I made this widget at MyFlashFetish.com.

viernes, 8 de mayo de 2009

LA ENGAÑOSA DOCTRINA DE QUE MARÍA ES LA MADRE DE LA IGLESIA



¿Es María la Madre de la Iglesia?


Ciertamente, uno de los títulos más importantes atribuidos a María por el catolicismo es la Madre de la Iglesia. La institución católica romana obtiene está enseñanza de la exaltación de María primordialmente de las palabras de Jesús, mientras colgaba de la cruz:

Cuando Jesús vio a su madre allí, y al discípulo que él amó parado cerca, él dijo a su madre, “Querida mujer, aquí está tu hijo,” y para el discípulo, “aquí está tu madre”. Desde entonces, este discípulo la hizo pasar a su casa (Juan 19:26,27).

María Fue una Viuda en la Cruz

Pero hay otro pasaje forma para interpretar el pasaje de arriba, el cual es bastante más consistente con otras Escrituras que describen a María y cómo la miraron los cristianos originales. Antes de que miremos estos otros pasajes pertinentes, examinemos el contexto de Juan 19:26,27. En aquel momento, José estaba muerto, habiendo dejado a María viuda. Esto es derivado a partir de última vez que alguna vez escuchamos acerca de José, que fue en Lucas 2 cuando Jesús estaba en el templo a la edad de 12. Dieciocho años más tarde cuando Jesús empezó Su ministerio, José nunca es mencionado otra vez con María, esto es fácilmente entendible si él había muerto, como muchos creen. En lugar de que José esté con María (que es lo qué esperaríamos) durante el ministerio terrenal de la enseñanza de Jesús, en la cruz y en el aposento alto, María es frecuentemente citada sola con sus otros hijos; Mar. 3:31-34; Luc. 8:19-21; Juan 2:12; Hechos 1:14) o a solas (Jn 19:26,27).

Los Otros hijos de María fueron incrédulos cuando Jesús murió

Además, los otros hijos de María, nacidos después de Jesús, fueron todos incrédulos durante su ministerio terrenal. Dice la Escritura:

Después de esto, Jesús circuló en Galilea, a propósito manteniéndose fuera de Judea porque los judíos allí estaban esperando quitarse la vida. Pero cuando la Fiesta Judía de Tabernáculos estaba junta, los hermanos de Jesús le dijeron a él, ” Usted debe salir aquí y debe ir a Judea, a fin de que sus discípulos pueden ver los milagros que usted ve. Nadie que quiere convertirse en una figura pública actúa en secreto. Desde que usted está haciendo estas cosas, la función misma para el mundo”. Pues aun sus hermanos no creyeron en él. (Juan 7:1-5).

Así es que cuando Jesús se estaba muriendo en la cruz, María fue una viuda y sus otros hijos no fueron creyentes en ese momento. (Pronto después eso cambió). Jesús, por consiguiente, comisionó a Juan para que llevara a María a su casa y cuide de ella, como él haría por su madre natural, que haría a Juan como un hijo para María. El más sabio y fuerte cuida del más débil y más desprotegido, así es que Juan se encargó de María. El usar mal Juan 19:26,27 leyendo en él que María fue hecha la Madre de la iglesia ha conducido a muchos a un enfoque no bíblico sobre María para las necesidades espirituales de uno, en lugar de mirar hacia Jesús como la Biblia declara.

Los Cristianos Cuidan de las Viudas

También, recuerde que cuidar de las viudas es fundamental para el Cristianismo:

Pero si una viuda tiene a los hijos o los nietos, estos deberían aprender ante todo a poner en práctica su religión cuidando de su familia y así también recompensando a sus padres y sus abuelos, pues esto le gusta a Dios. (1 Tim 5:4)

La religión que Dios que nuestro Padre acepta como puro y sin falta alguna es ésta: Cuidar de los huérfanos y las viudas en su desasosiego y abstenerse de estar contaminado por el mundo. (Santiago 1:27)

Jerusalén es nuestra Madre

Déjenos ahora considerar otra evidencia Bíblica referente a este tema de María como la Madre de la Iglesia. Primero, ¿Es alguna vez este título dado a ella o a alguien? De manera chocante, es encontrado en Gálatas 4:26, pero no adscrito a María:

“Pero la Jerusalén que está arriba es libre, y ella es nuestra madre”.

Claramente, el apóstol de Señor enseñó que la Jerusalén de arriba es la madre de la iglesia y no María. También debería ser mencionado que la última vez que María es mencionada en las epístolas está en este mismo capítulo, pero ella no es nombrada, aun en la forma más leve, como que tiene algún papel exaltado, como se esperaría, si ella fuese entonces la madre de la iglesia.


Esto es cómo fue referida María:

“Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley” (Gálatas. 4:4).

María es mostrada en Gálatas 4 como que es simplemente una mujer y nada más. Si Pablo hubiera creído que María fue la Madre de la Iglesia él tuvo una excelente oportunidad en Gálatas 4 de mencionarlo, pero no lo hizo!

“Quién Ha Sido Una Madre para Mí”

Además, en su epístola a los romanos, Pablo mencionó quién “había sido una madre para él,” pero no fue María, la madre de Jesús:

Saluda a Rufo, escogido en el Señor, y también a su madre, quien ha sido una madre para mí (Rom 16:13).

La madre de Rufo fue como una madre para Pablo y la única figura materna que él menciona. Si María fue la madre de la iglesia, como algunos leen en Juan 19:26,27, ¿Pudo Pablo declarar esto sin una mención de María? ¡Nunca!

Jesús Nunca Exaltó A María sobre Sus Otros Discípulos

También debería ser acentuado que el Señor Jesús nunca exaltó a María por encima de sus otros discípulos. Considere cuidadosamente las palabras eternas de Jesús:

Señalando a sus discípulos, él dijo, ” Aquí está mi madre y mis hermanos. Porque quienquiera que haga la voluntad de mi Padre en el cielo es mi hermano y mi hermana y mi madre”. (Mateo 12:49,50)

¿”quiénes son mi madre y mis hermanos”? Él preguntó. ¡Entonces él miró a aquellos sentados alrededor de él y dijo, “He Aquí mi madre y mis hermanos! Quienquiera que haga la voluntad de Dios es mi hermano y mi hermana y mi madre”. (Marcos 3:33-35)

Ahora la madre de Jesús y los hermanos le visitaron, pero no pudieron ponerse cerca de él por el populacho. Alguien le dijo, “tu madre y tus hermanos están de pie afuera, queriendo Verte. Él contestó, “mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la palabra de Dios y la ponen en práctica. (Lucas 8:19-21).

Interprete la Escritura con la Escritura

Según Jesús, todos sus discípulos son iguales a María. Ella no es honrada por encima de la iglesia como su madre, según el Señor. ¿Por qué entonces alguien debería interpretar Juan 19:26,27 en una forma que es contradictoria para estas otras Escrituras relacionadas? Necesitamos dejar a la Escritura interpretar a la Escritura.

¡Uno también debe preguntarse por qué Juan nunca exaltó a María, o aun la mencionó, en cualquiera de sus epístolas! Lo mismo puede ser dicho acerca de Pedro, de quién los católicos se les enseñó a creer que fue el primer Papa. Ciertamente, él debería haber exaltado a María, como tantos otros Papas han hecho a todo lo largo de los siglos, pero él aparentemente no pensó que ella tuviese algún papel especial en los temas diversos de los que él se ocupó en sus epístolas, que incluyó la salvación y la oración.

Jesús la Refutó Públicamente

Regresando a Jesús, considere cuidadosamente su enseñanza eterna, cuando públicamente él refutó una mujer que intentó exaltar a María sobre la base de que ella le dio nacimiento:

Mientras Jesús decía estas cosas, una de las mujeres en el populacho alzó su voz y le dijo a él, “bendito es el vientre que te cargó y los pechos que te amamantaron”. Pero él dijo, “al contrario, bendito son aquellos que oyen la Palabra de Dios y la observan. (Lucas 11:27,28).

Sería como si un católico del presente día estuviese en presencia del Señor tratando de sobre exaltar a María siendo refutado abiertamente en público por el Señor por su error.

María en el Aposento Alto

Un pasaje Bíblico final necesita ser citado, que ocurrió después de la muerte de Jesús en la cruz y cuando los discípulos que sumaban 120, incluyendo María, estaban todos reunidos juntos:

Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos. En aquellos días Pedro se levantó en medio de los hermanos (y los reunidos eran como ciento veinte en número), y dijo: Varones hermanos, era necesario que se cumpliese la Escritura en que el Espíritu Santo habló antes por boca de David acerca de Judas, que fue guía de los que prendieron a Jesús, y era contado con nosotros, y tenía parte en este ministerio. Este, pues, con el salario de su iniquidad adquirió un campo, y cayendo de cabeza, se reventó por la mitad, y todas sus entrañas se derramaron. Y fue notorio a todos los habitantes de Jerusalén, de tal manera que aquel campo se llama en su propia lengua, Acéldama, que quiere decir, Campo de sangre. Porque está escrito en el libro de los Salmos: Sea hecha desierta su habitación, Y no haya quien more en ella; y: Tome otro su oficio. Es necesario, pues, que de estos hombres que han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y salía entre nosotros, comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que de entre nosotros fue recibido arriba, uno sea hecho testigo con nosotros, de su resurrección. Y señalaron a dos: a José, llamado Barsabás, que tenía por sobrenombre Justo, y a Matías. Y orando, dijeron: Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, muestra cuál de estos dos has escogido, para que tome la parte de este ministerio y apostolado, de que cayó Judas por transgresión, para irse a su propio lugar Y les echaron suertes, y la suerte cayó sobre Matías; y fue contado con los once apóstoles (Hechos 1:14-26).

¡Pedro y Juan estaban presentes, pero nuevamente allí hay una total ausencia de cualquier clase de honor especial que fuera dado a María, algo que resulta extraño si fuese verdad que ella había sido declarada la Madre varias semanas antes!

Los Discípulos No Confiaron en la Intercesión de María

¡Además, los discípulos tuvieron una petición importante de oración, pero no tuvieron a María para que la presentara al Señor! Aparentemente, también no consideraron su intercesión como que era más poderosa que la de ellos ni pensaron que ella fuese la abogada de todas las gracias. En lugar de eso, le oraron directamente a Dios y sin ir a través de un santo, como Abraham, Ezequiel, Daniel, etc.

Considere Cuidadosamente Esto

Finalmente, considere cuidadosamente esto acerca de la maternidad Maríana de la iglesia. Prov 1:8,9 lee:

Escucha, mi hijo, la instrucción de tu padre y no abandones la enseñanza de tu madre. Serán una guirnalda para honrar tu cabeza y una cadena para adornar tu cuello.

¿Si María es la Madre de la Iglesia, por qué no tenemos algunas palabras de sabiduría de ella para guiarnos? Ella no escribió ningún libro del Nuevo Testamento. También, ¿por qué no se nos muestra a María cuidando amablemente de los nuevos conversos para el Cristianismo, como pensaríamos que le correspondería a ella por su cargo excelso?

Pero fuimos corteses entre ustedes, como una madre cuidando de sus hijos pequeños. (1 Tes 2:7)
Pero el punto central para todo esto es que María nunca es mostrada por título o inferencia, en toda la Escritura, como que es la Madre de la Iglesia, como los católicos piensan. De hecho, hay más prueba Bíblica para negar esta enseñanza católica a que afirmarla.

Enfocarse exclusivamente en Juan. 19:26,27 para obtener esta enseñanza es inducir el error a las almas preciosas, y conducirlas fuera de la verdad y en algo diferente de lo que la Biblia declara acerca de este asunto, que ha conducido a la destrucción espiritual de las personas que intentan establecer contacto con Dios, pero haciéndolo en una manera no bíblica. La salvación es sólo encontrada en Jesús. Llegamos a él acudiendo sinceramente y respetuosamente, pero nunca a través de María.

jueves, 7 de mayo de 2009

NUEVA PROPUESTA PARA DIVIDIR JERUSALÉN




Blair anuncia que el Cuarteto de Madrid trabaja en una nueva estrategia

JERUSALÉN, 6 May. (EUROPA PRESS)

El enviado especial del Cuarteto de Oriente Próximo, Tony Blair, anunció anoche que el grupo está trabajando en una nueva estrategia para las conversaciones de paz entre israelíes y palestinos y que espera que se presente dentro de cinco o seis semanas.

En declaraciones a medios de comunicación palestinos, Blair explicó que esta estrategia ha sido concebida por la Administración estadounidense y que el resto de miembros del Cuarteto –Rusia, la ONU y la UE– han hecho sus aportaciones.

“Vamos a lograr un nuevo escenario. La gente debe estar más esperanzada (…). Es un escenario en el que se está trabajando al máximo nivel en la Administración norteamericana y el resto de la comunidad internacional”, manifestó el ex primer ministro británico.

Según recordó Blair, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, va a mantener distintas reuniones en la Casa Blanca durante este mes con los líderes israelí, palestino y egipcio para escuchar sus puntos de vista. Una vez que terminen, añadió, el Cuarteto se reunirá en Washington para discutir y presentar la nueva estrategia a seguir. “Creo que en las próximas cinco a seis semanas habrá una imagen muy clara de cuál es el plan”, señaló.

El periódico con sede en Londres ‘Al Quds al Arabi’ informó hoy de que los líderes árabes también están formulando una nueva oferta de paz mucho más detallada que la iniciativa de paz árabe y en la que se incluye una propuesta sobre el estatus final de dos de las cuestiones más espinosas del diálogo de paz: la capitalidad de Jerusalén y el problema de los refugiados.

Según la información que publica el diario, que cita fuentes palestinas, la nueva iniciativa está siendo liderada por el rey Abdalá II de Jordania a instancias de Obama.

Esta oferta, según el periódico, llama a la creación de un Estado palestino desmilitarizado con Jerusalén Este como su capital, mientras que la Ciudad Vieja sería designada “zona internacional”. La cuestión de las fronteras se resolvería con intercambios de tierras.

A algunos de los descendientes de refugiados palestinos de la guerra de 1948 se les otorgaría el derecho de retorno al futuro Estado palestino, mientras que otros obtendrían la nacionalidad en los países del mundo árabe en los que residan actualmente.

PLAN GESTADO POR OBAMA Y EL REY JORDANO

Según la publicación, la idea de revisar la iniciativa árabe de paz surgió durante la reunión que mantuvo Abdalá II con Obama en Washington el mes pasado. Al parecer, el mandatario estadounidense pidió al rey de Jordania que formulase una nueva oferta que aclarase algunas de las cuestiones menos precisas del plan original. A su regreso a Amán, añade el diario, Abdalá II se dirigió a Riad para empezar a elaborar la nueva iniciativa junto con su homólogo saudí.

Así pues, señala ‘Al Quds al Arabi’, el pasado domingo el monarca jordano se reunió con el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, para contarle los detalles del nuevo plan y al día siguiente hizo lo propio con el ministro sirio de Exteriores, Walid Moallem.

Las fuentes oficiales palestinas explican que Obama pidió a Abdalá II que la iniciativa incluyera un “calendario para la normalización y el establecimiento de relaciones diplomáticas entre Israel y el mundo árabe con el objetivo de que Tel Aviv se una a tomar las medidas necesarias para crear el Estado palestino desmilitarizado”.

La nueva iniciativa, apuntan las citadas fuentes, “permitirá que la bandera israelí ondee en todas las capitales del mundo árabe, mientras que la bandera palestina se izará en los barrios árabes de Jerusalén Este, que será la capital del Estado palestino”. Mientras, la bandera de Naciones Unidas ondearía en todos los lugares sagrados de la Ciudad Vieja.

Comentario:

Sin duda alguna el deseo de los árabes y la ONU de dividir Jerusalén va en contra del plan trazado por Yahweh de otorgarles a los Judíos el control total de la Santa ciudad. Lo interesante del caso es que ya se va perfilando la figura del rey Jordano Abdalá II como un líder político importante y como promotor o impulsador de esta propuesta preocupante. Este rey es visto por algunos como un candidato potencial para ser el último Anticristo, el que pacte una paz de siete años entre árabes y Judíos que será totalmente engañosa. Las Escrituras nos dicen que un líder diabólico (el asirio, es decir, un musulmán) romperá dicho pacto a la mitad de los siete años, y para hacer eso él habrá ya tomado el control político de todo el Medio Oriente. Esto está aún lejos de exhibir el actual monarca Jordano.

Algunos estudiosos creen que el lugar santo es el lugar donde estuvo el templo Judío, el monte del templo, ocupado ahora por el santuario árabe o la mezquita de Omar. Otros estudiosos creen que éste se refiere al Templo judío mismo que estaba localizado lugar donde ahora está dicha mezquita, y que deberá ser destruida por algún evento natural o sobrenatural para dar paso a la reconstrucción del Templo Judío antes de la aparición del anticristo como un líder que tenga el poder absoluto en la zona. Si este es el caso, aún habrá que esperar un poco más antes de tiempo antes de que podamos ver en escena a la abominación desoladora profanando el lugar santo.

Creo, eso sí, que esta nueva propuesta de dividir Jerusalén enfada mucho a Yahweh, y Él deja sentir su ira de muchas formas toda vez que se intenta esto. Hemos visto a líderes políticos caer y catástrofes naturales presentarse cada vez que se pretendía dividir Jerusalén, comenzando con los Estados Unidos. Este nuevo intento de división de Jerusalén sólo traerá más problemas para quienes las estén impulsando y para sus respectivas naciones.

Todas estas cosas deben suceder, pero todavía no es el final de todo. No sabemos todavía con seguridad si el Señor está a las puertas o si aún faltan algunas décadas más para su parusía, porque el escenario político/profético no se presenta muy claro aún. Sin embargo, llegaremos a saberlo cuando veamos al Hombre de Pecado en acción y en el control del mundo, especialmente del mundo árabe, y preparándose para hacer desaparecer a Israel como nación con todos sus aliados desquiciados. Los que piensen lo contrario y hacen de esta noticia una señal singular de la inminente venida de Cristo, están muy errados. La única señal de la venida del Señor es su aparición gloriosa y personal desde el cielo a las nubes, y de las nubes al Monte de los Olivos.

miércoles, 6 de mayo de 2009

¿ES EL HIJO DE DIOS EL ÁNGEL DE YAHWEH?



Texto clave:

Génesis 16:7-13


(7) El ángel de YHWH la halló junto a un pozo de agua en el desierto, el pozo camino a Shur.


(8) Y dijo: “Hagar, sierva de Saray, ¿de dónde vienes y adónde vas?” Ella dijo: “Estoy huyendo de mi ama Saray.”


(9) El ángel de YHWH le dijo: “vuelve a tu ama y sujétate a ella.”


(10) El ángel de YHWH le dijo también: “Multiplicaré tan grandemente tu simiente no podrá ser contada por su multitud.”


(11) Y el ángel de YHWH le dijo: “Ahora has concebido y tendrás un hijo; lo llamarás Ismael, porque YHWH se ha fijado en tu aflicción.


(12) Él será un asno salvaje de hombre, con su mano contra todos, y la mano de todos contra él; y vivirá en rencilla con toda su parentela.”


(13) Así que ella llamó a YHWH quien le hablaba, “Tú eres El-roi”; porque ella dijo: “He visto en realidad a Elohim y he quedado viva después de verlo?” (NRSV

1. Algunos trinitarios creen que en las Escrituras Hebreas (el llamado “Antiguo Testamento”) “el ángel de YHWH” es el Mesías antes de que supuestamente “encarnara” como humano. Este punto es disputado por muchos, y con buena razón. No hay un solo versículo que diga realmente que el Mesías es el ángel de YHWH. La entera doctrina está edificada sobre una presunción. ¿Por qué entonces, si la doctrina no se afirma en la Escritura, tantas personas la creen? La razón es que es muy difícil para los trinitarios creer que Yahoshúa es co-igual y co-eterno con Elohim (Dios) desde el principio del tiempo, y sin embargo nunca aparece en el llamado Antiguo Testamento. Siendo que uno no puede descartar el rol activo que desempeña Yahoshúa (Jesús) hoy día como Cabeza de la Congregación, ¿es posible que él estuviera presente en tiempos del Antiguo Testamento y que nunca se haya involucrado con la humanidad? La respuesta de un trinitario a esta pregunta es colocar a Yahoshúa en el Antiguo Testamento por medio de asumir que él debe ser “el ángel de YHWH.”

Sin embargo, nosotros contestamos la pregunta por medio de afirmar que aunque el Mesías existía en el cielo en tiempos del Antiguo Testamento, no se reveló a Israel ni es el ángel de YHWH, sino que permaneció como “el misterio escondido de los siglos” (Efe. 3:4, 5; Colo. 1:6; 4:3) para el plan de salvación del hombre. Creemos que físicamente, como hombre, comenzó a existir cuando Elohim hizo quedar embarazada a Miryam (María) (Mat. 1:18). ¿Exactamente cuáles son las razones por las que los trinitarios dicen que el ángel de YHWH es el Mesías? Los trinitarios difieren sobre los puntos de evidencia (lo cual puede esperarse cuando se manejan presunciones), pero las razones normales son: que él parece ser superior a los otros ángeles; que es un ser aparte de YHWH; que puede perdonar pecados (Ex. 23:21); que habla con autoridad como si fuera Elohim; que su rostro causaba temor en la gente; que nunca más se vio después del nacimiento de Yahoshúa [lo cual es falso, pues aparece en Mateo 2:19], y, lo más importante, que se refieren a él como Elohim mismo. Todos estos puntos serán considerados, y comenzaremos por el último, que es el punto más esencial del argumento

2. Un estudio de las pariciones del ángel de YHWH revela que algunas veces se hace referencia a él como el ángel y algunas veces se hace referencia a él como “YHWH” o “Elohim” (vea Gen. 16:13 y Jueces 6:16). La ley judía de agencia explica por qué eso es así. Según el entendimiento hebreo de loq ue es la agencia, el agente era considerado como la persona misma. Esto se expresa muy bien en The Encyclopedia of the Jewish Religion:

Agente (Heb. Shalíaj): El punto principal de la ley judía de agencia está expresado en el dictum: “El agente de una persona es considerado como la persona misma” (Nedarim 72b; Kiddushim 41b). Por lo tanto cualquier acto cometido por un agente debidamente nombrado es considerado como cometido por el principal, quien por consiguiente lleva plena responsabilidad por el mismo con la consecuente ausencia completa de responsabilidad por parte del agente. [1][3]

En los textos en los que el ángel es llamado “Elohim” o “YHWH,” es imperativo notar que siempre es identificado como un ángel. Este punto es importante porque a Elohim nunca se llama un ángel. “Dios es Dios”, como dicen. Así que si a alguien se le llama “Dios,” pero se le identifica claramente como un ángel, debe haber una razón. En el registro del Génesis citado arriba, el ángel es claramente identificado como un ángel cuatro veces separadas. ¿Por qué entonces se dice que “YHWH” le habló a ella? Se dice así porque como el agente o mensajero de YHWH, el ángel estaba hablando en representación de Elohim y el mensaje que trajo fue el mensaje de Elohim. La misma idea básica se expresa cuando se dice que “Elohim visita” a su pueblo, cuando en realidad Él envía alguna forma de bendición (vea las notas sobre Lucas 7:16). Elohim mismo no se muestra, pero alguien que no esté familiarizado con esa cultura podría concluir eso por la manera en que se dice que Él se mostró. Además, algunas de las personas a las que se les apareció el ángel, claramente expresaron su creencia de que era un ángel de Elohim. Gedeón exclamó: “He visto al ángel de YHWH cara a cara!” (Jueces 6:22).

Hay evidencia bíblica conclusiva de que los mensajeros y representantes de Elohim son llamados “Elohim” (“Dios”) (vea las notas sobre Hebreos 1:8). Esto es importante porque, si los representantes de Elohim son llamados “Dios,” entonces la manera de distinguir a Elohim de sus representantes es por el contexto. Ya hemos mostrado que cuando el ángel de YHWH es llamado “Elohim,” el contexto es cuidadoso en dejarle saber al lector que el agente es en realidad un ángel.

3. Otra pieza de evidencia que revela que el ángel de YHWH es un ángel y no un miembro “co-igual” de la Trinidad es que él está bajo el mando de YHWH. En un registro, David desobedeció a Elohim y vino una plaga sobre la tierra. “Elohim envió un ángel a destruir a Jerusalem” (1 Crón. 21:15). Aprendemos del registro que era el ángel de YHWH el que estaba afligiendo al pueblo, y eventualmente “YHWH se entristeció a causa de la calamidad y le dijo al ángel que estaba afligiendo al pueblo: ‘¡Basta! Retira tu mano.’ El ángel de YHWH estaba en la era de Araunah el yebuseo” (2 Sam. 24:16). Estos versículos no están escritos como para indicar que este ángel era de algún modo Elohim mismo. No hay “co-igualdad” aquí. Esto era simplemente YHWH dándole un mandato a uno de sus ángeles.

4. Otro ejemplo claro que muestra que el ángel de YHWH no puede ser “Elohim” mismo de ninguna, manera está en Zacarías. Zacarías estaba hablando con un ángel acerca de una visión que tuvo. La Biblia registra: “Entonces el ángel de YHWH dijo: ‘YHWH Todopoderoso, ¿hasta cuándo privarás de misericordia a Jerusalem y a los pueblos de Judah, con los cuales has estado enojado estos setenta años?’ Así que YHWH habló palabras bondadosas y consoladoras al ángel que hablaba conmigo” (Zac. 1:12 y 13). El hecho de que el ángel de YHWH le pidió a YHWH información y luego recibió palabras consoladoras indica que él no es co-igual con Elohim en poder ni en conocimiento. Es impensable que Elohim necesite información o que necesite palabras consoladoras. Así, cualquier reclamo de que el ángel de YHWH es el Mesías pre-encarnado y que es de todos modos Elohim simplemente no se puede hacer cuadrar con lo que la Biblia dice en realidad.

5. Es interesante que dos piezas de evidencia que los trinitarios usan para probar que el ángel de YHWH tiene que ser el Mesías pre-encarnado son 1) que la Biblia claramente afirma que él es separado de Elohim y 2) que habla con la autoridad de Elohim. Nosotros argumentaríamos que las razones por las que él es separado de Elohim son 1) que él es exactamente lo que el texto lo llama, es decir, un ángel, y 2) que él habla con autoridad porque está trayendo un mensaje de parte de Elohim. Los profetas y otros que hablaron de parte de Elohim hablaron con autoridad, como afirman muchos pasajes. Además, el ángel de YHWH habla acerca de Elohim en tercera persona. Por ejemplo, en Génesis 16:11 arriba, el ángel dice: “YHWH ha escuchado de tu miseria.” El ángel no dice: “Yo he escuchado de tu miseria,” como si él fuera YHWH. En Génesis 22:12, el ángel dijo: “Ahora sé que temes a Elohim,” no dijo: “Ahora sé que me temes.” En Jueces 13:5, el ángel dice que Samsón será “apartado para Elohim,” no dice: “apartado para mí.” De modo que aunque el texto puede llamar Elohim al ángel, lo cual es apropiado para un representante de Elohim, el ángel nunca dijo que él fuera Elohim y hasta se refirió a Elohim en tercera persona.

Además, si el Mesías fuera el ángel de YHWH que le habló a Moisés en la zarza ardiente, entonces él no dijo eso en su enseñanza. Marcos 12:26 registra a Yahoshúa hablando con los saduceos y diciendo: “¿No han leído ustedes en el libro de Moisés, el relato de la zarza, cómo Elohim le dijo:‘Yo soy el Elohim de Abraham, el Elohim de Isaac, y el Elohim de Jacob.’?” Si Yahoshúa hubiera sido el ángel en la zarza, y se hubiera estado proclamando a sí mismo como “El Elohim pre-existente,” habría aprovechado esta oportunidad para decir: “Yo le dije a Moisés.” El hecho de que Yahoshúa dijo que fue Elohim quien le habló a Moisés muestra claramente que se estaba diferenciando a sí mismo de Elohim.

6. Que el ángel de YHWH parece ser superior a los demás ángeles no es razón para asumir que de algún modo es parte de la Trinidad. Muchos eruditos concuerdan en que los ángeles difieren en poder y autoridad. La Biblia menciona arcángeles en 1 Tesalonicenses 4:16 y en Judas 9, por ejemplo. No sería insólito que este ángel fuera uno con mayor autoridad. Tampoco el hecho de que el ángel de YHWH puede perdonar pecados es razón alguna para creer que sea “Dios”. Los agentes de Elohim pueden perdonar pecados. Elohim le dio a Yahoshúa la autoridad de perdonar pecados, y luego él a su vez les dio a los apóstoles la autoridad de perdonar pecados (vea las notas sobre Mateo 9:2).

7. Aunque es cierto que el rostro del ángel de YHWH ocasionalmente causa pavor en las personas, no hay razón para sumir que él sea “Dios”. Una lectura cuidadosa de los pasajes donde él aparece muestra que algunas veces las personas ni siquiera se dieron cuenta de que estaban hablando con un ángel. Por ejemplo, cuando el ángel de YHWH se le apareció a la madre de Sansón, ella volvió donde su esposo Manoah con este informe: “Un hombre de Elohim vino a mí. Parecía como un ángel de Elohim, muy temible. No le pregunté de dónde venía, y él no me dijo su nombre” (Jueces 13:6). Note que los ángeles tienen la reputación de poseer un rostro inspirador de temor, y la mujer pensó que este “hombre de Elohim” también lo tenía, pero aún así ella no creía que fuera un ángel. Cuando Manoah se encontró con el ángel de YHWH y los dos hablaron sobre cómo criar a Samsón, Manoah no descubrió que era un ángel hasta que ascendió al cielo en el humo del sacrificio de Manoah. Por lo tanto, simplemente porque el rostro de alguien sea temible no significa necesariamente que sea “Dios”.

8. Se argumenta también que el Mesías era probablemente “el ángel de YHWH” porque estas palabras nunca aparecen después de su nacimiento, y sería razonable que este ángel apareciera a través de toda la Biblia. El hecho es, sin embargo, que el ángel de YHWH ciertamente aparece después de la concepción de Yahoshúa, lo cual parecería inconsistente con la premisa de que el ángel de YHWH es el “Mesías pre-encarnado.” El registro del nacimiento de Yahoshúa es bien conocido. Se descubrió que María estaba embarazada con Yahoshúa antes de que ella y José se casaran, y José, quien pudo haberla hecho apedrear hasta morir, decidió divorciarse de ella. Sin embargo, “el ángel de YHWH” se le pareció en un sueño y le dijo que el niño era de Elohim. Mateo 1:24 afirma: “Cuando José despertó, hizo lo que le había mandado el ángel de YHWH y tomó a María como su esposa.” Dos conclusiones pueden sacarse de este registro. Primero, que Yahoshúa ya estaba en el vientre de María cuando el ángel de YHWH se le apareció a José. De esto concluimos que “el ángel de YHWH” no puede ser el Mesías porque Yahoshúa estaba en ese momento “en la carne” dentro de María. Segundo, debe notarse que en el mismo registro este ángel es conocido como “un” ángel de YHWH en unas versiones y como “el” ángel de Yhwh en otras. Este mismo hecho puede verse en los registros del Antiguo Testamento (1 Reyes 19:5 y 7).

Hay muchas apariciones de “el” ángel de YHWH en el Nuevo Testamento (Hechos 5:19; 8:26; 12:7 y 23). De esto podemos concluir que es probable que el mismo ángel que es llamado tanto “el” ángel de YHWH como “un ángel” en el Antiguo Testamento todavía aparece como “un ángel de YHWH” después del nacimiento del Mesías. Cuando se pesa cuidadosamente toda la evidencia, hay Buena razón para creer que las palabras que describen al “ángel” de YHWH son literales, y que el ser al que se hace referencia es un ángel, tal como lo dice el texto.

¿SE DEBE ADORAR AL HIJO DE DIOS?



Dice Mateo 4:10


Yahoshúa le dijo: “¡Apártate de mí, Satán! Pues está escrito: ‘Adora a Yahweh tu Elohim, y sírvele a él solamente.’ “ (NVI)


1. A veces se afirma que como debemos adorar solamente a Elohim, y, como se supone que adoremos a Yahoshúa, por lo tanto él debe ser Elohim. Ese argumento no es válido porque, aunque hay una adoración especial que se reserve sólo para Elohim, podemos “adorar” a ciertas personas también. Esto es un asunto del corazón. No hay en hebreo una palabra especial para “adorar” reservada sólo para Elohim. La adoración especial que se le debe a Él viene del corazón. De hecho, la entera tentación del Mesías por parte del Satán prueba que Yahoshúa no era Elohim. Elohim no puede ser tentado (Santiago 1:13). Además, si Yahoshúa fuera Elohim, el Satán nunca le habría pedido a Yahoshúa que lo adorara. Fue por desear ser como Elohim (y así ser adorado como Elohim) que el Satán fue arrojado del cielo en primer lugar (Isa. 14:12-15, [si es que se ha de interpretar así este pasaje]), y es irrazonable pensar que el Satán hubiera creído que Elohim podía ahora ser persuadido a adorarlo.

2. En la cultura bíblica, el acto de adorar no se dirigía solamente a Elohim. Era muy común adorar (es decir, rendir homenaje) a hombres de un estatus superior. Esto es difícil de ver en traducciones castellanas de la Biblia. Los traductores usualmente traducen la misma palabra hebrea o griega como “adorar” cuando involucra a Elohim, pero como alguna otra palabra, como “postrarse ante,” o “rendir homenaje a”, cuando involucra a los hombres. Sin embargo, la adoración está claramente en los textos hebreos y griegos. Por ejemplo:

Lot “adoró” a los dos extraños que llegaron a Sodoma (Gen. 19:1).

Abraham “adoró” a los líderes paganos de la tierra en que vivía (Gen. 23:7).

Jacob “adoró” a su hermano mayor cuando se encontraron después de estar separados por años (Gen. 33:3).

José tuvo un suelo en el que sus padres y sus hermanos “lo adoraban” (Gen. 37:10).

Los hermanos de José lo “adoraron” (Gen. 43:26).

Josué se postró y adoró a un ángel (Josué 5:14).

Rut “adoró” a Bóaz (Rut 2:10).

David “adoró” a Jonatán (1 Sam. 20:41).

Abigail “adoró” a David (1 Sam. 25:41).

La lista anterior es solo una pequeña muestra de todos los ejemplos que pueden sacarse de la Escritura. Si se cotejan las referencias en la mayoría de las Biblias se confirmará lo que ya hemos afirmado —que los traductores evadieron la palabra “adorar” cuando unos hombres están adorando a otros hombres, pero la usaron en referencia a adorar a Elohim. Estos pasajes son prueba más que suficientes de que “adorar” era parte de la cultura, y una manera de mostrar respeto o reverencia. A causa de la posición teológica de que solo Elohim debe ser adorado, los traductores han evadido la palabra española “adorar,” a pesar del hecho de que está claramente en el texto original. Nosotros afirmamos que no traducir lo que está claramente en el texto crea una falsa impresión en la comunidad cristiana está muy claro en el texto bíblico que los hombres “adoraban” a otros hombres.

Hay un sentido, por supuesto, en que se trata de una adoración muy especial (rendir homenaje, prestar fidelidad, amor reverente y devoción) que se le ha de dar solamente a Elohim, pero no hay una palabra única que represente esa adoración especial. Más bien, es una postura del corazón. Escrituralmente, esto ha de determinarse a partir del contexto. Aun palabras como proskuneo, que casi siempre se usan para Elohim, se emplean ocasionalmente para mostrar respeto a otros hombres (Hechos 10:25). Y la palabra “servir” en Mateo 4:10 es latreuo, que algunas veces se traduce adorar, con el sentido de adorar otras cosas al igual que al verdadero Elohim (Hechos 7:42 - KJV), “adoraban a la hueste del cielo” y Romanos 1:25, “servían a cosas creadas”). Así que, cuando el Mesías dijo: “A Yahweh tu Elohim adorarás y a él solo servirás,” estaba hablando de una adoración especial a Elohim que proviene del corazón, no de usar una palabra especial que esté reservada para la adoración de Elohim solamente.

Entender que en la Biblia tanto Elohim como los hombres son adorados nos fuerza a como lectores a mirar, no a la palabra específica para “adorar,” sino más bien al corazón del que realiza la adoración. Esto explica por qué Elohim rechaza la adoración de aquellos cuyo corazón no está realmente con Él. También explica por qué hay ocasiones en la Biblia cuando unos hombres rechazaron la adoración de otros hombres. En Hechos 10:26, Pedro le pide a Cornelio que se ponga de pie. En Revelación 19:10, un ángel le impide a Juan que no lo adore. En estos casos no es la adoración, per se, la que era incorrecta, o sería incorrecta en todas las demás ocasiones a través de la Biblia. En los susodichos relatos, el que estaba a punto de ser adorado vio que era inapropiado o se sintió incómodo en la situación. En realidad, el ejemplo de Juan en Revelación es otra prueba fuerte de que los hombres adoraban a otros aparte de Elohim. Si hubiera estado prohibido adorar a alguien aparte de Elohim, el gran apóstol Juan nunca habría tan siquiera intentado adorar a un ángel. El hecho de que lo hizo en realidad prueba el punto de que a otros aparte de Elohim se les adoraba en la cultura bíblica.

Está claro por qué unas personas se postraron y adoraron a Yahoshúa cuando caminaba por la tierra y realizaba milagros: la gente lo amaba y lo respetaba grandemente. Está también claro por qué debemos adorarlo como enviado ahora —él se ha ganado nuestro amor y nuestra más elevada reverencia. Él murió para liberarnos, y Elohim lo ha honrado por medio de sentarlo a su propia diestra por sobre todos los demás poderes y autoridades.
Broughton and Southgate, pp. 194 and 195
Dana, p. 21
Morgridge, pp. 46-52
Norton, pp. 447 and 448
Snedeker, pp. 389 and 390

martes, 5 de mayo de 2009

EL SALMO 110:1 PRUEBA QUE JESÚS NO ES YAHWEH




Yahweh dijo a mi amo: “Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos como banquillo para tus pies” (NVI)

Los comentaristas trinitarios frecuentemente argumentan que “mi amo” en este verso es la palabra hebrea Adonai, otro nombre de Elohim, y que es por lo tanto prueba de la divinidad del Mesías. Pero no solamente ese es un argumento inválido, sino que este verso en realidad es una de las más grandes pruebas de la completa humanidad del prometido Mesías. La palabra hebrea traducida “mi amo” es adoní”
[5] en los textos hebreos estándares. Esta palabra se usa siempre en las Escrituras para describir a amos y señores humanos, pero nunca a Elohim. Desdichadamente, la mayoría de las concordancias y léxicos hebreos dan sólo palabras raíces, no la palabra que ocurre en realidad en el texto hebreo. Esta es una razón por la que la investigación bíblica realizada por personas que usan sólo herramientas como la Concordancia de Strong a menudo será limitada.[6] Aunque esto usualmente no afecta la interpretación del texto, algunas veces hace una gran diferencia, como en el Salmo 110:1. La obra Focus on the Kingdom [Enfoque en el Reino] informa:

La Biblia en el Salmo 110:1 en realidad le da al Mesías el título que nunca describe a Elohim. La palabra adoní en sus 195 ocurrencias en el Antiguo Testamento significa un superior que es humano (u ocasionalmente angélico), creado y no Dios. Así que el Salmo 110:1 presenta la más clara evidencia de que el Mesías no es Dios, sino un hombre supremamente exaltado.[7]

La diferencia entre adón (la palabra raíz), adoní (“amo,” usada siempre para hombres o ángeles) y adonái (que se usa para Elohim y algunas veces escrita adonay) es crítica para el entendimiento del Salmo 110:1. El Léxico Hebreo de Brown, Driver y Briggs (BDB), considerado por muchos como el mejor disponible, hace la distinción entre estas palabras. Note cómo en ese léxico la palabra adoní se refiere a “amos” que no son Elohim, mientas que la otra palabra, adonai, se refiere a Elohim:[8]

(1) Con referencia a hombres: mi señor, mi amo: (adoni)
(a) amo: Ex. 21:5 (el Código de la Alianza) Gen. 24:12+, 44:5 (J, 20t.), 1 Sam. 30:13 y 15; 2 Reyes 5:3, 20 y 22; 6:15;
(b) esposo: Gen. 18:12 (J);
(c) profeta: 1 Reyes 18:7 y 13; 2 Reyes 2:19; 4:16 y 28; 6:5; 8:5;
(d) príncipe: Gen. 42:10 (E), Gen. 23:6,11 y 15 (P), Gen 43:20; 44:18+ ; 47:18, + (J, 12t.); Jueces. 4:18;
(e) rey: 1 Sam. 22:12+ (S&K 75t.);
(f) padre: Gen. 31:5 (E);
(g) Moisés: Ex. 32:22; Num. 11:28; 12:11; 32:26 y 27 (J); Num. 36:2 (2x) (P);
(h) sacerdote: 1 Sam. 1:15 y 26 (2x);
(i) ángel teofánico [un ángel que representa a Elohim]: Jos. 5:14; Jueces. 6:13;
(j) capitán: 2 Sam. 11:11;
(k) reconocimiento general de superioridad: Gen. 24:18; 32:5+; 33:8+; 44:7+ (J 13t.), Ruth 2:13; 1 Sam. 25:24+ (15t.).
(2) Con referencia a Elohim: [adonai]. Nótese que cuando la palabra se refiere a Elohim, es diferente a cuando se refiere a hombres. La vocal debajo de la “n” (la segunda letra desde la izquierda) ha cambiado.
[9]

En la definición anterior, adoní y adonái tienen la misma raíz, adón, que la palabra listada en las concordancias y la mayoría de los léxicos. Sin embargo, las palabras exactas que se usan son diferentes. Adoní, la palabra que se usa en el Salmo 110:1, nunca se usa para Elohim. Siempre se la usa para un superior humano o angélico. El hecho de que el texto hebreo usa la palabra adoní para el Mesías en el Salmo 110 es una prueba muy fuerte de él no es Elohim. Si el Mesías fuera Elohim, entonces se habría usado la palabra adonái. Esta distinción entre adoní (un amo) y adonái (el Soberano, Elohim) se mantiene aun cuando Elohim se muestra en forma humana. En Génesis 18:3, Abraham se dirige a Elohim que estaba “disfrazado” como un humano, pero el texto usa adonái.

Los eruditos reconocen que hay una distinción entre las palabras adoní y adonái, y que estas distinciones son importantes. La International Standard Bible Encyclopedia [Enciclopedia Bíblica Estándar Internacional] anota:

La forma ADONÍ (“mi señor”), un título real (1 Sam. 29:8), debe distinguirse cuidadosamente del titulo divino ADONÁI (“mi Señor”) que se usa para Yahweh.[10]
Hay usos de adonái que se refieren a ángeles o a hombres, dándoles un estatus elevado, pero que no indica que el hablante creía que ellos fueran Elohim. Esto está en armonía con el idioma en general. Los estudios de palabras como Elohim muestran que también se usa ocasionalmente para humanos que tienen un estatus elevado. Ejemplos de adonai con referencia a humanos incluyen Génesis 19:18 y 24:9, 39:2. En contraste con adonai que se usa ocasionalmente para Elohim, no hay ningún momento en que adoni se use para Elohim. A los hombres se les eleva, pero a Elohim nunca se le rebaja.

Los siguientes 148 versículos contienen 166 usos de la palabra (adoní)[11] y cada uno de ellos se refiere o a un señor o a un ángel. Ninguno de ellos se refiere a Elohim: Gen. 23:6, 11,15; 24:12(2x), 14, 18, 27(3x), 35, 36, 37, 39, 42, 44, 48(2x), 49, 65; 31:35; 33:8, 13, 14(2x), 15; 39:8; 42:10; 43:20; 44:5, 7, 18(2x), 19, 20, 22, 24; 47:18(2x), 25; Exod. 21:5; 32:22; Num. 11:28; 12:11; 32:25, 27; 36:2; Jos. 5:14; 10:1, 3; Juec. 1:5, 6, 7; 4:18; 6:13; Rut 2:13; 1 Sam. 1:15, 26(2x); 22:12; 24:8; 25:24, 25(2x), 26(2x), 27, 28, 29, 31, 41; 26:17, 18,19; 29:8; 30:13, 15; 2 Sam. 1:10; 3:21; 9:11; 11:11; 13:32, 33; 14:9, 12, 15, 17(2x), 18,19(2x), 22; 15:15, 21(2x); 16:4, 9; 18:31, 32; 19:19(2x), 20, 26, 27, 30, 35, 37; 24:3, 21, 22; 1 Reyes 1:13, 17, 18, 20(2x), 21,24, 27(2x), 31, 36, 37(2x); 2:38; 3:17, 26; 18:7, 10; 20:4; 2 Reyes 2:19; 4:16, 28; 5:3, 18, 20, 22; 6:5, 12, 15, 26; 8:5, 12; 10:9; 18:23, 24, 27; 1 Cron. 21:3(2x), 23; 2 Cron. 2:14, 15; Isa. 36:8, 9, 12; Jer. 37:20; 38:9; Dan. 1:10; 10:16, 17(2x), 19; 12:8; Zac. 1:9; 4:4, 5, 13; 6:4.

Los siguientes 24 usos pueden hallarse bajo [l’adoní], “a mi amo.” Mientras nosotros en castellano separamos la preposición del sustantivo o del verbo que le sigue, en hebreo la preposición va adjunta directamente a la palabra. Gen. 24:3,54,56; 32:5,6,19; 44:9,16,33; 1 Sam. 24:7; 25:27,28,30,31; 2 Sam. 4:8; 19:29; 1 Reyes. 1:2; 18:13; 20:9; 1 Cron. 21:3; Sal. 110:1. Todos estos se refieren a señores humanos, no a Elohim.

Las siguientes 6 referencias pueden hallarse bajo [v’adoní]: Gen. 18:12; Num. 36:2; 2 Sam. 11:11; 14:20; 19:28; 24:3.

La siguiente referencia puede hallarse bajo [m’adoní]: Gen. 47:18.

Los estudiantes de hebreo saben que el texto original fue escrito sin vocales, es decir, sin los puntos, rayitas y marcas que son ahora las vocales escritas. Así algunos eruditos pueden señalar que como los puntos vocales del texto hebreo fueron añadidos más tarde, los rabinos pueden haberse equivocado. Debemos señalar que, sin embargo, las dos palabras hebrea, adonai y adoni, aun cuando se escriben iguales en textos sin vocales suenan diferentes cuando se pronuncian. Esto no es insólito en un idioma. El ingles “read” [en pasado] y “read” [en presente] se deletrean iguales, pero una puede pronunciarse “red,” como en “I read the book yesterday,” mientras que la otra se pronuncia “rid,” como en “Please read the book to me.” La manera correcta de colocar las vocales en el texto hebreo se ha preservado en la tradición oral por los judíos. Así cuando el texto fue finalmente puesto por escrito con vocales, fue escrito como siempre se había pronunciado.

Una evidencia adicional de que los judíos siempre pensaron que la palabra adoní en el Salmo 110:1 se refiere a un Mesías humano y no a Elohim venido a la tierra se da en el texto griego, tanto en la Septuaginta como en citas en el llamado “Nuevo Testamento”. Es importante recordar que la Septuaginta, la traducción griega del “Antiguo Testamento” hebreo, se hizo alrededor del año 250 A.E.C, mucho antes de que comenzaran los debates trinitarios. Sin embargo la traducción Septuaginta claramente apoya que el Salmo 110:1 se refiere a un amo humano, no a Elohim. Ésta traduce adoní como ho kurios mou.

Los traductores de los LXX [la Septuaginta] en el 3er siglo A.E.C. atestiguan una cuidadosa distinción entre las formas de adón usado para referencia divina y humana por medio de traducir adoní como ho kurios mou, “mi señor.”[12]
Cuando el Salmo 110:1 se cita en el “Nuevo Testamento” se preserva la misma verdad sobre el señorío humano del Mesías:

El Nuevo Testamento griego, cuando cita el Salmo 110:1, traduce l’adoní como “a mi señor” (to kurio mou). Pero traduce adonai ([Salmo 110] v. 5 y muy a menudo en otras partes) como “el Señor” (kurios). Esto prueba que la diferencia entre adonai y adoní fue reconocida y reportada en el griego mucho antes de que los puntos vocálicos masoréticos fijaran la tradición oral antigua por escrito.[13]
Es interesante que los eruditos a menudo no hayan prestado atención al texto del Salmo 110 o a lugares donde se cita en el “Nuevo Testamento”, y han afirmado que éste muestra que el Mesías tiene que haber sido Elohim. El bien conocido Diccionario Bíblico de Smith contiene un artículo sobre “Hijos de Elohim,” escrito por Ezra Abbot. Dice él:

Por consiguiente encontramos que, después de la ascensión, los Apóstoles laboraron para llevar a los judíos a reconocer que Yahoshúa era no sólo el Mesías, sino que era también una Persona Divina, y hasta el Señor Jehová. Así, por ejemplo, San. Pedro…[Abbot procede a decir cómo Pedro dijo que Elohim ha hecho a Yahoshúa “tanto Señor como Mesías.”][14]

Nosotros creemos que la conclusión de Abbot es defectuosa porque no prestó atención a las palabras exactas del texto hebreo. Aun eruditos que contribuyeron al Diccionario de Smith aparentemente no concuerdan, porque hay una nota marginal después de la cita anterior que la corrige. La nota marginal afirma:

Al adjudicarle a San Pedro la notable proposición de que de que “Dios ha hecho a Jesús JEHOVÁ,” el escritor del artículo parece haber pasado por alto el hecho de que kurion (“Señor”) en Hechos 2:36 se refiere a to kurio mou (“mi Señor”) en el verso 34, citado del Salmo 110:1, donde el hebreo correspondiente no es Jehová sino adón, la palabra común para “señor” o “amo.” El significado de lo que dijo San Pedro aquí puede ilustrarse por su lenguaje en otras partes; véase hechos 5:31 [donde Pedro llama a Jesús “príncipe,” etc.].[15]

La nota marginal es muy correcta, porque la palabra en el Salmo 110 es la palabra para un “señor” o “amo” y no para Elohim. Así el Salmo 110:1 nos proporciona clara evidencia de que el esperado Mesías de Elohim no iba a ser Elohim mismo, sino un ser creado. Los judíos que estaban escuchando a Pedro en aquel Día de Pentecostés podían ver claramente la correlación en la enseñanza de Pedro de que Yahoshúa era un “hombre aprobado por Elohim” (v. 22 - RV), y un ser creado, el “mi amo” del Salmo 110:1 el cual Pedro cita justamente poco después (v. 34). El uso de adoni en el primer versículo de Salmo 110:1 deja muy en claro que los judíos no estaban esperando que su Mesías fuera Elohim, sino que estaban esperando un “amo” humano.”

[5] Adonai se pronuncia con acento en la a. Adoni se pronuncia con acento en la i.”
[6] Las personas que quieran estudiar esto por sí mismas necesitarán poder trabajar con el texto hebreo mismo y no sólo con las palabras raíces. Una Buena fuente para este estudio es el programa de la Biblia para computadora, Bibleworks 5.0 vendido por CES.
[7] (Anthony Buzzard, ed., Focus on the Kingdom, Atlanta Bible College, Morrow, GA, March 2000), p. 3, el énfasis es suyo. Nosotros encontramos 198 usos de adoni, pero en una conversación personal con el Sr.. Buzzard él afirmó que su número de 195 pudiera quedar por lo bajo porque no fue el resultado de un estudio exigente.
[8] El hebreo se lee de derecha a izquierda, así que la primera letra de la palabra luce como una X glorificada.
[9] Francis Brown, S. R. Driver y Charles Briggs, The Brown-Driver-Briggs Hebrew and English Lexicon (Hendrickson Publishers, Peabody, MA, reprint 1996), p. 11 (Adon, “Lord”). Hemos cambiado la puntuación y las abreviaciones de referencias para hacerla consistente con las abreviaciones que empleamos para facilitar la lectura. Las letras en paréntesis marcan la creencia de ellos en cuanto al escritor exacto o redactor de esa porción de la Escritura, algo con lo cual no concordamos teológicamente.
[10] Geoffrey Bromiley, The International Standard Bible Encyclopedia (Eerdmans, Grand Rapids, MI, 1979), “Lord.”
[11] WTT o BHS Hebrew Old Testament, editado por K. Elliger y W. Rudoph de Deutsche Bibelgesellschoft, Stuttgart, cuarta edición corregida, copyright © 1966, 1977, 1983, 1990 Por la Sociedad Bíblica Alemana.
[12] Anthony Buzzard y Charles Hunting, The Trinity, Mesíasianity’s Self-inflicted Wound (Atlanta Bible College and Restoration Fellowship, Morrow, GA, 1994), p. 28.
[13] Anthony Buzzard, Focus on the Kingdom, “Who is Jesus? God or Unique Man? (Atlanta Bible College, Morrow, GA, 1998), p. 8.
[14] H. B. Hackett, Dr. William Smith’s Dictionary of the Bible, “Son of God” (Baker Book House, Grand Rapids, MI, reprint 1981), vol. 4, p. 3090.
[15] Ibid. Vol. 4, p. 3090.

GÉNESIS 1:26 Y EL PLURAL DE MAJESTAD



”Dijo Elohim: “Hagamos al hombre, conforme a nuestra semejanza.” (RV)

1. Elohim y Adonim, palabras hebreas que se han traducido como “Dios”, ocurren en la forma plural. Si esto significa literalmente una pluralidad de personas, debería traducirse “Dioses.” Pero los hebreos, siendo verdaderamente monoteístas y estando completamente familiarizados con las expresiones idiomáticas de su propia lengua, nunca han entendido que el empleo del plural indique una pluralidad de personas dentro de Elohim único. Este uso del plural es para amplificación, y se llama un “plural de majestad” o un “plural de énfasis,” y se emplea para intensificación (véase la nota sobre Génesis 1:1). Muchos eruditos hebreos identifican este uso de “nosotros” como el uso del plural de majestad o el plural de énfasis, y nosotros creemos eso también.

2. El plural de majestad queda claramente atestiguado en forma escrita por parte de la realeza a través de los siglos. Hyndman escribe:

La verdadera explicación de este versículo ha de hallarse en la práctica que ha prevalecido en todas las naciones con las que estamos relacionados, de personas que hablan de sí mismas en número plural. “En nuestro lugar,” “Es nuestro placer,” son expresiones comunes de los reyes en sus proclamas (p. 54).

Morgridge añade:

Es común en todos los idiomas con los que estamos relacionados, y parece que siempre ha sido así, que un individuo, especialmente si es una persona de gran dignidad y poder, al hablar de sí misma solamente, diga nosotros, nuestro, en lugar de Yo, mío. Así, el rey de Francia dice: “Nosotros, Charles el décimo.” El rey de España dice: “Nosotros, Fernando el séptimo.” El Emperador de Rusia dice: “Nosotros, Alexander,” o “Nosotros, Nicolás” (p. 93).

El plural de majestad puede verse en Ezra (Esdras) 4:18. En Ezra 4:11, los hombres del Trans-Éufrates escribieron: “Al Rey Artajerjes, de tus siervos.” El libro de Ezra continúa, “El rey envió esta respuesta: Saludos. La carta que ustedes nos enviaron a nosotros ha sido leída y traducida …” Así, aunque las personas le escribieron al rey mismo, el rey usó la palabra “nosotros.” Es común en tales correspondencias que se use el plural cuando alguien habla de sus intenciones, y el uso del más literal singular se emplea cuando la persona actúa. Morgridge añade un mayor discernimiento cuando dice:

Es bien conocido que Mohammed fue un determinado opositor de la doctrina de la Trinidad: sin embargo a menudo representa al Todopoderoso como diciendo nosotros, nuestro, cuando habla de sí mismo solo. Esto muestra que, en su opinión, el uso de tales términos no era indicativo de una pluralidad de personas. Si nadie infiere, por su uso frecuente en el Korán, que Mohamed fue un trinitario, ciertamente su ocurrencia en unos pocos lugares en la Biblia no debería constituir prueba de la doctrina de la Trinidad (p. 94).

3. Algunos eruditos creen que la razón para el “nosotros” en Génesis 1:26 es que Elohim puede haber estado hablándoles a los ángeles cuando creó al hombre en el principio. Aunque eso es posible, por cuanto hay muchos pasajes bíblicos que claramente le atribuyen la creación del hombre a Elohim solo, creemos que el plural de énfasis es la explicación preferida.

4. El nombre de Elohim no es la única palabra que se pluraliza para énfasis (aunque cuando el plural no parece ser buena gramática, los traductores generalmente ignoran el plural hebreo y lo traducen como un singular, así que puede ser difícil de detectar en la mayoría de las versiones españolas).

Después que Caín asesinó a Abel, Elohim le dijo a Caín, “la voz de las sangres de tu hermano clama a mí desde el suelo” (Gen. 4:10). El plural aquí enfatiza el horror del acto. En Génesis 19:11, los hombres de Sodoma que querían lastimar a Lot fueron azotados con “ceguera.” El hebreo está en plural, “cegueras,” y eso indica que la ceguera fue total para que Lot fuera protegido. Levítico le dice a la gente que no coma del fruto de un árbol por tres años, y en el cuarto año el fruto es “una ofrenda de alabanza a YHWH” (Lev. 19:24). La palabra hebrea para “alabanza” está en plural, enfatizando que habría de haber una gran alabanza. El Salmo 45:15 habla de personas que son traídas a la presencia del Mesías. Dice: “Son llevados con gozo y alegría.” El hebreo en realidad dice: “alegrías,” recalcando la gran alegría de la ocasión. En Ezekiel 25, Elohim está hablando de lo que le ha sucedido a Israel y de lo que él va a hacer acerca de ello. Concerniente a los filisteos, Él dice: “los filisteos actuaron en venganza… Yo acarrearé gran venganza sobre ellos” (Ezek 25:15 y 17). En el texto hebreo, la segunda venganza, la venganza de Elohim, está en plural, indicando la completa venganza que YHWH infligirá. Aunque existen muchos más ejemplos en el texto hebreo, éstos demuestran que no es poco común usar el plural para recalcar algo en las Escrituras.

Buzzard, p. 13
Farley, pp. 25-27
Hyndman, pp. 53 and 54
Morgridge, pp. 92-96
Snedeker, pp. 363-366

lunes, 4 de mayo de 2009

MENSAJE DE APOLOGISTA PARA ESTE MES DE MAYO




Estimados correligionarios y detractores por igual:

Me siento muy contento de la tremenda acogida que viene teniendo mi blog Apologista Unitario Sociniano, y por los numerosos e-mails que vengo recibiendo a diario de gente ansiosa de conocer más sobre el verdadero evangelio que es el Reino de Dios. Claro que también recibo e-mails de personas que me lanzan “piropos” de mal gusto, como si fuera un verdadero enemigo de Cristo o un vil apóstata endemoniado. Realmente yo no puedo y no debo congraciarme con todas las personas que se consideran cristianas, sino sólo con el Señor Jesucristo, quien encargó a sus seguidores fieles a predicar a todo el mundo habitado su único evangelio que es el reino de Dios. Recuerden lo que Pablo les dijo a los Gálatas: “Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema. Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo. Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre” (Gál. 1:8-11).

Sin embargo, es muy triste que millones de llamados cristianos estén aceptando “man made gospels” como si fueran del cielo, cuando en realidad son inventos truculentos y encandiladores del demonio que conducen a la perdición total. El diablo sabe muy bien que el evangelio original, que es el reino milenario de Cristo, y su muerte, sepultura y resurrección al tercer día, puede salvar a todos los potenciales creyentes si lo abrigan por fe (Romanos 1:16). Por esto Pablo advirtió a sus correligionarios a que se mantuvieran alertas frente a los mensajes o evangelios distintos que nada tienen en común con las Buenas nuevas de Cristo. Es para este fin que este blog existe, para mantenerlos alertas denunciado a los falsos maestros que vienen arrebatando ovejas del Señor para conducirlas con engaños (o falsos evangelios) al matadero.

Es increíble que aún persistan muchos llamados cristianos que no le den importancia al evangelio del reino, al seguir creyendo insistentemente en éste es simplemente la Buena Nueva del perdón de nuestros pecados, o la promesa de ir al cielo por la eternidad, o también la prosperidad material para todos los fieles hoy, o bien el evangelio social del catolicismo,… ¡pero no el evangelio del reino!

Algunos aún creen que el evangelio del reino es un mensaje de los “Testigos de Jehová”, cuando en realidad el reino de Dios es una esperanza creída desde los primeros cristianos y por los Judíos antes que ellos. El mensaje del reino no es propiedad de ninguna denominación religiosa, ya sean éstos Testigos de Jehová, cristadelfianos, iglesia de Dios Unida, iglesia de Filadelfia, o la iglesia de Dios del Séptimo día. Es definitivamente de propiedad divina, de Dios, quien se lo encargó a su Hijo Jesucristo para que lo predicase a su pueblo (Lucas 4:43) y luego al mundo entero (Mt.24:14).

Creo que mientras la iglesia postergue la predicación del reino a los pueblos, ella estará igualmente postergando la venida de Cristo al mundo, pues el Señor mismo dijo que antes de que viniera el fin (es decir, su venida en gloria), su evangelio sería proclamado como testimonio a todas las naciones.

Me alegra pues muchísimo de que este blog esté contribuyendo a “acelerar” la venida del Señor, dando a conocer a más personas el evangelio del reino tal como Jesús lo mandó. Cada vez que alguien lee alguno de nuestros artículos del reino, hacemos posible que el Señor esté más listo para volver a nuestra tierra decadente y moribunda para restaurar todas las cosas. No es oyendo lo que predican Carlos Cash Luna, Benny Hinn, Kenneth Copeland, Cindy Jacobs, Morris Cerullo, Pat Robertson, y a muchos otros falsos evangelistas famosos como lograremos ver a Jesucristo venir en nuestro “life-time”, sino escuchando, buscando y pidiendo el reino de Dios todos los días (Mateo 6:10,33).

Nuevamente les agradezco a todos ustedes por su preferencia al entrar por primera vez, o regularmente, a este singular blog el cual ha tenido el mes pasado un aumento de un 25% en visitas, un significativo aumento considerando que éste es un blog donde los unitarios somos aún una minoría… ¡los “apéstatas” de este mundo!

Así que a predicar el evangelio del reino para que nuestro Señor venga mucho más pronto de lo que pensamos.

Vuestro Servidor,

Ingº Mario A. Olcese (Apologista)




EL PROMETIDO REINO DE CRISTO



Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

« Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar» (Hab. 2:14)

¿Será posible qué la morada definitiva para los Hijos de Dios sea en el futuro en el cielo? ¿Reinarán los buenos cristianos después del fin de las eras en ese lugar glorioso? En verdad, la Biblia no revela tal cosa. El libro de Apocalipsis nos enseña incuestionablemente que el reinado de Cristo se establecerá en la tierra y no en el tercer cielo en que habita Dios con sus esplendorosas y hermosas huestes celestiales (2 Co.12:2).

Apocalipsis revela que Cristo gobernará los reinos del mundo:

«El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos» (Ap.11:15).

Los reinos del mundo vendrán a ser de Cristo, aunque el griego original dice «el reino», y no «los reinos». Esta singularidad indica la soberanía de Cristo en un solo gobierno, universal, único, un reino como unidad. Esto será cuando la tierra sea restituida por causa del pecado que la corrompió en un principio (Gn. 3:17; Mt. 19:28). Cristo promete en las Escrituras al fiel vencedor «darle autoridad sobre las naciones juntamente con él», y esta función tendrá lugar específicamente hasta que Cristo retorne al mundo, visible ante los hombres, en gloria y en poder (Mr.13:26-27, 34-36; Ap.1:7; 2:26-27). Bien dijo Cristo que «los mansos recibirán la tierra por heredad». Esta promesa se encuentra en el Nuevo Testamento en Mt.5:5. La mencionada «heredad», no incluye en ningún momento el cielo de Dios, conocido también en el Antiguo Testamento como «La Eternidad» (Is. 57:15).

Daniel escribe que «el reino, el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo» (Dn. 7:27). Esta es una prueba bíblica más que sostiene que el reinado teocrático del Hijo de Dios será en la tierra, en el mundo venidero según He. 2:5. Es importante comentar, por otra parte, que la «imagen» multi metálica que el rey Nabucodonosor ve en la visión escatológica, y que representa a las distintas y más importantes naciones del mundo que han surgido durante el transcurso de la historia de la humanidad, es «desmenuzada» por «una piedra no cortada con mano humana». Esta alegoría tiene como significado la obra y el juicio de Dios por medio de persona de Cristo en su segunda venida, «juicio» que habrá de manifestarse con la destrucción de la última potencia gentil, trayendo como consecuencia la instalación de su gobierno mundial de orden célico (El Reino de Dios).

El reinado mundial de Cristo o «dominio majestuoso milenario» es apreciado en el libro de Daniel como «la piedra que es hecha un gran monte (en la Biblia, los «montes» representan, además de su significado literal, «reinos» o «reyes», véase Ap. 17:9-10) y que llena toda la tierra» (véase Dn. 2:34-35). Lea los textos, amable lector.
La Biblia no explica ni detalla que el tercer cielo de Jehová sea un organismo compuesto de naciones y pueblos. El mundo en el que respiramos y nos movemos hogaño, está dividido en un gran número de naciones, pueblos y etnias, según los lineamientos geopolíticos hasta ahora decretados, «separados cada uno por fronteras y acuerdos impuestos por los que gobiernan en la tierra». En Ap. 2:27 Cristo menciona que las naciones serán regidas por él mismo «con vara de hierro». «Con vara de hierro», es una referencia al gobierno teocrático futuro del Mesías, que será justo y equitativo, y no abusivo, egoísta ni malévolo como los gobiernos actuales. Antes del reinado milenario del Señor y de la restitución del mundo (Mt. 19:28), las naciones rebeldes del planeta que se levantarán contra Dios y su Mesías «serán quebradas como vaso de Alfarero» (Ap. 2:27). Esta profecía aparece anticipadamente en el Sal. 2:9. El Salmo 2 es uno mesiánico en toda su esencia como sentido; su referencia es sin duda terrenal. Vea querido lector como Dios prometa a su Ungido (Cristo) entregarle «como herencia las naciones y los confines de la tierra» (Sal. 2:8). Cuando Cristo “depure” las naciones de la escoria del pecado y de toda iniquidad, entonces, ya sentado en su trono de gloria, reinará con sus escogidos el mundo por mil años literales (Mt. 25:31-34; Ap. 20:4, 6).

Está profetizado desde el Antiguo Testamento que la tierra será el lugar para el establecimiento del reinado glorioso de Jesucristo. Esto se efectuará a cabo hasta que el último estado político del mundo sea destruido, precisamente, en el conflicto del Armagedón:

«Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre, de la manera que viste que del monte fue cortada una piedra, no con mano, la cual desmenuzó el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro. El gran Dios ha mostrado al rey lo que ha de acontecer en lo por venir; y el sueño es verdadero, y fiel su interpretación» (Dn.2:44-45).

«Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos a manera de ranas; pues son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso. He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza. Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón» (Ap. 16:13-16).

«Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército. Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre. Y los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos» (Ap. 19:19-21).

Las profecías vetero testamentarias vaticinan una época de paz gloriosa dentro del gobierno terrenal del Mesías-Rey (véase Is. 11:1-16; Is. cap. 35). El reinado milenial terrenal de Cristo (cap 20 de Ap.), es el tiempo en que Dios cumplirá las promesas hechas a Abraham y a los patriarcas Isaac, Jacob y David, dentro del margen de la historia de los pueblos y naciones del mundo (Zac.14:16). Dios promete a Abraham, «padre de multitudes», una «tierra», una «simiente» y un «reino». Este reino empezará sino antes de la inauguración del reino davídico. Dios aseguró al rey David bajo promesa, que un descendiente suyo ocuparía el trono en el futuro, que jamás faltaría un hijo suyo para que lo heredase (2 S. 7:12-16). El ángel Gabriel anuncia a la virgen María que ella habrá de ser la madre del heredero humano al trono davídico: Jesús, el Cristo de Dios (Lc. 30-33).

El nuevo pacto establecido por el Señor Jesucristo antes de su muerte en la cruz (Mt. 26:26-29), es de grande importancia porque se centra en el perdón y la remisión de los pecados por medio de su sangre. Este pacto no solo abarca a los gentiles que han creído en él y que son «partícipes como coherederos de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio (Jn. 3:16; 3:36; Ef. 3:6), sino también a la nación de Israel, según lo estipulado en el capítulo 31 del libro de Jeremías (véase la relación que hay entre Jeremías 31:31-33 y Hebreos 10:14-18). Así, qué, tanto la Iglesia de Cristo, la «simiente espiritual» del patriarca Abraham, como el remanente israelita que habrá puesto su confianza en el Hijo de Dios (Ro.11:5), que lo reconocerá como el Mesías prometido en Antiguo Testamento (Is. 9: 6-7), experimentarán juntos, ya transformados y como Pueblo Único (Ef. 2:14), las bendiciones de este pacto que se cristalizarán en la maravillosa y futura era milenaria (Is. 11, 35, 60-65; Ap. 20: 4, 6).
Israel: pueblo escogido de Dios.

«Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín. No ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció» (Ro. 11:1-2).

Para los antisemitas ignorantes que han creído que Dios se ha olvidado de su Pueblo escogido Israel (por favor Sr. Tito Martínez: es hora de ser más humilde y empezar por el “sótano”; jamás es tarde, mientras se pueda, estudiar con seriedad los fundamentos de la verdadera teología. Para este buen “empezar”, le recomiendo Sr. Martínez que lea una y otra vez Ro. 11:1-2, textos que están al pie de estos párrafos, sin dejar de ver con honesta conciencia Ro. 11: 11-29, por favor), podrán quitarse esta errada y absurda creencia si escudriñan adecuadamente su futura restauración nacional en los versos que aparecen abajo. Dicha restauración traerá consigo el cumplimiento de las bendiciones establecidas por Dios para Israel en el reino milenario.

Así de fácil, hermanos y amigos queridos, sin olvidar de mencionar, que nosotros, los gentiles, no somos la excepción.

Ez. 11:18-21; 20:33-38; 34:11-16; 39:25-29. Os. 1:10-11. Jl. 3:17-21. Am. 9:11-15. Mi. 4: 4-7. Zac. 8:4-8.

Dios les bendiga siempre.

www.apologista.wordpress.com

www.apologista.blogdiario.com

EL CIELO O EL REINO DE DIOS—¿CUÁL?



“Desde entonces Jesús comenzó a predicar, “arrepentíos, porque el reino de los cielos está cerca” (Mateo 4:17).


“Después de que Juan fue puesto en prisión, Jesús entró en Galilea, proclamando las buenas noticias de Dios. “Ha llegado la hora,” dijo él. “El reino de Dios está cerca. ¡Arrepiéntase y crean las buenas noticias! (Marcos 1:14,15 – NIV).

Reino de Dios y Reino de los cielos

Hay una considerable confusión hoy concerniente a la diferencia entre el cielo y el Reino de Dios. También, algunos sostienen que el Reino de los cielos y el Reino de Dios son dos reinos diferentes.

La idea prevaleciente de que el lugar llamado “cielo” es la meta de la salvación no es sólo antibíblica sino que tiene una influencia negativa en el crecimiento del cristiano.
Antes de que procedamos más allá me gustaría aclarar de una vez por todas la idea errada de que el Reino de los Cielos y el Reino de Dios son dos reinos diferentes. Al meditar en los dos pasajes de arriba podemos ver cuán improbable sería que Jesús predicara “arrepentíos, porque el reino de los cielos está cerca,” y al mismo tiempo predicarles a esas mismas personas “El reino de Dios está cerca. Arrepentíos y creed en las buenas noticias”, como si fueran dos reinos diferentes.

Presiono este punto porque una vez que nos convenzamos de que Jesús usó las expresiones “reino de los cielos” y “reino de Dios” como locuciones equivalentes, el estudio se nos hará más sencillo.

Déjeme dar dos pasajes más:

“Les digo a ustedes que muchos vendrán del este y el oeste, y tomarán sus lugares en la fiesta con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos”. (Mateo 8:11 – NVI)

“Allí será el lloro, y el rechinar de dientes, cuando ustedes ven a Abraham, Isaac y Jacob y todos los profetas en el reino de Dios, pero ustedes serán arrojados. Gentes vendrán de este y oeste y norte, y sur, y tomarán sus lugares en la fiesta en el reino de Dios” (Lucas 13:28,29 – NVI)

¿Una fiesta para el Reino de los Cielos y otra fiesta para el Reino de Dios? ¡Creo que no!

También ustedes pueden advertir que Mateo se refiere a la parábola del sembrador como una parábola de los secretos del Reino de los Cielos, mientras Lucas se refiere a la misma parábola como una parábola de los secretos del Reino de Dios.

Entendamos que el cielo es un lugar. El Reino de Dios, o de los Cielos, es el gobierno de Dios a través de Jesucristo.

El cielo no es nuestro destino final

El cielo nunca está dentro de nosotros, excepto en un sentido poético. El Reino de Dios, mientras tiene una característica exterior, está primero y sobre todo en nosotros como nuestro anhelo ardiente. Es Cristo y su reino en nosotros.

Podemos instantáneamente ver que el cielo es un lugar mientras el Reino de Dios tiene que ver con un cambio en nuestra sociedad a través de un gobierno divino.
Jesús nos dijo que nosotros, ni podríamos ver, ni podríamos entrar, en el Reino de Dios sin renacer. Jesús nunca nos dijo que nosotros, ni podríamos ver, ni podríamos entrar al cielo, sin renacer.

Moisés y Elías estaban en el cielo, aparentemente, cuando hablaban con el Señor Jesús en el Monte de Trasfiguración. Pero sabemos que no renacieron en aquel entonces porque ningún individuo renació en Jesucristo hasta que Cristo resucitase de entre los muertos. El Señor Jesús es el primogénito de la nueva creación, el Reino de Dios.

Se Predica hoy que debemos renacer para entrar en el cielo. Esto es antibíblico, engañoso, y tiene, como mencioné previamente, un efecto negativo en nuestro crecimiento cristiano.

Cuando predicamos que las personas deben renacer para entrar en el cielo, predicamos un error – un error destructivo en lo que a eso se refiere. Lo explicaré en un momento. Primero quiero que usted vea que el Reino de Dios y el lugar llamado cielo no es del todo lo mismo.

El Señor Jesús dijo muchas parábolas. Las parábolas del Señor tienen que ver con el Reino de Dios. Ninguna parábola tiene que ver con el cielo como un lugar o paradero final del creyente.

Los Apóstoles no predicaron acerca de ir al cielo. Ellos predicaron acerca del Reino de Dios, acerca de la importancia de heredar el Reino de Dios. No predicaron acerca de la importancia de ir al cielo. Y tampoco predicaron que nosotros entramos en el Reino de Dios para ir al cielo. Esta idea no es bíblica.

Los pecadores no entran en el Reino

Fíjese cuidadosamente:

Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. (Gálatas 5:19-21 – NIV)
Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. (Efesios 5:5 – NIV)

“No heredará el reino de Dios”. “no tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios”.
Ahora mire los dos pasajes de arriba cuidadosamente. ¿Ve usted cualquier cosa en ellos acerca de ir al cielo? Los dos pasajes no son versos esporádicos, son característicos de la predicación de Pablo. ¿Qué quiere decir heredar el Reino de Dios? ¿Lo Sabemos? ¿Cuál es el Reino de Dios? ¿Es ese el lugar llamado cielo?
P

ablo dice que el Reino de Dios es cuestión de justicia, paz, y gozo en el Espíritu Santo. El Reino no es un lugar sino es en primer término una condición de nuestro carácter. Es decir, ¡uno debe hacerse como niño para entrar en él!

El peligro de creer que el cielo es la promesa de Cristo

Cuando predicamos que nuestro destino es ir al cielo en lo que se refiere a un lugar, nuestra vida cristiana se convierte primordialmente en una de esperar. Cuando apoyamos la usual enseñanza cristiana de que aceptar a Cristo es un “boleto” que garantiza nuestra entrada en el cielo cuando morimos, tenemos una filosofía que obra en contra de nuestro crecimiento como un cristiano.

¿Por qué necesitamos crecer? ¿Necesitamos prepararnos para que podamos ser dignos del cielo o del reino? Si seguimos la enseñanza cristiana de que somos dignos por el merecimiento de Cristo, la conclusión lógica es que no hay nada de significado que nosotros en realidad tengamos que hacer para ir al cielo. Nos salvamos por una gracia soberana. Entonces bajaríamos la guardia pensando que nuestra salvación es segura, y que no necesitamos nada más sino esperar el día del rapto.

El concepto de que vamos al cielo sobre la base de los méritos de Cristo es destructivo del programa salvador de Dios, aunque suene muy bíblico y devoto.

Pensemos acerca del Reino de Dios por un momento. Veremos de inmediato la enorme diferencia entre el Evangelio del Reino de Dios y el evangelio de ir al cielo cuando morimos.

No decimos por esto que no hay un lugar llamado cielo, o que Dios, Cristo, los santos, y los santos ángeles no están allí. Ciertamente existe tal lugar. Este es lugar donde debemos colocar nuestros tesoros. Éste está donde está nuestra ciudadanía, pues nuestra ciudad/patria aún está allá. Pero el lugar llamado cielo no es nuestro destino. Nuestro destino es la nueva tierra de Justicia, la cual el Señor se dispone a renovar cuando él establezca su Reino aquí. ¡ Entonces la voluntad de Dios se hará en la tierra como se hace en el cielo! (Mat. 6.10).

El evangelio de ir al cielo enseña, como hemos dicho, que recibimos nuestro “boleto” por gracia, de modo que cuando morimos seremos admitidos al cielo sobre la base de los méritos de Cristo. Nada podrá evitarlo…lo tenemos ganado. No podemos perderlo, no hay nada más que hacer. Pero heredar el Reino de Dios es un asunto enteramente diferente.

Tan pronto como comencemos a darnos cuenta de la diferencia entre el cielo como un lugar supramundano, y el Reino de Dios como un cambio que comienza en nosotros y luego en toda la sociedad, muchos versos que antes parecían tener limitada aplicación para nosotros repentinamente tienen sentido.

Por ejemplo:

“Si el justo con dificultad se salva, ¿En dónde aparecerá el impío y el pecador? De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hacen el bien” (1 Ped. 4:18,19). ¿Por qué sería duro para el justo ser salvo si la meta es ir al cielo cuando morimos, y vamos hacia allá por la gracia soberana de Dios aparte de cualquier cambio en nuestra parte? Esto simplemente tiene poco sentido y nos debe decir que algo está seriamente mal con la enseñanza católica/protestante/pagana del cielo.

¿Y qué tiene que hacer el sufrimiento de acuerdo a la voluntad de Dios con entrar en el cielo, si entrar en el cielo es lo que se quiere decir salvarse? Hasta donde yo veo, estas preguntas son imposibles contestar, dada la enseñanza corriente. Pero si miramos la salvación como heredar el Reino de Dios, y si entramos en el Reino de Dios a través de sufrimientos y adversidades, y si el Reino de Dios requiere una transformación radical de lo que somos, entonces estas preguntas son contestadas fácilmente.

Note la relación entre sufrir y el Reino de Dios:

“Fortaleciendo a los discípulos y alentándolos a permanecer verdaderos para la fe. Es necesario experimentar muchas adversidades para entrar en el reino de Dios,” dijeron” (Hechos 14:22 – NIV).

“Esto es demostración del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis” (II Tes. 1:5).

¿Qué precisamente se quiere decir por entrar en el Reino de Dios, y por qué es necesario renacer para tal entrada?

El Reino de Dios en su sentido más puro es el Señor Jesucristo.

Ningún profeta antiguamente, no importa cuán grande haya sido, había renacido. No fue posible que alguien renazca hasta que Cristo apareció y fue crucificado por nuestros pecados, y finalmente resucitado de entre los muertos por la Gloria del Padre.

El nuevo Pacto es finalmente la entrada a Jesucristo y a su reino. El nuevo Pacto no es un cambio de nuestra mente acerca del significado de la vida, aunque tal cambio resulta del nuevo Pacto. El nuevo Pacto, es el Señor Jesucristo su expiación y nuestra entrada al reino milenario (salvación y vida eterna).

Estamos entrando de una edad de oscuridad moral sin paralelo en la historia del género humano. Ha habido muchas instancias en la historia cuando los gobernantes han sido corruptos y rodeados con tribunales corruptos. El gobierno de los Estados Unidos y otras potencias parecen estar encaminados en esta dirección con sus sospechosas prácticas. Las naciones más débiles también padecen de este mal de la corrupción, y las gentes sufren las injusticias.

Pero nunca antes ha habido tanto pecado de parte de las personas. Siempre antes los gobernantes y sus tribunales eran relativamente más justos. Pero las naciones enteras ahora son completamente corruptas. Pienso que las naciones del Oeste son merecedoras del más severo castigo divino, pues conociendo a Dios no le dan la gloria y honra que Él se merece.

Por la corrupción moral la atmósfera espiritual se obscurece y es opresiva. La única palabra, la única verdad que es inamovible, y a la cual podemos aferrarnos, es la Biblia. Y si no nos pegamos estrechamente a la Biblia vamos a tropezar y caer. No sobreviviremos espiritualmente por la abundancia de mal y oscuridad espiritual.

Nosotros los cristianos sostenemos ser fundamentalistas. Pero un fundamentalista es alguien que cree que la Biblia es la Palabra inspirada de Dios. Si enseñamos otra cosa no estamos enseñando la Biblia. Enseñamos nuestras tradiciones, como nuestro destino de ir al cielo para vivir en una mansión celestial rodeados de seres de luz. Esta creencia es una afrenta a Dios, quien siempre quiso que la tierra fuese la morada de sus criaturas humanas y no otro lugar. Sólo el diablo quiere destruir este propósito original de Dios con esperanzas que aniquilan el planeta y lo hacen cenizas. Pero un estudio cuidadoso del catorceavo capítulo del Evangelio de Juan revela que el segundo verso, que supuestamente menciona nuestros aposentos en la casa del Padre, realmente se refiere a vivir con Cristo en la tierra según el verso 3 (Para que donde “yo estoy”—en la tierra— vosotros también estéis”).

¿Por qué entonces es menester para nosotros ser transformados por el Señor?

Somos transformados en cierto sentido hoy para poder tener comunión con el Señor y para prepararnos desde ahora para poder participar de nuestro papel predestinado en el Reino de Dios, el reino que pronto debe alcanzar la tierra después de la transformación total de nuestro cuerpo mortal.

Cuánto tiempo más demoraremos antes de que cambiemos nuestras tradiciones por las palabras de las Escrituras? ¿Quién entre nosotros le importa lo suficiente, o tiene la suficiente integridad como para abandonar aquello que no es bíblico a favor de lo que es ciertamente bíblico?

No se supone que prediquemos el evangelio del Cielo, pues No existe el evangelio del cielo en las Escrituras. El “evangelio del cielo” es hallado en la religión musulmana, en otras religiones del este, y en aquellas de los indios americanos. Pero el Evangelio verdadero de Dios es el Evangelio del Reino, la Buena Nueva de que Dios no ha abandonado la tierra sino que regresará en poder y gloria para establecer la justicia y la rectitud entre las naciones del mundo. Esto es enseñado por ambos el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamentos.

Después de que renacemos, no debemos esperar que partamos a vivir a otro lugar. Por ejemplo, una vez que un bebé nace no se espera que vaya a vivir a otro lugar fuera de la tierra. El bebé comienza a crecer y a prepararse para poder vivir en esta misma tierra como un ciudadano ejemplar.

Después de que renacemos debemos comenzar a crecer. Si debemos crecer en Cristo debemos orar cada día, leer nuestra Biblia regularmente, volverle la espalda a la maldad que está en el mundo, y asociarnos con creyentes fervientes para edificarnos mutuamente en la fe y en las buenas obras.

Mi lista de blogs

Mi lista de blogs