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sábado, 25 de abril de 2009

¿ESTÁ USTED SEGURO DE QUE HA CREÍDO EN EL EVANGELIO DEL REINO ORIGINAL?


Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)



Un estudio concienzudo acerca de la predicación de Jesucristo y sus apóstoles referente a un nuevo orden mundial que Dios inaugurará en la nueva tierra.

La Predicación de Jesucristo y sus Apóstoles



En el libro del evangelista Marcos (1:1,14,15), y en el de Mateo (4:17) leemos que Jesús comenzó su ministerio en Galilea, predicando “El Evangelio del Reino”, y diciendo: “el tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado: arrepentios y creed en el evangelio.” Este evangelio del reino era el CENTRO de su mensaje y la razón de su venida. En Lucas 4:43 Jesús revela que le era necesario anunciar a otras ciudades el evangelio del reino de Dios, porque para esto fue enviado. Los cuatro evangelistas incluyen en sus escritos o evangelios, más de 60 ocasiones diferentes en las que Jesús se refirió al reino de Dios. Incluso en los Hechos de los Apóstoles, la frase “el Reino de Dios” aparece 6 veces. El apóstol Pablo se refiere 9 veces al reino de Dios. Por tanto, el reino de Dios merece una especial consideración y estudio bíblico profundo, pues es profusamente mentado en toda la Biblia, y en particular, en el Nuevo Testamento.

“El Reino de los Cielos”


El evangelista y apóstol Mateo, opta por hablar de: “El Reino de los Cielos”, cuando los otros tres evangelistas hablan de: “El Reino de Dios”. Solamente en 4 ocasiones Mateo usa la frase “El Reino de Dios” (6:33; 12:21,28,31,43), en tanto que la frase “el Reino de los Cielos” aparece 32 veces en su evangelio. Generalmente se explica la preferencia de Mateo por esta última frase para denotar el carácter CELESTIAL del reino, vale decir, que proviene de ARRIBA, como un DON DE DIOS y no como una creación meramente humana y perecible.

La lengua nativa de los judíos, en los tiempos de Cristo, era el arameo, un dialecto semítico muy cercano al Hebreo. Jesús habló este dialecto en toda su predicación y enseñanza doctrinal. Sus dichos, tal como están registrados en los evangelios, fueron vertidos del vernáculo al griego, que era el idioma literario de la época. El respeto que tenían los judíos hacia el nombre de Dios hacía que evitaran pronunciarlo. Temían incurrir en alguna frase que pudiera considerarse uso vano del nombre de Dios, y en consecuencia recurrían a substitutos: “Los cielos” era uno de los más empleados. Y es casi seguro que el mismo Señor lo haya usado también para evitar herir las susceptibilidades de sus paisanos. De este modo el evangelista se adapta a la peculiaridad de su público, y así hacer accesible el mensaje entre su propio pueblo.

El Significado de “Basileia”


En su expresión concreta, “basileia” quiere decir “domino”, “territorio”, “reino”, o “el pueblo sobre el cual gobierna el rey.” En su expresión abstracta denota “soberanía” y “poder real”. En términos concretos “baseileia” denota un nuevo orden, material y social, que será establecido mediante Cristo. Abstractamente podría denotar el reino de Cristo “en el corazón de los creyentes” mediante la vida, muerte y resurrección de su rey Jesucristo.

El Reino de Dios en el Antiguo Testamento


La expresión “el Reino de Dios” no aparece en el Antiguo Testamento aunque sí “El Reino de Jehová”, que es lo mismo, pues Jehová es Dios (ver 1 Crónicas 28:5). Y el salmista David habla de Jehová como un rey que tiene un trono y un reino (103:19). También en el Antiguo Testamento el significado del reino de Jehová se puede entender de dos maneras: Que Dios ya es un rey, y que reina sobre toda la tierra habitada y sus naciones que de alguna manera hacen su voluntad. Segundo: como un gobierno de Dios futuro en donde el mal será totalmente erradicado junto con los enemigos de Dios. Los profetas vislumbraron esa era maravillosa cuando Dios ejecute juicio en la tierra y por fin establezca la paz y la justicia eternas. El mundo, finalmente, será hermoso como en el paraíso edénico, antes de la caída de los primeros padres humanos. Para ese entonces, Israel vivirá en paz con sus vecinos, y las guerras y miserias en la tierra quedarán en el olvido. Jerusalén será el centro del reinado del Mesías, el representante legal de Dios, que educará a las naciones en el conocimiento de Jehová (Isaías 9:6,7; 11:1-12; 24.23; 65:17-25; Miqueas 4:1-5).

Los Judíos de la época de Jesús esperaban la venida del reino de Jehová (Dios). Muchos de los escritores apocalípticos esperaban que Dios estableciera su reino de manera espectacular con demostraciones de poder, trayendo la salvación a su pueblo y el castigo de sus enemigos. Los llamados CELOTES pensaban que el reino vendría más rápidamente si ellos lo precipitaban por acciones políticas violentas. Los FARISEOS, en cambio, creían que el reino vendría cuando el pueblo elegido de Dios obedeciera la ley de Dios fielmente. Todas estas expectativas prepararon la escena para la aparición de Juan el Bautista en el desierto proclamando que el Señor había llegado, y que “el reino de los cielos se había acercado” (Mateo 3:1-6).


La Historia de la Interpretación

La Iglesia Cristiana, a lo largo de su historia, ha interpretado el Reino de Dios de dos maneras: Una es la que tiene un carácter escatológico o futurista, y el otro que recalca su naturaleza presente o consumada. Por cierto que en la Iglesia primitiva el concepto futurista fue el que predominó. Los llamados “Padres Apostólicos” contemplaron el reino como un asunto FUTURO de dicha que se consumaría con la segunda venida de Cristo al mundo. Además, algunos de esos “padres” sostuvieron, incluso, que sería un dominio terrestre, aunque otros no se atrevieron a mencionar lugares concretos. El único que no aceptó la interpretación escatológica fue Orígenes. Él creyó que el reino tenía un significado espiritual o simbólico y no literal.

Agustín de Hipona escribió en su obra ‘De Civitate Dei’ (La Ciudad de Dios) que la Civitate terrena (La Ciudad del Mundo), la cual se compone de todas las fuerzas y personas malas, encuentra su expresión histórica en la iglesia. En realidad, al identificar Agustín el reino con la iglesia militante, lo que estaba diciendo es que el reino milenario de Dios había sido inaugurado con la primera venida de Cristo, hace dos milenios.


Los reformadores hicieron suyo el énfasis espiritual del reino de Agustín llevándolo al “corazón” del creyente. No obstante, los reformadores esperaban igualmente la manifestación visible de dicho reino con la segunda venida de Cristo al mundo.

En el llamado periodo moderno de la historia de la Iglesia, se han producido una serie variada de ideas que desarrollan las diversas líneas anteriormente mencionadas. Johannes Weiss y Albert Schweitzer hicieron frente a un fuerte liberalismo que intentó eliminar el elemento escatológico del reino predicado por Jesús, y el cual era su mero núcleo vital. Según Weiss y Schweitzer, el reino, para Jesús, era una realidad totalmente FUTURA, apocalíptica, que aparecería al final de la historia humana, mediante la acción poderosa y sobrenatural de Dios. Afirmaron que la idea de una presencia actual del reino era un invento de los autores de los evangelios y que no debía considerarse como auténtica enseñanza de Jesús. Su interpretación del reino es conocida como “escatología consistente” o “coherente”.


Para Harnack, el reino de Dios era el gobierno divino en “el corazón de los santos”. Para él, el reino es el poder que obra en el interior de la vida humana. Dobschütz, Muirhead, Wellhausen, y Sharman han insistido, del mismo modo, en sostener que la dimensión escatológica NO era esencial en la enseñanza de Jesús, o que francamente se trata de un agregado que sus primeros discípulos o la iglesia primitiva creyeron necesario hacer al mensaje. F.C.Grant también rechazó el factor futurista del reino, afirmando que éste debía entenderse solamente en términos de una “redención social”. A.B. Bruce y James Orr no toman en cuenta el factor futurista del reino, considerándolo más bien sólo simbólico, o “en el corazón de los hombres”, el cual produciría una transformación social radical a medida que aumentara el número de creyentes. Cuando todas las áreas de la vida y el pensamiento hayan sido penetradas y regeneradas mediante el poder del reino, entonces “éste habrá llegado”.

Rudolf Otto, en su libro ‘El Reino de Dios y el Hijo del Hombre’, ve el reino como una esperanza futura, pero que de alguna manera ya se ha presentado en la persona y ministerio de Jesús. W.G. Kümmel, igualmente opina que el reino de Dios es presente y también futuro. Emil Brunner sostiene que el fin último de la historia ya comenzó con la iglesia, pero que todavía tenemos que esperar su cumplimiento final en el futuro. R. N. Flew habla del reino como presente y futuro, así: “El reino ha venido en la persona de Jesús, sus bendiciones pueden gozarse ahora mediante a fe. Pero no ha venido del todo. La consumación final aún se tarda.” (Jesús y Su Iglesia, pág.32).


Ahora bien, la interpretación contemporánea más discutida es aquella del eminente teólogo inglés C.H.Dodd, y que se conoce como “escatología realizada”. Él la desarrolló en su libro “Las Parábolas del Reino”. El estudio hecho por Dodd de las parábolas de Jesús, y otros dichos colaterales, lo llevó a creer que, para nuestro Señor, el reino ya había venido. El futuro formaba parte, ahora, de la experiencia actual de los hombres. El absoluto ha penetrado la arena histórica. El supuesto Cristo Eterno ha entrado en el tiempo. Él mismo sería el cumplimiento de la esperanza escatológica. Su venida es la venida del reino de Dios. Su reino vino con él y, por tanto, no hay que esperarlo para mañana. El futuro se está realizando en la vida de Cristo y en la vida de su iglesia. Pero para ser justos, Dodd no presta mucha atención a los dichos de Jesús en cuanto a la venida aún futura del reino, y sólo se limita a darles a éstos un sentido meramente simbólico.

El Reino: Presente y Futuro


El aspecto del reino presente se encuentra en los textos de Marcos 4:3 ss. En donde el reino presente se compara con una semilla que se siembra en los corazones de los hombres en esta vida. En Marcos 12:34 Jesús le dice a un escriba: “no estás lejos del reino de Dios”. En Mateo 12:28 Jesús dice que: “El reino ciertamente ha llegado a vosotros” por el hecho de expulsar a los demonios de un ciego y sordo. En Mateo 13:44-46 Jesús habla del reino como un tesoro escondido en la tierra, que los hombres pueden descubrir ahora. En Lucas 17:20-21 Jesús declara que “el reino está entre vosotros”. Es decir, su presencia en la tierra es la presencia del reino de Dios.

Si bien es verdad que algunas declaraciones de Jesús muestran un reino presente en su ministerio, también es cierto que hay una dimensión futurista del mismo en otras de sus declaraciones. En primer término, 6 de las Bienaventuranzas sólo podrán cumplirse en el FUTURO (Mateo 5:4-9). En Mateo 25:31,34 Jesús habla de un reino que sólo se podrá heredar cuando él vuelva por segunda vez. En Mateo 26:29, durante la última cena, Jesús les dice a sus discípulos que anticipa el día cuando beberá con sus discípulos del fruto de la vid, en el reino de su Padre.


Aunque el apóstol Pablo no suele usar muy a menudo la palabra reino, las veces que lo hace lo hace dando a entender su carácter presente como futuro. En Romanos 4:17 el apóstol Pablo parece indicar que el reino puede ser vivido ahora entre los creyentes. En Colosenses 1:13 él igualmente parece indicar que de alguna manera el creyente está “ahora” trasladado al reino de Cristo. Pero Pablo no pasa por alto el aspecto futuro del reino, porque en 1 Corintios 6:9, 15:50; Gálatas 5:21; y 2 Timoteo 4:1,18; lo que tiene en mente es un reino en la tierra eminentemente FUTURISTA, que exige nuestra previa conversión y transformación física por la resurrección venidera. Estos textos tienen estrecha relación con la PARUSÍA o segunda venida de Cristo. En Hechos 14:22, Pablo recalca el hecho de que para entrar reino se requiere pasar por muchas tribulaciones.

El Reino y La Iglesia de Jesucristo


Agustín de Hipona creía que el reino de Dios era la iglesia militante. La tardanza de un reino literal hizo que ese ideal se viera reflejado en una sociedad, que llegó a conocerse con el nombre de “iglesia”. E. F. Scott , en su obra “El Reino de Dios en el nuevo Testamento”, página 170 dice: “Jesús había proclamado el reino, pero en su lugar se levantó la iglesia”. Lo que Jesús realmente hacía era buscar un nuevo pueblo a quien se le daría el reino.

El Reino de Dios y la iglesia son inseparables, pues a ésta Dios le ha prometido darle su reino (Lucas 12:32). La iglesia es la que recibirá el reino de Dios. Es el pueblo escogido que restaurará el reino davídico en la tierra. El reino está conformado por hombres santos (Judíos y Gentiles) convertidos por el evangelio de Cristo. A estos santos, de todas las épocas, podemos llamarlos como: “La Iglesia de Dios”, “El Cuerpo de Cristo”, “La Novia”, “Los Elegidos”, etc. La iglesia es la heredera del reino (Mateo 25:31,34). Jesús afirmó que el reino es algo que se puede VER y ENTRAR (Juan 3:3,5), y Pablo también dijo que “carne y sangre” (los mortales) no lo pueden heredar (1 Corintios 15:50). En cambio, uno puede ser parte de la iglesia siendo mortal. Esta es la gran diferencia sustancial entre el reino y la iglesia. Por otro lado, uno puede ser parte de la iglesia inmediatamente después del bautismo (Hechos 2:38,41); en cambio, para heredar el reino uno tiene que haber sufrido por Cristo y también haber crecido en la fe y el conocimiento del Señor. Y lo más importante aún es haber recibido la transformación física cuando Cristo regrese nuevamente a este mundo (ver 2 Pedro 1:8-11; Hechos 14:22; 1 Corintios 15:45-50). Aunque en la iglesia se admiten “niños espirituales” ( 1 Corintios 3:1-2) que deben crecer a la estatura de Cristo, en el reino sólo ingresan los “maduros espirituales”, aquellos que han llegado a la “perfección espiritual” (Efesios 4:12,13,15) (2 Pedro 1:3-11). Por otro lado, parece evidente que nuestro Señor consideraba que alguna forma de asociación y organización de carácter comunitario era esencial para a mejor promoción del reino. A lo largo de la historia de la Iglesia Cristiana, los teólogos de la iglesia han insistido en la íntima relación entre la iglesia y el reino. Pero hay, evidentemente, diferencias entre ellos con respecto a la naturaleza y a los alcances de esta relación. Pero en la medida que la iglesia está verdaderamente sometida al gobierno divino, puede decirse que es el reino de Dios. Pero el orden divino nunca logra realizarse del todo en este orden humano finito; por eso la Iglesia Cristiana espera la consumación final, cuando Dios perfeccione esa fraternidad humana centrada en Cristo. Entonces se podrá decir con plena seguridad que el reino de Dios habrá venido plenamente.


El Reino Futuro y Su Naturaleza Real

La Biblia nos habla del reino venidero, pero: ¿Cómo es su naturaleza? No se nos dice si habrá de presentarse como un reino terrenal, que será seguido por un reino celestial, o si hemos de esperar una acción decisiva y final, mediante el cual “cielo y tierra” serán cambiados según los propósitos de Dios. No obstante, sería necio negar que la Biblia sí presenta una naturaleza política y terrena del reino de Dios. El Antiguo Testamento está repleto de profecías que hablan de un reino que se establecerá en esta misma tierra. En la literatura judía, el reino se presenta de 3 formas posibles: 1). El reino producirá una transformación de los cielos y la tierra. 2). El reino será eterno en la tierra. 3). El reino es un orden temporal y terreno, que será seguido por un reino celestial y eterno.

En el Nuevo Testamento existen pasajes clarísimos que hablan de un reino terrenal. Jesús, por ejemplo, dijo: “Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán a tierra” (Mateo 5:5, con referencia al Salmo 37:11). En otra ocasión les enseñó a sus discípulos a que oraran por la venida del reino a la tierra (Mateo 6:10). Ahora bien, de la Biblia entera se desprende que el reino tiene estos aspectos básicos y muy claros:

1.- Dado que el reino futuro tiene relación con la segunda venida de Cristo, su implantación estará acompañado por eventos visibles, sobrenaturales, y catastróficos (1 Tesalonicenses 4:15-17; Marcos 13:24-27).

2.- El actual orden de cosas será juzgado (2 Tesalonicenses 1:5-12; 2 pedro 3:4-10; Apocalipsis 19:11-16).

3.- Todos los que se oponen serán sometidos a Dios (Filipenses 2:9-10; 1 Corintios 15:20-23).

4.- Se cristalizarán todas las promesas hechas a los fieles de todos las épocas (Apocalipsis 21:3,4), las cuales incluyen:

a- El reino se establecerá en Jerusalén.
b- El Mesías tendrá su trono con sus apóstoles en Jerusalén
c- El reino será mundial y todos pueblos se someterán a Cristo y a su autoridad: Un solo gobierno.
d- Habrá paz, justicia, y desarme mundiales.
e- Los rebeldes e impíos serán destruidos.
f- Los elegidos recibirán el reino en la segunda venida de Cristo, cuando obtengan su inmortalidad.
g- El reino durará mil años.
h- No existirán pobres ni desamparados.
i- El diablo será atado junto con sus demonios para que no engañen a los pueblos.
j- Habrá sólo una religión y un solo gobernante mundial con la autoridad de Dios.
k- La vida será más larga y saludable.
l- No habrá explotadores ni explotados.
m- No habrá revueltas, ni protestas, ni descontentos populares.
n- Los que no quieran servir al Rey Cristo no les irá nada bien, y por tanto, optarán por él de buena gana. Preferirán las bendiciones que las maldiciones de Dios Padre.


Por tanto, sostener que el reino es sólo presente o futuro, es ignorar las mismísimas palabras de Jesucristo. Los eruditos, en su mayoría hoy, creen en un cumplimiento futuro del reino. No obstante, los amilenialistas (los que no creen en un reino personal y futuro de Cristo en la tierra por mil años), sean católicos o protestantes, sólo ven un reino presente en la iglesia militante.

Jean Hearing, en su estudio escatológico sobre “El Reino de Dios y su Venida”, escribe: “Jesús enseñaba que un germen invisible del reino de Dios existía desde el comienzo de su predicación; pero tal es su noción del reino, que ella exige una realización completa visible en el futuro mediante una transformación del orden cósmico.”


El teólogo católico Karl Adam reconoce que: “Restringir lo fundamental de su mensaje a esta predicación moral, sería desconocer el contenido religioso, más precisamente, el carácter sobrenatural y escatológico del nuevo reino” (...) su venida está todavía en el futuro, y es preciso decir: Que tu reino venga.”



El Reino de Dios e Israel

El reino de Dios es un mensaje que todavía debe ser anunciado al mundo habitado. Jesús dijo que antes que el fin venga, el reino de Dios se habrá anunciado como testimonio a todas las naciones (Mateo 24:14). Este es un mensaje vivo y actual que el mundo debe oír. Cuando Cristo murió y resucitó al tercer día, todavía permaneció 40 días más entre sus discípulos, predicándoles más sobre la restauración del reino Israel (Hechos 1:3,6). Tómese nota de la pregunta de los apóstoles en el verso 6. Es obvio que esta pregunta apostólica se hizo como corolario a toda la enseñanza de Jesús. Aquí se deja notar que aún hay un reino judío por establecerse en la tierra. Es un reino eminentemente futuro, para la segunda venida de Cristo. Ahora bien, algunos teólogos amileanilistas sostienen que los discípulos no sabían lo que preguntaban, de que estaban errados y confundidos, y que no habían captado el mensaje de su Maestro correctamente. Pero me pregunto: ¿Fueron todos los discípulos de Jesús torpes para no entender el claro mensaje que Cristo les estaba inculcando? O, ¿Fue Jesús un mal maestro que no se sabía explicar? Pero lo cierto y curioso es que todos los discípulos le preguntaron lo mismo: “¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?”. Por otro lado, Jesús no los corrige o reprende por semejante pregunta “inoportuna”. Él sólo les dice: “No os toca a vosotros saber os tiempos olas sazones que el Padre puso en su sola potestad.” En buena cuenta, la pregunta era válida y oportuna, pero la respuesta a dicha pregunta sólo el Padre la podía contestar. Está claro que aquí hay un reino que tiene que ver con Israel. Pero los amilenialistas dicen que éste es espiritual, es decir: el cuerpo místico de Cristo, su iglesia. Pero me pregunto nuevamente: ¿Tiene sentido que se le restaure a la iglesia, el reino? ¿Acaso alguna vez la Iglesia de Cristo perdió su reino? La iglesia pura y sin mácula NUNCA ha reinado en este mundo--- ¡sólo la Iglesia falsa y apóstata!.

Aunque en cierto modo el reino vino con Cristo y sus exorcismos y curaciones milagrosas, lo cierto es que el reino se establecerá plenamente sólo cuando Cristo ate a Satanás y a sus demonios y los lance al abismo (Apocalipsis 20:1-4). Es por eso que es difícil pensar que el reino ya se estableció plenamente hace dos mil años, pues ello implicaría que Satanás ya estuvo encadenado en el abismo sin poder engañar a nadie (Apocalipsis 20:3). Pero: ¿Podría alguno pensar que este mundo es un mundo ideal reinado sólo y únicamente por el buen Cristo y su iglesia? Pero la verdad es que la drogadicción, las pestes, los hogares destruidos, los crímenes, las miserias, y mil males más, son señales de que aún Satanás reina libremente y tiene su maléfico accionar entre los hombres. O ¿Es que Jesús es un mal gobernante? ¡De ningún modo! Cuando Cristo reine, ¡el mundo gozará de justicia, paz, y amor verdaderos! (Isaías 9:6,7). Finalmente, si el reino se estableció en el 33 D.C como dicen los amilenialistas, ¿por qué Juan dice en el año 90 D.C, que “todo el mundo yace bajo el poder el maligno” (no “bajo el poder de Cristo”)? (1 Juan 5:19) ¿no debió estar atado el Diablo y sus demonios para ese entonces? Recuérdese que el reino se establece después de la atadura del Diablo (Apocalipsis 20:1-3). Es evidente que el Diablo no fue atado en el año 33 D.C ni en el 90 D.C, ni tampoco en este siglo XXI. Hay un reino que se establecerá aún en el futuro, y que conlleva la neutralización total del Diablo y sus demonios por un milenio, y el florecimiento de la paz y la justicia por todo el mundo habitado. Estos son algunos puntos que no se pueden pasar por alto obviamente. Desgraciadamente los llamados “Testigos de Jehová” si han pasado por alto estos aspectos señalados anteriormente.

Algunos Testimonios Interesantes

El carácter futurista el reino fue expresado por Padres y Apologistas de la fe. Ireneo (185 D.C, Obispo de Lyon), escribió: “...en su segunda venida les dará a los suyos un lugar en su reino.” (Contra las herejías). Clemente Romano (96 D.C, Segundo obispo de Roma) escribió en su segunda epístola, lo siguiente: “Si entonces hacemos lo que es justo a la vista de Dios, entraremos al reino, y recibiremos las promesas...esperemos cada día y cada hora el reino de Dios en amor y rectitud”. Ignacio (Obispo de Antioquia, siglo II) creyó que el viejo reino del mal sería destruido en la segunda venida de Cristo (Ign. Eph. 16:1). Hermas, un profeta de Roma (siglo II), tenía una clara visión futurista del reino y enfatizó en la conducta moral para entrar en él. (Herm. Sim. 9:16.2-4). Papías de Hierápolis (Siglo II) creyó que la esperanza para un reino milenario en la tierra era real. También Cerinto dice que después de la resurrección la casa real de Cristo estará en la tierra (Gayo de Roma, de la Historia de la Iglesia de Eusebio 3.28.2).

Por otro lado, es interesantísimo el testimonio del Apologista Justino Mártir (Siglo II). Él hace uso de la palabra reino frecuentemente en su Diálogo con el Judío Trypo, y en donde se registran los debates más frecuentes entre cristianos y judíos. Justino le asegura al judío Trypo que Cristo volverá al mundo para recompensar a sus seguidores, dándoles entrada en su reino milenario que se establecerá en Jerusalén (Diálogo 80). Además Justino le dijo a Trypo, que aquellos que enseñan sobre la supuesta partida al cielo de las supuestas “almas inmortales”, NO SON CRISTIANOS. Finalmente el movimiento Montanista tenía como una de sus características, la expectación de la inminente aparición del reino


Resumen

El Reino de Dios fue y es aún interpretado como un asunto presente y futuro. Desde el siglo II el reino tiene un carácter escatológico. Los autores cristianos del segundo Siglo son uniformemente FUTURISTAS. Y para algunos de ellos, dicho reino sería, además, TERRESTRE Y MILENIAL. Tal es el caso de Cerinto, Papías, Justino Mártir, Ireneo, y otros.

Es con Orígenes (185-254) que viene el cambio del uso común de la palabra reino por otro “espiritual” y “en el corazón de los hombres”. En cierto modo Orígenes fue influenciado por el pensamiento Gnóstico de la época que sostenía un reino en el alma. Se puede decir que él sentó las bases del pensamiento Agustiniano y de otros filósofos cristianos protestantes de los siglos venideros. Orígenes se alejó del pensamiento cristiano post apostólico del siglo II.





ELENA G. DE WHITE—¿PROFETA?



VIDA DE ELLEN G. WHITE:

SUS AFIRMACIONES REFUTADAS
Por D. M. Canright
Publicado en 1919
Tomado de
The Ellen White Research Project
Prefacio
Capítulo 1 - Introducción
Capítulo 2 - La gran prueba denominacional
Capítulo 3 - Afirmaciones acerca de sus escritos
Capítulo 4 - Breve bosquejo de su vida
Capítulo 5 - ¿Dónde está ahora su “espíritu de profecía”?
Capítulo 6 - Opiniones erróneas relativas al santuario
Capítulo 7 - La puerta cerrada, o el tiempo de oportunidad terminó en 1844
Capítulo 8 - Escritos perjudiciales suprimidos
Capítulo 9 - Filosofía de Sus visiones
Capítulo 10 - Una gran plagiaria
Capítulo 11 - Usó su don para obtener dinero
Capítulo 12 - Sus elevadas afirmaciones refutadas
Capítulo 13 - Las primeras visiones eran pueriles
Capítulo 14 - El editor Smith rechazó sus testimonios
Capítulo 15 - Sus profecías fallan
Capítulo 16 - Afirmó que revelaba pecados secretos
Capítulo 17 - Escribía testimonios por influencia ajena
Capítulo 18 - Quebrantó el sábado por nueve años
Capítulo 19 - El vestido reformado
Capítulo 20 - Su falsa visión acerca de los planetas
Capítulo 21 - “Dad el domingo al Señor”
Capítulo 22 - Conclusión

LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD INDICA QUE LA GRIPE DEL CERDO PODRÍA CAUSAR PANDEMIA



El virus de la gripe del Cerdo que ha tenido un arranque en México ha cruzado la frontera. Ya hay casos que han sido reportados en California y en Tejas.


“Tiene el potencial pandemia,” dijo Margaret Chan, directora general de la Organización Mundial de la Salud, a los reporteros durante una sesión informativa telefónica. “Está infectando a las personas”.


¿Qué es una Pandemia?


Es epidemia médica (una enfermedad) que se extiende por un área geográfica ancha y que afecta a una proporción grande de la población.


Ya sobre las 60 personas han muerto por la gripe en México y ocho casos ya contraídos de la enfermedad en Estados Unidos.


En México la situación ha sido alarmantemente severa, con más de 800 casos de neumonía en el capital solamente que se sospecha está relacionado con la gripe del cerdo.


Nosotros, como estudiantes de la profecía de la Biblia, sabemos que éste es uno de los eventos calamitosos que Jesús habló que acontecerían antes de su venida.


Mateo 24:7 (KJV) se levantará nación contra nación, y reino contra reino: Y habrá carestías, y pestilencias, y terremotos, en lugares diversos.


Lucas 21:11 (KJV) Y grandes terremotos habrán en lugares diversos, y carestías, y pestilencias; y terremotos y grandes señales en el cielo.


La Dra. Chan continuó en la entrevista…


“La situación evoluciona rápidamente,” dijo ella. “Nosotros aún no tenemos un cuadro completo de la epidemiología o del riesgo, incluyendo la posible extensión más allá de las áreas actualmente afectadas. “


Está dentro del poder de la OMS (Organización Mundial de la Salud) recomendar a las naciones que declaren una emergencia pública internacional de salud. Si la Gripe del Cerdo fuese declarada una emergencia de salud, esta situación podría tener grandes implicaciones globales en los viajes y el comercio.


Como he indicado, nosotros como estudiantes de la profecía de la Biblia deberíamos tener por entendido que este tipo de cosas no es de ninguna una sorpresa, y por lo tanto debemos estar mental, física, y espiritualmente preparados.





viernes, 24 de abril de 2009

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¿ESTÁ LA FRASE “VENGA TU REINO” EN SUS PRECES?




Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)


Por casi dos milenios los cristianos han repetido la oración del “Padre Nuestro”, la cual fue enseñada por Jesucristo mismo a sus discípulos. Una de sus partes dice: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.” (Mateo 6:10). Tal vez usted mismo ha coreado esta oración muchísimas veces, ¿pero se ha detenido a pensar por un instante qué significa eso que Jesús llamó: ‘el reino’? Además, ¿qué está pidiendo usted cuando ora: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad…así también en la tierra”? Es hora de que usted despierte de su indiferencia espiritual y medite en este asunto con la mayor seriedad posible. Orar sin saber o sin comprender lo que se está pidiendo es la mayor disparate que un ser humano pensante e inteligente pueda cometer. Millones de cristianos están orando que venga el reino de Dios a la tierra a fin de que se haga la voluntad del Creador en el mundo así como se hace en el cielo. No obstante, estos orantes no saben de qué se trata eso que Jesús llama “tu reino”. Esto es increíble, sorprendente, e Inaudito.

Ahora bien, Jesús les dijo a sus discípulos que debían buscar y pedir por la venida del reino de Dios a la tierra sin primero haberles dado una explicación o una definición detallada de lo que éste era. Pero esto no es sorprendente en absoluto, pues sus oyentes ya sabían lo que era ese reino de Dios por las Escrituras Hebreas, es decir, por el llamado Antiguo Testamento.

El Reino y los Judíos

Pero antes de continuar con este estudio bíblico quiero manifestar que los más grandes teólogos católicos y protestantes están de acuerdo de que el tema central de todo el mensaje de Cristo es el Reino de Dios. Usted encontrará el reino de Dios en los libros de los Profetas, en los Salmos, y en los libros históricos como Samuel, Reyes, y Crónicas. De modo que los Judíos estaban muy bien familiarizados con la frase “el reino de Yahweh (Elohim)” (1 Crónicas 28:5). Por eso es que usted nunca encontrará en el Nuevo Testamento una explicación detallada o poco detallada del reino de Dios, pues no era necesario que Jesús lo definiera, o cualquiera de sus discípulos. Y Jamás leerá en la Biblia de alguien que preguntara a Jesús sobre la naturaleza del reino de Dios, es decir, si éste sería real o imaginario; espiritual o literal; terrenal o celestial; temporal o eterno; presente o futuro; etc. Los Judíos ya tenían bien definida la naturaleza de aquel reino mesiánico esperado desde hace muchos siglos antes, que Jesús no se molestó en definir dicha naturaleza nuevamente a sus paisanos. De modo que si usted quiere saber qué es eso que la Biblia llama “El Reino de Dios”, tiene que averiguarlo en la misma Biblia, comenzando con el Antiguo Testamento. No obstante, este estudio le ofrecerá un resumen de lo que es el Reino de Dios y usted lo podrá complementar con sus lecturas personales de la Biblia.

Pues bien, algunos alegarán que Jesús dio una explicación muy particular de la naturaleza del reino de Dios en sus famosas “Parábolas del Reino”. También es cierto que Jesús habló “secretamente” o “misteriosamente” a sus detractores en sus Parábolas del Reino, pero no fue así para con sus fieles discípulos (Mateo 13:10-17). ¿Pero fueron sus parábolas una nueva forma de entender el reino de Dios? ¿Cambiaron las parábolas de Jesús la esencia misma del reino tradicional judío? ¡De ninguna manera! Pues Cristo vino “a confirmar (no cambiar) las promesas hechas a los padres” (Romanos 15:8).

Las Parábolas del Reino, en el Evangelio de Lucas (capítulos 13-19), presentan las condiciones éticas y espirituales exigidas por Dios para ingresar o participar de ese reino esperado por los Judíos. Los judíos pensaban que por la ley ellos podían ganar la aprobación de Dios. Creían que haciendo el bien a la luz de los Diez Mandamientos serían salvos y entrarían en el reino. Pero Jesús enseña muy claramente en sus parábolas que el reino de Dios exige arrepentimiento, como ocurre en la parábola del hijo pródigo. Jesús enseñó también que se requiere un “nuevo nacimiento” a través del agua y del Espíritu para ver y entrar en él (Juan 3:3,5). Aquí se incluye el bautismo para el perdón de los pecados, y el recibimiento del Espíritu Santo. Para otros este “nuevo nacimiento” significa el “renacimiento en la resurrección” para obtener el cuerpo inmortal y glorioso con el cual entraremos al reino (1 Corintios 15:50). En la Parábola de la Gran Cena Jesús enseña que su reino estará conformado por los pobres de la tierra. En cambio, los ricos petulantes quedarán excluidos. En fin, Jesús estuvo enseñando permanentemente sobre su reino y poniendo las condiciones para participar de él activamente.

¿Qué es el Reino de Dios?

En primer término, debemos decir que el reino de Dios es un asunto que tiene que ver con la voluntad de Dios para con esta tierra. ¿Recuerda la oración del Padre Nuestro? Dice entre otras cosas:”Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.” Notemos que Dios quiere que se haga Su voluntad en la tierra como se hace en el cielo. Es decir, en el cielo se está haciendo la voluntad de Dios, ¡Pero no en la tierra! Por eso tenemos que seguir pidiendo que se haga la voluntad de Dios en la tierra a través de ese algo llamado: “REINO DE DIOS”. El Reino de Dios en la tierra significará que la voluntad de Dios finalmente se estará haciendo en nuestro mundo. ¡Piénselo seriamente!

¿Podría alguien decir que este mundo caótico y malvado refleja el carácter y la voluntad de Dios? ¿Son las guerras, las pestes, las hambres, los odios, las desigualdades, la contaminación ambiental, el desempleo, los hogares destruidos, los gobiernos corruptos, las violencias, los crímenes, y cosas como éstas, Su Voluntad para nuestro mundo? No, ciertamente. Hoy no se está haciendo la voluntad de Dios en la tierra como se hace en el cielo. Dios es un Dios de paz y no de confusión (1 Corintios 14:33). Hoy no hay paz en la tierra sino confusión total, y así no es Dios. Dios es un Dios que ama la paz, la justicia, la rectitud, la ley y el orden.

Habiendo comprendido que aún no se está haciendo la voluntad de Dios en la tierra, podemos concluir que todavía no ha venido el reino de Dios a la tierra. Cuando por fin venga el Reino de Dios, se hará completamente lo que Dios dice y quiere para la sociedad humana. Los hombres tendrán que vivir de acuerdo a la voluntad de Dios, de lo contrario no podrán sobrevivir en su reino, y quedarán excluidos eternamente y… ¡Serán aniquilados para siempre! (Zacarías 14:17)(Salmos 37:9-11,20,22,34,38).

Hoy en día los hombres están destruyendo la creación de Dios: la tierra, los mares, los lagos, los alimentos, la atmósfera, la fauna silvestre, la flora, etc. Hoy existe la “lluvia ácida”, “el efecto invernadero”, los polos se derriten, se presentan graves inundaciones, tornados, huracanes, terremotos, sequías, plagas, enfermedades, etc. Todo esto por culpa del mismo hombre y de su “ciencia”. En Apocalipsis 11:18 hay una seria advertencia de parte del Altísimo, porque le estamos provocando y ofendiendo con nuestros actos malvados. Dice el mencionado pasaje apocalíptico: “…y tu ira ha venido…y de destruir a los que destruyen la tierra.”

El reino de Dios pondrá fin a los destructores de la tierra, a todos aquellos que no han amado a Dios y Su creación. Los reinos (gobiernos) de este mundo darán paso al reino de Dios. Este Reino fue también previsto por el profeta Daniel en los capítulos 2 y 7. Allí el profeta ve que el reino de Dios desplaza y hasta destruye todos los gobiernos de la tierra, y él se vuelve único y poderoso sobre toda la tierra. El profeta vislumbra un reino o gobierno que ejerce su poder mundialmente (Daniel 2:44). ¡Habrá solo un gobierno y también un solo gobernante mundial! ¿Se imagina usted un mundo con un solo gobierno y un solo gobernante mundial? ¡Terminarían las rivalidades y discordias entres los pueblos! Hoy estamos divididos por fronteras, idiomas, religiones, sistemas políticos, sociales y económicos totalmente diferentes unos de otros. En el reino de Dios todo ello desaparecerá y habrá, por fin, una religión, un Dios, un idioma, un soberano o gobernante, un solo sistema de gobierno, y todo ello se traducirá en una paz con justicia verdadera en la tierra. Los ejércitos habrán desaparecido por completo, y los armamentos bélicos (Isaías 2:1-4;9:6,7).

Así como los reinos de Inglaterra, Francia, España, Italia, Portugal, etc, ejercieron, y algunos aún ejercen su poder en sus ciudadanos, así también el reino de Dios ejercerá su poder mundial y teocrático cuando Cristo regrese por segunda vez a la tierra como rey. (Mateo 25:31,34). Parece increíble, pero usted podrá leerlo en una Biblia Católica y Protestante por igual. Y si usted es Católico, entonces tiene que leerlo en su Biblia…¡y creerlo! Esto no es un asunto de “las sectas” sino de Dios.

El Patriarca Abraham y el Reino

¿Por qué mencionar a un antiguo patriarca en el tema del reino? Muy simple, pues Abraham recibió una promesa extraordinaria de Dios que daría origen a un extraordinario reino futuro en la tierra. ¿Cómo? En Génesis 13:14-15 Dios le dice a Abraham lo siguiente: “…Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y hacia el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves la daré a ti y a tu descendencia para siempre”. En Génesis 15:18 Dios le vuelve a decir a Abraham: “En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates”.

Notemos que Dios le hizo un pacto al anciano patriarca Abraham en el sentido de que le daría un lugar o una tierra que se encuentra desde el río de Egipto (Nilo) hasta el río grande, el Eufrates. Si uno observa estos límites se dará cuenta que se hallan en el Medio Oriente, en lo que es ahora parte de Siria, Líbano, e Israel Moderno. Ahora adviértase también que esta “Tierra Prometida” sería igualmente para la descendencia o simiente de Abraham. Recordemos que Abraham luego recibió la promesa de Dios de que tendría un hijo de su anciana esposa Sara. Con el tiempo Abraham tuvo su descendiente según la promesa, y se le llamó Isaac. Luego Isaac tuvo su hijo Jacob y Esaú, y de Jacob nacieron 12 hijos, de los cuales uno continuó con la promesa, Judá. Con el correr de los siglos, de la familia de Judá, nace Jesucristo.

Jesucristo, por tanto, es la simiente o descendencia de Abraham. Ahora veamos los que dice San Pablo sobre Abraham y la simiente, Jesucristo. “Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: A las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.” (Gálatas 3:16,29). Notemos que la simiente de Abraham es una sola: El Señor Jesucristo. Cristo tendrá la herencia de la tierra entera, siendo su residencia permanente, la tierra prometida, Israel. Sí, Jesús será el heredero de la tierra prometida para siempre. Además, notemos que los que son de Cristo (Su Iglesia), tendrán también herencia con el Mesías de la tierra prometida. Eso lo dice San Pablo, no quien escribe este estudio. Por tanto, si la tierra de Israel será la sede del reino de Cristo, ¿por qué enseña el catolicismo y el protestantismo, en su mayoría, que nuestro paradero final y eterno será el cielo? ¡No lo entendemos aún!

El Rey David y el Reino

Dios inauguró su reino con Saúl. Este fue el primer rey de la línea de Judá que reinó en Jerusalén. Desgraciadamente este rey fue infiel a Dios, razón por la cual Dios lo destituyó reemplazándolo por un pastorcito de ovejas llamado David. David tuvo dos hijos importantes, Salomón y Natán. De Salomón desciende José, el esposo de María, madre de Jesús. En cambio María desciende de Natán, lo cual la hace a ella también descendiente de David. La promesa era que de la descendencia de la mujer (María) nacería la simiente que aplastaría la cabeza a la serpiente, Satanás (Génesis 3:15). Jesús, por tanto, al ser descendiente de Abraham y de David, es el heredero del reino de David que se reestablecerá en la tierra prometida. Recordemos que el reino de David era el Reino de Dios (1 Crónicas 28:5). Jesús, por lo tanto, es de sangre azul y heredero potencial de su reino. Pero: ¿Hay un reino judío en Israel hoy? No, ¡por ahora!

Se sabe que el último rey descendiente de David fue Sedequías, que fue derrocado por el rey babilónico Nabuconodosor en 586 A.C. Sedequías fue un rey desobediente que llevó al pueblo de Dios a la idolatría. Su castigo fue el destierro y el asesinato de todos sus hijos. El pueblo judío fue llevado preso y esclavo a Babilonia por 70 años. Desde esa fecha de 586 a.C, Israel no ha tenido más reyes de la línea de David. Pero Dios había profetizado por intermedio de Ezequiel el profeta, que algún día el reino de David sería restaurado en la persona de un descendiente suyo (Leer Ezequiel 21:25-27). Usted, amigo, debe leer en su Biblia todos los pasajes que le citamos para que constate la veracidad de nuestras afirmaciones.

Pero el Apóstol Pedro nos da más luz acerca de quién puede tratarse ese descendiente del rey David que reanudará la línea real en Israel en un futuro no lejano. Él dijo lo siguiente cuando hizo una apología de Jesucristo en el primer concilio en Jerusalén: “Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. Pero siendo profeta, y sabiendo con juramento Dios le había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono.” (Hechos 2:29,30). Es claro entonces que aquel que tiene el derecho de sentarse en el trono del reino de David, el cual es llamado también ‘El reino de Dios’, es el Mesías Jesús. Repetimos: El reino de David que está suspendido en el tiempo será RESTAURADO EN ISRAEL EN LA PERSONA DE CRISTO. ¡Jesucristo será el nuevo rey en Israel cuando él regrese a la tierra! Así como hay hoy un reino en Jordania, así también habrá un reino en Israel muy pronto. Nada es imposible para Dios, aunque a usted le parezca una utopía.

El Gobierno Mundial de Jesucristo

Jesús dijo: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria. Entonces el rey dirá a los de su derecha: Venida benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.” (Mateo 25:31,34).

Su dominio (el de Jesucristo) será mundial, pues también el profeta David nos dice: “Dominará de mar a mar, y desde el río hasta los confines de la tierra.” (Salmos 72:8). Sí, el poder del Mesías escogido será total, pues regirá a los pueblos con mano firme y segura, y con la bendición de Dios el Padre (Apocalipsis 2:26,27). Pero, ¿cree usted en este mensaje del cielo? ¿Le parece una historieta más? ¿Un mito tal vez o una utopía de poetas? Muchos aún se resisten a creer, pues han sido instruidos de manera diferente. La gran mayoría de “cristianos” se les ha hecho creer que si son “buenos” irán al cielo para estar con Dios y todos los santos. A éstos les parece raro que les prediquemos una esperanza terrenal, cuando ya no pueden creer más en las promesas de un “mejor orden económico, político y social en la tierra”. Escapar de este mundo decadente y confuso es la mejor alternativa. Nos ilusiona pensar que estaremos en otra dimensión o en otro plano existencial, lo cual estaría bien para los que se drogan. Estos “escapan” temporalmente y artificialmente de sus problemas cotidianos, pero luego caen en una mayor desesperación y desilusión. Pero “tocar el arpa” en el cielo por una eternidad igualmente resultaría tedioso e improductivo. La promesa de un mundo nuevo y justo eso sí tiene sentido, pues estamos llamados a colaborar con Jesús en la reestructuración de la nueva sociedad que él implantará con su iglesia (2 Pedro 3:13,14; Miqueas 4:1-4).

Usted puede cambiar su vida y gozar de una magnífica esperanza de vida eterna en el reino de Jesucristo. Sólo tiene que arrepentirse de sus pecados y ser bautizado bajo agua en el nombre de Jesucristo para recibir su sellamiento como hijo de Dios. Luego usted experimentará una nueva vida de fe en Cristo y sus promesas. Su vida tiene propósito si cree en Cristo y en Su Evangelio del Reino (Marcos 1:14,15). Evangelio significa “Buenas Noticias”, de modo que Cristo vino a traernos buenas noticias de un nuevo orden mundial bajo su reino.

El problema del ser humano es generalmente la falta de fe. Jesús ya había pronosticado que antes de su regreso a la tierra no hallaría fe en él y en su evangelio (Leer Lucas 18:8). Por eso no nos extraña que nuestro anuncio no sea bien recibido por la mayoría de personas. El problema es su falta de fe en las Palabras de Dios. Jesús se topó con muchos hombres faltos de fe en muchas ocasiones. Pero usted puede creer si dispone su corazón a la verdad bíblica.

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HEREJÍAS CATÓLICAS


Ministerios Cristianos Internacionales AICDr.


Alberto R. Rivera


1 Timoteo 4:1 “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios.

”SACERDOTE - 68 - 200 A.D.


Este nombre fue dado a los que eran líderes de las supuestas iglesias Cristianas antes del segundo siglo A.D. por Luciano, otro supuesto padre fundador de la iglesia. La mayoría de estos sacerdotes eran judíos que se presentaban como Cristianos. El título fue tomado de religiones judías y paganas.


1. DE TODAS LAS TRADICIONES del SER HUMANO enseñadas y practicadas por la iglesia Católica, que son contrarias a la Biblia, de las más antiguas son los rezos para los muertos y el símbolo de la cruz. Ambas tradiciones comenzaron 300 años después de Cristo… GLAD.

2. Las velas de cera fueron introducidas a la iglesia cerca de 320 A.D.


3. Veneración de ángeles y de santos muertos cerca de 375 A.D.


4. La misa, como celebración diaria, adoptada en 394 A.D.


5. La adoración de María, la madre de Jesús, y del uso del término, “Madre de Dios,” en relación a ella, tuvo su origen en el concilio de Efeso en 431A.D.


6. Los sacerdotes comenzaron a vestir diferentemente en 500 AD.


7. La doctrina del purgatorio primero fue establecida por el Papa Gregorio El Grande cerca al año 593 A.D.


8. El lenguaje latino, como el lenguaje del rezo y de la adoración en iglesias, también fue impuesto por el Papa Gregorio I. 600 años después de Cristo… 600 A.D. La Palabra de Dios prohíbe rogar y enseñar en una lengua desconocida. (1 Cor. 14:9)


9. La Biblia enseña que debemos orar a Dios solamente en el nombre de Jesús. En la iglesia primitiva nunca usaban los rezos dirigidos a María, o a los santos muertos. Esta práctica comenzó en la iglesia romana cerca de 600 A.D. (Mat. 11:28; Lucas 1:46; Hechos 10:25-26; 14:14-1


10. El Papado es de origen pagano. El título de Papa, o de obispo universal, fue primero dado al obispo de Roma por el emperador malévolo Focas, en el año 610 A.D. Esto lo hizo para darle rencor al obispo Ciriaco de Constantinopla, quien lo había, justamente, ex comunicado por el asesinato de su precursor el emperador Mauricio. Gregorio I, entonces obispo de Roma, rechazó el título, pero su sucesor, Bonifacio III, primero asumió el título de Papa. Jesús no designó a Pedro como líder de los apóstoles y prohibió cualquier noción semejante. (Luc.22:24-26; Efe. 1:22-23; Col. 1:18; l Cor 3:11). Nota: No existe ninguna mención en las escrituras, ni en la historia, que Pedro estuvo en Roma, mucho menos que fue Papa por 25 años. El obispo Clemente, el tercer obispo de Roma, comenta que no hay evidencia que en el primer siglo Pedro hubiese estado en Roma ni por un instante.


11. El besar a los pies del papa comenzó en 709 A.D. Había sido una costumbre pagana la de besar los pies de emperadores. La palabra de Dios prohíbe tales prácticas. (leer Hechos 10:25-26; Apocalipsis 19:10; 22:9).


12. El Poder Temporal de los Papas comenzó en 750 A.D. Cuando Pepino, el usurpador del trono de Francia, descendió a Italia, llamado por el Papa Stephen II, a la guerra contra los Lombardos Italianos, él los derrotó y dio la ciudad de Roma y el territorio circundante al Papa. Jesús claramente prohibió tal cosa, y Él mismo rechazó el reinado terrestre. (leer Mat. 4:8-9; 20:25-26; Juan 18:38).


13. La adoración de la cruz, de imágenes y de reliquias fue autorizada en 788 A.D. Esto fue por orden de la Emperatriz Irene de Constantinopla, que primero hizo que sacaran los ojos de su propio hijo, Constantino VI, y en seguida hizo una reunión de la iglesia a petición de Adriano I, Papa de Roma en aquella época.


14. El agua bendita, mezclada con una pisca de sal y bendecido por el sacerdote, fue autorizada en 850 A.D.


15. La veneración del Santo José comenzó en 890 A.D.


16. El bautismo de campanas fue instituido por el Papa Juan XIV, en el año 965 A.D.


17. Canonización de santos muertos, fue hecho primero por el Papa Juan XV en 995 A.D. Todo creyente y seguidor de Cristo es llamado santo en la Biblia. (Rom. 1:7; I Cor. 1:2)


18. El ayuno los Viernes y durante la cuaresma fue impuesto en el año 998 A.D. Fue impuesto por Papas que estaban interesados en el comercio de la pesca. La práctica de obtener permiso para comer carne, algunas autoridades dicen, comenzó en el año 7OO A.D. Esto está contra la clara enseñanza en la Biblia. (Mat.15:10 1Cor. 10:25; 1Tim. 4:1-3)


19. La misa fue desarrollada gradualmente como sacrificio; el asistir a la misa se hizo obligatorio en el siglo once. La Biblia enseña que el sacrificio de Cristo fue ofrecido una sola vez para siempre para nunca ser repetido, sino solamente ser conmemorado en la Santa Cena. (Heb.7:27; 9:26-28; 10:10-14)


20. El celibato del sacerdocio fue decretado por el Papa Hildebrando, Bonifacio VII, en el año 1079 A.D. Jesús nunca impuso semejante regla, tampoco ninguno de los apóstoles. Al contrario, el Apóstol Pedro era un hombre casado, y el Apóstol Pablo dice que los obispos deben tener esposa e hijos. (1 Tim. 3:2,5 y12; Mat. 8:14-15)


21. El rezo del Rosario fue introducido por Pedro el Ermitaño, en el año 1090 A.D. Copiado de los Hindues y de Mahometanos en 1090 A.D. La repetición de rezos es una práctica pagana y claramente es condenada por Cristo (Mat. 6:5-13)


22. La inquisición de los herejes fue instituida por el concilio de Verona en el año 1184. Jesús nunca enseñó el uso de fuerza como medio de llevar su salvación a los perdidos… Fue adoptada en 1184 A.D.


23. La venta de la Indulgencia, vista comúnmente como la compra del perdón y como permiso para complacerse en pecado, comenzó en el año 1190 A.D. El Cristianismo, según lo enseña la Biblia, condena tal práctica, y era la protesta contra esta práctica que trajo la reforma Protestante en el décimo sexto siglo.


24. El dogma de la Transubstanciación fue decretado por el Papa Inocencio III, en el año 1215 A.D. En esta doctrina el sacerdote finge realizar un milagro diario cambiando una hostia en el cuerpo de Cristo, y entonces él finge comerlo vivo en la presencia de la gente durante misa. La Biblia condena tales absurdidades; La participación de la Santa Cena es un recordatorio del sacrificio de Cristo. La presencia espiritual de Cristo se implica en la Santa Cena. (Lucas 22:19-20; Juan 6:35; I Cor 11:26)


25. La confesión de pecados al sacerdote una vez al año fue instituida por el Papa Inocencio III, en el concilio de Letrán, en el año 1215 A.D. La Biblia nos ordena a que confesemos nuestros pecados directamente a Dios (Salmo 51:1-10; Lucas 7:48; 15:21; Juan 1:8-9)


26. La adoración a la hostia, fue decretada por el Papa Honorio en el año en 1220 A.D. La iglesia Romana adora a un dios hecho por manos humanas. Esto es idolatría y absolutamente contrario al Espíritu del Evangelio. (Juan 4:24)


27. La Biblia fue prohibida y colocada en el índice De Libros Prohibidos por el concilio de Valencia en 1229 A.D. Jesús ordenó que las escrituras fueran leídas por todos. (Juan 5:39; l Tim. 3:15-17)


28. El Escapulario fue inventado por Simón Stock, un monje Inglés, en el año 1287 A.D. El Escapulario es un pedazo del paño marrón, con una imagen de la Virgen y supuestamente es para obtener virtud sobrenatural y para protegerse contra los peligros a todos los que la vistan. Esto es fetichismo.


29. La iglesia Romana le prohibió la copa de la comunión al los laicos, instituyendo una sola clase de comunión en el concilio de Constanza en 1414 AD. La Biblia nos ordena a que celebremos la Santa Cena con pan sin levadura y la fruta de la vid. (Mat. 26:27; I Cor 11:26-29)


30. La doctrina del purgatorio fue proclamada como un dogma de la fe por el concilio de Florencia en 1439 A.D. No hay una sola palabra en la Biblia que enseñe lo del purgatorio. La sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado. (I Juan 1:7-9; 2:1-2; Juan 5:24; Rom. 8:1)


31. La doctrina de 7 sacramentos fue afirmada en 1439 A.D. La Biblia dice que Cristo instituyó solamente dos ordenanzas, el bautismo y la Santa Cena. (Mat. 28:19-20; 26:26-2


32. El Ave María, comenzó en la última mitad de 1508 A.D. Fue terminado 50 años después y finalmente fue aprobado por el Papa Sixto V, al final del décimo sexto siglo.


33. El concilio de Trento de 1545 A.D. declaró que la Tradición es de igual autoridad a la de la Biblia 1545 A.D. Tradición se refiere a las enseñanzas humanas. Los Fariseos creían de la misma manera, y Jesús los condenó amargamente, porque practicando las tradiciones humanas, ellos anulaban los mandamientos de Dios (Marcos 7:7-13; Col. 2:8; Apocalipsis 22:1


34. Los libros apócrifos fueron agregados a la Biblia también por el concilio de Trento en 1546. Estos libros no fueron reconocidos como canónicos por la iglesia judía. (Apocalipsis 22:8-9)


35. El Credo del Papa Pio IV fue impuesto como el Credo Oficial 1560 años después de Cristo y de los apóstoles, en 1560 AD. Los verdaderos Cristianos conservan las Santas Escrituras como su único credo. Por lo tanto, el credo de los Cristianos es 1,500 años más antiguo que el credo de los Católicos Romanos. (Gal 1:


36. La Concepción Inmaculada de la Virgen María fue proclamada por el Papa Pio IX en el año 1854 A.D. La Biblia indica que todos los hombres, con la anomalía única de Cristo, son pecadores. María misma tenía necesidad de un Salvador. (Rom 3:23; 5:12; Salmo 51:5; Lucas 1:30,46,47)


37. En el año 1870 después de Cristo, el Papa Pio IX proclamó el dogma de la Infalibilidad Papal 1870 A.D. Ésta es una blasfemia y la muestra de la apostasía y del anticristo profetizado por San Pablo. (II Tes. 2:2-12; Apocalipsis 17:1-9; 13:5-8,1


38. El Papa Pio X, en el año 1907 A.D. condenó junto con el “Modernismo”, todos los descubrimientos de la ciencia moderna que no son aprobados por la iglesia. Pio IX había hecho la misma cosa en el concilio de 1864.


39. En el año 1930, Pio XI condenó a las escuelas públicas.


40. En el año 1931 el mismo papa Pio XI, reafirmó la doctrina que María es “La Madre De Dios.” Esta doctrina primero fue inventada por el concilio de Efeso en el año 431 A.D. Esta es una herejía contraria a las propias palabras de María misma. (Lucas 1:46-49; Juan 2:1-5)


41. En el año 1950 el último dogma pasado fue proclamado por el Papa Pio XII, la Asunción de la Virgen María.


CONCLUSIÓN: Cuál será el siguiente invento? La iglesia Romana nunca dice los cambios. Todavía, no ha hecho nada sino inventar nuevas doctrinas que son contrarias a la Biblia, y ha practicado los ritos y las ceremonias tomados directamente del paganismo. Un erudito ha encontrado que 75 % de los ritos y de las ceremonias de la iglesia romana son de origen pagano. Por más de 1,600 años la institución Católica ha estado acumulando las opiniones compuestas en sus propios concilios, más otras ideas tomadas del judaísmo y otras religiones paganas que son absolutamente opuestas a la palabra del Dios. Esto se debe entender por el ganador de almas al tratar con los católicos romanos. La palabra de Dios muestra que no debe haber ningún lazo entre las fuerzas de la oscuridad y la luz. Usted verá que esta lista de herejías no es producto del Dios Vivo, pero de los demonios. Estos hombres salieron de la iglesia verdadera porque no eran cristianos verdaderos. Esto era el principio del sacerdocio católico y de sus seguidores… “salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; ” (I Juan 2:19) preste atención a la advertencia del Apóstol Pablo, que dijo: “mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema.” (Gal. 1:8). Yo reconocí que como Católico, no era un Cristiano según la Biblia. Ahora quiero hacer lo que dice la Biblia para ser un buen Cristiano. Ahora he entregado mi vida al Señor Jesucristo y soy salvo sólo por la fe y no por los sacramentos y los dogmas contrarias a las Escrituras, y rechazo a la institución Católica como la ramera espiritual profetizada en Apocalipsis 17. Siendo salvado, ahora, por la gracia por medio de la fe según la palabra del Dios Vivo (Efe. 2:8-10), tengo seguridad absoluta de la vida eterna ahora, y por siempre en cielo con Cristo (OJO: en este punto no concuerdo con el autor, pues la Biblia habla de la herencia del reino en la tierra, y no de una estadía eterna en el cielo. Respetaré sin embargo el escrito sin alterarlo, pero ya saben lo que pienso de este asunto de la “partida al cielo de los salvos”).

LA HEREJÍA DE LA ALEGORIZACIÓN



Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD).

Bien dijo Pablo, que «un poco de levadura, leuda toda la masa» (1 Co.5:6, 7). La Biblia da un conocimiento sensato, lógico y racional de las cosas espirituales. El Doctor Evis L. Caraballosa, reconocido teólogo premilenarista dispensacionalista (aunque no comparto su escuela), acierta en decir que la Biblia deberá interpretarse siguiendo una hermenéutica normal y natural para poder entenderla correctamente. Nosotros reconocemos el uso de símbolos y figuras de dicción para entender las verdades que tienen una aplicación sólidamente objetiva en la vida del creyente y en los acontecimientos humanos históricos que están bajo la soberanía inquebrantable de Dios, y que representan, además, entre otras cosas, su carácter santo en toda su plenitud, su poder y su gigantesca obra en la Eternidad, donde radica establecido como Rey sobre toda las cosas, y en el universo el cual gobierna. Negamos que las profecías bíblicas deben alegorizarse o espiritualizase porque su naturaleza demanda literalidad para sus cumplimientos. En los Olivos, los discípulos exponen tres preguntas que tienen relación con los últimos tiempos (Mt.24:3): 1. La destrucción de Jerusalén en el año 70 por los ejércitos de Tito, hijo de Vespasiano, y que prefigura el asolamiento de Israel en los oscuros tiempos de la Gran Tribulación Escatológica; 2. La señal de la venida de Jesucristo, el Hijo del Hombre, que no es una mera espiritualización o alegoría vaporosa, sino algo completamente literal con respecto a su significado y que su evidencia es radical e irrefutable; 3 el fin del siglo, que se entiende por la destrucción del último imperio gentil al finalizar la Gran Tribulación cuando el Mesías venga en ira a terminar con sus enemigos en el valle del Megiddo (Ap. cap. 19) y la instalación del reino venidero de Jesucristo en la tierra (Ap. cap.20), sin olvidarnos del Reino Eterno que vendrá a continuación (Ap.cap. 21, 22).

Los ángeles afirmaron que Jesucristo vendría nuevamente y que sería visto de la misma manera como se fue al ascender al cielo (Hch.1:9-11). En Ap. 1:7, dice que los ojos humanos verán a Cristo venir en las nubes del cielo, y que pueblos y naciones lamentarían su venida. En Mt.14:25, el mismo Señor confirma su segunda venida al mundo: «inmediatamente después de la tribulación de aquellos días», «viniendo sobre las nubes del cielo con poder y gloria» (Mt.24:30). ¿Suena a espiritualización lo antes visto? Temo desilusionar a los vástagos de Agustín de Hipona, contestando rotundamente con un sonante y preciso: ¡NO! Si alguien regresa a un determinado lugar, lógicamente tendría que haberlo conocido antes. Cristo retornará al mundo inicuo a poner en orden el corrupto sistema en que se mueve. Juzgará las naciones todas y establecerá su Reinado Terrenal y Teocrático. EL ángel confirmó a la virgen María que Cristo se sentaría en el trono de David su Padre (Lc.1:32). Paralelamente, atrás, en el AT., Dios habla del pacto que lleva la promesa de confirmar el reinado perdurable del Mesías de Dios en la tierra a través del linaje dadívico (1 Sam. 7:13, 16, 17, 18). Regresando de nuevo con el ángel, él dijo que Cristo reinaría sobre la casa de Jacob (Lc.1:33), y se entiende, que es sobre Israel, y lógicamente, sabemos que la nombrada nación está en el Medio Oriente, en la tierra (A decir verdad, creo que estoy justamente en lo correcto, sin tratar de ser irónico). Juan recibió la revelación de Apocalipsis, después de que Cristo ascendió al cielo. Dice el libro nuevo testamentario de las muchas profecías finales, que los creyentes reinarán las naciones junto con Cristo, y no creo que será en el suelo lunar, en las Pléyades, o en otro lugar fuera de la tierra (Ap.3:26, 27). Pablo dijo que «aguardamos la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro salvador Jesucristo» (Ti.2:13), y esa manifestación es la misma que dice: «Cuando el hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en trono de su gloria» (Mt.26:31).


Nada huele aquí a un entorno o ambiente alegorizado. Cuando el Mesías regrese, pondrá sus pies en el Olivete, según Zac.14:4. Daniel es testigo en su visión del retorno del Hijo del Hombre a la tierra (Dn. 7:13), y que se le dio dominio, gloria y reino para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran (Dn.7:14a), cuyo dominio es eterno y que no será destruido (Dn.7:14.b). Después de la confrontación final entre la luz y las tinieblas en el Armagedón, cuyo resultado sabemos cual habrá de ser (Sino vea Ap.19:20, 21), al principio del milenio terrenal, Satanás será encadenado en el abismo para que no engañe más a las naciones (Ap.20:3): ¿Cuáles?, lógicamente a las de la tierra. Se deduce que Cristo estará en la tierra porque dice la Palabra que aquellos partícipes en la primera resurrección, reinarán con Cristo mil años. Estos últimos componen las naciones del mundo en el período del Reino Teocrático Terrenal Milenario, porque al terminar, el diablo será soltado para engañarlas (Ap.20:8).

Podría hacer una lista larguísima de textos que confirman naturalmente la literalidad de la segunda venida de Cristo y su reinado glorioso terrenal, pero creo, que con lo visto, nos ofrece suficiente prueba para trasmitir el anhelado deseo que tenemos para que conozcan la verdad.

La alegorización es una blasfemia predicada por Agustín de Hipona que empieza con Orígenes. La alegorización instigada en un principio en las Escrituras, no es un sistema de aplicación bíblica para explicar con sobriedad ecuánime las verdades que Dios pretende al los creyentes exactamente. El propósito de Orígenes fue el conciliar la fe fundamentada en las Escrituras con el sistema filosófico griego. Todo un desastre magno. Orígenes y ningún otro logró asombrar a los paganos contemporáneos con dicho sistema pagano-mundano, pero si fue piedra principal para menguar las verdades Escriturarles con ese sistema mencionado, sobre todo, las proféticas escatológicas, por falsedades espirituales narcotizadas que rompen el estilo y la fluidez única que determina el entendimiento cuerdo y literal de los cumplimientos bíblicos de los tiempos últimos, llámese la gran tribulación, la segunda venida, el reino milenario, el encadenamiento de Satanás, etc. Por otra parte, Cristo es el Mediador de un nuevo pacto, porque como representante de Dios en la tierra cumplió por medio de su sacrifico vicario de muerte lo que la sombra levítica, de ayer, ya invalidada, sólo fue capaz para con el pueblo de Israel, con respecto a la expiación de los pecados (Yonki Pur). El mundo requirió de un Mediador para salvación, y Cristo fue quebrantado cuando Dios lo sujetó al padecimiento para justificar a los hombres del mundo del pecado que los encadenaba y los arrastraba seguros hacia la Muerte Segunda (Jn.3:36; cap. Is.53; cap.20 de Ap.). Cristo murió, y el velo se rasgó de arriba abajo (Mt.27:51), de esa forma, la relación entre Dios y hombre que había en un principio del los tiempos, fue restablecida con su muerte:

«Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo pecadores, Cristo murió por nosotros. . . Porque siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida» (Ro.5: 8, 10).

El sacrificio de Cristo en la cruz del Gólgota fue completo y no es necesario repetirlo nunca otra vez más. La obra de expiación ha sido hecha, completa, absolutamente, y no puede revertirse. El Mediador es el que se coloca entre los hombres y Dios para reunirlos sobre el rescate misericordioso imputado por Dios a los pecadores del mundo, en esto se centra su infinito amor (Heb.cap.9). Agustín fue influenciado por el método alegórico que inició con Orígenes, siendo reconocido áquel como teólogo predominante por los romanistas católicos y dentro de algunos grupos cristianos profesantes, que reconocen su aportación religiosa doctrinal nada bíblica, por cierto. Deberá decirse, que Tyconio, un donatista antiguo, influenció primera y fuertemente en Agustín para erguir su quimérico dogma amilenario. Obras santas como La Didaché, exponen afirmando la venida gloriosa del Mesías en el futuro:

«Acuérdate Señor, de tu Iglesia. . . recogerla en su santidad de los cuatro vientos a tu reino que has preparado para ella».

La Biblia dice que Jesucristo es Hombre, con las mismas características físicas que cualquier otro, pero sin pecado. Nunca se afirma en ella que ha sido Dios. Si es Mediador entre Dios y los hombres, entonces no puede ser Dios, porque resalta categóricamente que es Hombre (1 Tim. 2:5); él mismo se auto proclamó como el Hijo de Hombre (Mt.24:30). Quien piense diferente, quebranta erradamente la cordura objetiva y sensata de lo que hemos estado viendo. El Hijo del Hombre vendrá en la gloria y el poder de Dios, en las nubes del cielo, con sus huestes a regir al mundo, sin antes de habrl juzgad las naciones que hay en él, literalmente (Mt. cap. 25; Jud. 14, 15)

Por último, mencionaré unos puntos discrepantes del método alegórico o de espiritualización Escritural:

1.- La Iglesia Primitiva consideró los símbolos bíblicos pero nunca los alegorizó.

2.-Muchas de las profecías que alegoriza este método tienen trasfondo histórico.

3.-Las profecías bíblicas de naturaleza escatológica se entienden mejor al interpretarse de manera normal o histórica.

Dios les bendiga, gracias.

¿FUE CRISTO ADORADO COMO DIOS EN MATEO 28:17?



Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)

Dice Mateo 28:17: “Y cuando le vieron, le adoraron (Gr.‘Proskuneo’); pero algunos dudaban”. Los Trinitarios sostienen que si Cristo fue adorado, entonces él era Dios. Pero la palabra Griega ‘Proskuneo’ tiene un significado más amplio, como puede ser visto en Mateo 18:26 y Apocalipsis 3:9. Ver también cómo muchas Biblias traducen Hebreos 1:6. Pero lo cierto es que la forma o palabra Griega ‘Proskuneo’ puede ser usada para hombres con autoridad que ¡no son divinos! Así ocurre en Mateo 18:26.

Pero existe otra palabra Griega ‘Latreuo’ que es usada EXCLUSIVAMENTE por el Padre: Mateo 4.10; Hechos 7:7; 24:14; 26:7; 27:23; Romanos 1:9; Apocalipsis 7:15; 22:3, etc. John Nelson Darby, en una nota al pie de la página sobre Mateo 4:10 dice: ‘Proskuneo’: “Un acto de reverencia personal y homenaje”. Lo que en el lenguaje moderno es llamado ‘adoración’ es ‘Latreuo’. Ver también la “New English Bible” (La Nueva Biblia Inglesa), donde traduce ‘Proskuneo’ como ‘homenaje’ y ‘Latreuo’ como adoración en Mateo 4:10.

Y en muchos pasajes del libro del Apocalipsis aclaran que sólo el Padre, y nunca el Hijo (el Cordero), es adorado: comparar 7:10-12; 11:15-17; 14:7; 15:2-4; 19:4,10; 22:9. Ver También 7:15 y 22:3 donde el Griego ‘Latreuo’ es usado.


¿QUIÉN ES EL DIOS VERDADERO EN 1 JUAN 5:20---¡LA VERDAD QUE POCOS QUIEREN VER!



(Las Antiguas Evidencias Pasadas por alto)

Por Mario A. Olcese

“También sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento para que conozcamos al Dios verdadero. Y estamos con el Verdadero, con su Hijo Jesucristo. Éste es el Dios verdadero y la vida eterna”.

Muchos de los que erradamente creen que el Mesías es el Dios verdadero sostienen que la oración final en este verso: “Este es el verdadero Dios y la vida eterna”, se refiere a Jesús el Mesías, puesto que el sustantivo más cercano a “Este” es “Jesucristo”. Sin embargo, puesto que Dios y el Mesías son ambos referidos en la primera oración del verso, la oración final puede referirse a cualquiera de ellos. La palabra (pronombre) “Este”, que inicia la oración final, es houtos, y un estudio de él mostrará que el contexto, no el sustantivo o pronombre más cercano, debe determinar a cuál “Este” se está refiriendo. La Biblia provee ejemplos de esto, y uno bueno está en Hechos 7:18 y 19: “Hasta que se levantó otro rey en Egipto que no conocía á José. Este [houtos], usando de astucia con nuestro linaje, maltrató á nuestros padres, á fin de que pusiesen á peligro de muerte sus niños, para que cesase la generación”. Es claro de este ejemplo que “este” [houtos] no puede referirse a José, aunque José es el sustantivo más próximo. Se refiere al otro rey, el primero, en el verso, aunque ese rey malvado no es el sustantivo más cercano.

Si fuera verdad de que los pronombres siempre se refieren al sustantivo más próximo, resultarían en serios problemas teológicos. Un ejemplo es Hechos 4:10, 11: “Sea notorio á todos vosotros, y á todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesús el Mesías de Nazaret, al que vosotros crucificasteis y Dios le resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano. Este [Houtos] es la piedra reprobada de vosotros los edificadores, la cual es puesta por cabeza del ángulo”. Si “Este” en la última oración se refiere al sustantivo o pronombre más próximo, entonces el hombre que fue sanado es realmente la piedra rechazada por los constructores y que ha venido a ser cabeza del ángulo, es decir, el Mesías. Por supuesto que esto no es verdad.

Un aun más problemático ejemplo para aquellos que no reconocen que el contexto, no la colocación del sustantivo o pronombre, es la clave más vital para el significado adecuado de 1 Juan 5:20, donde se lee: “También sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento para que conozcamos al Dios verdadero. Y estamos con el Verdadero, con* su Hijo Jesús el Mesías. Éste [Houtos] es el Dios verdadero y la vida eterna”. Como en los dos ejemplos anteriores, el pronombre “Este” en este versículo no se relaciona con el sustantivo más próximo, sino que se refiere al Padre, una de las dos personas que se mencionan en todo el versículo.

Un último ejemplo: 1 Juan 2:22. Este interesante texto dice: “¿Quién es mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Mesías? Este es el anticristo,, que niega al Padre y al Hijo”. Si nos atenemos a que “Este es anticristo” es el Mesías mismo, el sujeto inmediato que antecede a esta frase, tendríamos que concluir que el Mesías es el anticristo…¡Y esto sería una blasfemia de marca mayor! De modo que vemos que no podemos concluir que la frase “este es el verdadero Dios y la vida eterna” se está refiriendo al sujeto antecedente de esta expresión, pues si lo hacemos así, tendríamos que hacer lo propio con 1 Juan 2:22 y entonces estaríamos blasfemando contra la persona del Hijo.

Finalmente, es el propio Maestro Jesús el Mesías quien nos reveló al Padre diciendo: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan (no, “nos conozcan”) a ti, el único Dios verdadero, y a Jesús el Mesías, a quien has enviado”. Aquí claramente nuestro amado Maestro nos enseña una verdad que pocos quieren aceptar por culpa de la tradición Católica y Protestante. Y esta verdad es que el Mesías mismo enseñó que sólo Su Padre es el único Dios verdadero y nadie más. Incluso, ya en el cielo, Jesús sigue llamando a Su Padre como “MI DIOS” 4 veces en Apo. 3:12: “Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá fuera; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo de con mi Dios, y mi nombre nuevo”. Nos preguntamos, ¿puede un Dios verdadero tener su propio Dios verdadero? Creo que aquí hay un punto que merece seria consideración.

Más estudios sobre Dios y Cristo en:
www.elevangeliodelreino.org

¡AY DE LOS QUE A LO MALO DICEN BUENO, Y A LO BUENO MALO!


Dice claramente el Profeta Isaías

¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!



Este artículo que aparece a continuación, sacado del conocido sitio llamado “Lupa Protestante”, no nos deja sino con la boca abierta, pues su escritor, que aparentemente ha leído las Santas Escrituras, hace una interpretación muy cómoda y conveniente de la mismas para justificar y condonar la práctica homosexual


Biblia y homosexualidad

Enric Capó, España

Una primera lectura de la Biblia nos lleva a la conclusión de que en ella nos hallamos ante una condena absoluta de la homosexualidad. En el A.T. encontramos pasajes muy fuertes que prohíben enérgicamente las relaciones sexuales entre hombres; e, incluso, llegan a castigarlas con la pena de muerte. “Si alguien se acuesta con otro hombre como se hace con una mujer, cometieron gran perversión; ambos han de ser muertos” (Lev 20,13). No es, pues, extraño que muchos cristianos estén totalmente en contra de esta práctica sexual y que algunos lleguen a aplicar el castigo que establece el libro del Levítico. En los EEUU son miles las víctimas del fanatismo religioso contra los homosexuales (¡pero también contra los pedófilos, abusadores sexuales, abortistas, Sr. Capó!). Recuerdo unas fotografías, que me enseñaron allí, del escenario del asesinato de un homosexual (Sr. Capó, a mi también me enseñaron una del asesinato de un doctor abortista en E.U por parte de “fanáticos religiosos”). Había sido asesinado en el comedor de su casa y en una de las paredes de la habitación donde se encontraba el cadáver, podía verse la cita escrita a mano de Lev. 20,13. Parece que esto lo justificaba todo (Bueno, Sr. Capó, no faltan personas en extremo fanáticas en la religión, en la política, y en otros ámbitos. El catolicismo sentenció a muerte de millones de “herejes” simplemente porque tenían creencias y prácticas diferentes que no encajaban con las suyas. Definitivamente para Roma, los disidentes eran unos endemoniados que merecían ser asesinados por su desviación de la Palabra de Dios).

A la misma conclusión llegamos cuando leemos el Nuevo Testamento. La primera lectura de los pasajes de Romanos 1,26-27, y otros parecidos (1 Co 6,9; 1Tim 1,8-10; Judas 1,7), nos confirman en la condenación de las relaciones homosexuales: “así que Dios los ha dejado a merced de pasiones vergonzosas. Sus mujeres invierten el uso natural del sexo y se entregan a prácticas antinaturales. Y lo mismo los hombres dejan las relaciones naturales con la mujer y se abrasan en el deseo de los unos con los otros. Hombres con hombres cometen acciones infamantes, y en su propio cuerpo reciben el castigo que merece su extravío”. Los pasajes son tan claros y explícitos que parece que no dejan resquicio alguno para aceptar cualquier práctica homosexual. Sin embargo, una segunda lectura, más pausada i cuidadosa, de los mismos textos, nos suscita dudas sobre las conclusiones a las que hemos llegado en la primera lectura.

La primera duda se refiere a si el pasaje del Levítico nos afecta a nosotros los cristianos. Nos damos cuenta de que los versículos que citamos del libro del Levítico pertenecen a la porción del libro que se denomina “Código de Santidad” (Capítulos 17 al 26) en el que se dan instrucciones al pueblo de Israel, de muy diferente índole, que nosotros, los cristianos, no nos sentimos obligados a observar. Por ejemplo, prohibiciones diversas a las que no hacemos caso: comer sangre, bajo pena de ser extirpado del pueblo (17,10), sembrar un campo con dos clases de semilla o llevar ropas hechas con dos clases de tejidos (19,19), rapar en redondo la cabeza o recortarse la barba (19,27), comer animal muerto o quien haya sido despedazado por las fieras (22,8) etc. Por otra parte se da permiso –cosa que nosotros no aceptamos- para comprar y vender esclavos (25,44-46), o se castiga con la muerte al blasfemo (24,14). Entre todas estas prohibiciones está la de “acostarse con varón como con mujer”. ¿En qué difieren las prohibiciones? ¿Debemos obedecerlas todas o, por el contrario, olvidarlas como cuestiones que se referían a un pueblo y a una época, pero que no nos afectan? [Puede ser verdad lo que usted dice, Sr. Capó, pero resulta curioso que si bien Pablo ya no menciona esas leyes como la de raparse la cabeza, comer sangre, llevar ropas con dos clases de vestidos, etc, porque finalmente no son estrictamente de orden MORAL, sí menciona y condenada la práctica homosexual cuando dice que hubo hombres que practicaban actos vergonzosos como el de acostarse con otros hombres (Rom. 1:27,27) y a quienes él definitivamente no los veía heredando el reino de Dios (Gál. 5:19-21)].

La segunda duda se refiere a si nosotros, que vivimos en el siglo XXI, estamos hablando el mismo lenguaje de la Biblia y entendemos las palabras que usamos de la misma forma. Tanto en los pasajes del Antiguo Testamento como en los del Nuevo, la prohibición de relaciones sexuales entre hombres está en el contexto de los hombres malvados que corrompen la creación “como no tienen interés en conocer a Dios, Dios mismo los ha dejado a merced de una mente pervertida que les empuja a hacer lo que no deben. Rebosan injusticia, perversidad, codicia, maldad; son envidiosos, asesinos, embaucadores, malintencionados, etc. etc. (Ro 1,28-29). Es decir, la práctica de la homosexualidad se sitúa en el contexto de los vicios sexuales y de la corrupción de costumbres. Así, en el pasaje de 1ª Corintios 6, se les condena junto a los fornicarios, los idólatras, los adúlteros, los ladrones, los borrachos, etc. Asimismo en el pasaje de 1 Tim 1,8-10, se los asimila a los parricidas y matricidas, los fornicarios, los mentirosos y perjuros, etc. Y así en otros pasajes. Podríamos, pues, concluir que en la Biblia se condena la promiscuidad sexual y toda clase de vicio homo o heterosexual, pero que en ningún pasaje se contempla la posibilidad del amor y la fidelidad entre miembros del mismo sexo (Sr. Capó, si como bien dice usted la homosexualidad es condenada por Dios, es obvio que la Biblia ni siquiera contemple la posibilidad del amor y fidelidad entre miembros del mismo sexo en el sentido de vivir como pareja).


Y creo que esto debe ser subrayado y tenido en cuenta en nuestra segunda lectura de la Biblia. Porque, ni en el Antiguo ni en el Nuevo Testamento se menciona la homosexualidad como lo que en su estado puro realmente es: una peculiaridad de la naturaleza que no tiene nada que ver con las perversiones sexuales mencionadas en la Biblia (Vaya, Sr. Capó, si que usted llama a lo mano, bueno!). El homosexual no es un vicioso al que se debe castigar, como lo ha sido a lo largo de la historia, sino un ser humano que afectiva y sexualmente se comporta de forma diferente (contranatural diría yo, Sr. Capó!) a los que llamamos heterosexuales. Por tanto, es totalmente injusto aplicar los pasajes que hemos mencionado a aquellos hombres y mujeres que, aún siendo del mismo sexo, se sienten atraídos entre ellos, se enamoran, se aman y deciden vivir juntos en la fidelidad “hasta que la muerte nos separe”(¡Injusto para los homosexuales, mas no para Dios, Sr Capó!) Esto no es perversión (no, claro, ¡es una relación natural y bien diseñada por Dios, Sr. Capo!), ni vicio, sino otra forma de amar (¡aunque dolorosa y poco higiénica, por cierto!), ciertamente atípica, pero no por esto menos lícita ni menos digna de respeto (Pero Sr. Capó, también es para usted una “forma de amar” la relación entre un hombre y su mascota, o de una mujer con su mascota—zoofilia— porque sencillamente es la “preferencia sexual” de quien la practica?¿La respetará igualmente y le dará luz verde? …total, el NT no condena la zoofilia que yo sepa). No es de asombrarse que dentro de pocos años habrá matrimonios entre humanos y mascotas.
Enric Capó

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