por predicar el evangelio del reino

Pablo escribió lo siguiente:

“…de manera que desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, TODO LO HE LLENADO DEL EVANGELIO DE CRISTO. Y de esta manera ME ESFORCÉ A PREDICAR EL EVANGELIO, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno.” (Romanos 15:19,20). Vemos que Pablo lo llenó todo con el evangelio de Cristo, y él se esforzó para predicarlo por todos lados donde fue, tanto en privado como en público.

Pero este mismo espíritu evangelizador no lo tienen la mayoría de cristianos, puestos estos suponen que esta tarea sólo recae sobre los mal llamados “ministros ordenados”, y no sobre los mal llamados laicos.Y también es tarea de todos los creyentes el PREPARARSE adecuadamente para dar razón de su fe con mansedumbre y reverencia a todos aquellos que nos pregunten por ella (1 Pedro 3:15). ¿Está usted realmente preparado?¿Ha llegado a entender lo que es el reino de Dios? Aquí podrá encontrar abundante información al respecto.

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